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ENTRE TÚ Y YO

Nevera, horno y tostadora, ¿vampiros de energía?

María José Bataller Miércoles, 05 de Octubre de 2022 Tiempo de lectura:

 

¿Ya has encontrado tiempo para llenar tu nevera? o ¿todavía la tienes abierta buscando inspiración para la cena? Haz el favor de cerrarla YA. ¡No sabes la cantidad de aire frío que se escapa cada vez que la abrimos!

 

Perdona, no pretendía reñirte tan solo quiero compartir en este post unos sencillos hábitos para ahorrar energía. A estas alturas de la crisis energética ya sabrás que la cocina es la estancia de la casa donde se consume más energía. Si te parece bien, me quedo aquí, al lado de mi amiga la nevera —se trata del electrodoméstico de todo el hogar que más consume, alrededor del 30%—.

 

Desde mi último artículo he estado observando cómo me relaciono con los electrodomésticos. Confieso que desde el punto de vista de eficiencia energética no demasiado bien. Tras leer y escuchar a estudiosos de la materia he adquirido algunos buenos hábitos:

 

  • Antes de abrir la nevera pienso lo que necesito.
     
  • Previamente la he ordenado para que la búsqueda sea rápida y se aproveche bien el frío.
     
  • La cierro lo antes posible.
     
  • Intento mantener el frigorífico y el congelador lleno, pero no sobrecargado— El frigorífico y congelador trabajan más para enfriar los espacios vacíos—. He empezado a colocar recipientes de agua y bolsas de hielo (esas que este verano eran imposible encontrar) para llenar esos espacios.
     
  • Elijo la temperatura adecuada; la temperatura del frigorífico debe estar entre 4 ºC y 5 ºC y la del congelador a -18 ºC —cada grado centígrado extra que obligamos bajar al compresor puede suponer un gasto adicional de electricidad de entre el 7% y el 10% —.  
     
  • No guardo comidas calientes. Aunque no se van a estropear, nuestra nevera hará un esfuerzo para enfriar lo que supone…
     

Hasta aquí los hábitos sencillos que he incorporado a mi rutina. Me faltan poner en la práctica otros como:

 

  • Limpiar las rejillas (circuito de condensación en la parte posterior del refrigerador) varias veces al año puesto que una unidad sucia trabaja más duro para enfriar.
     
  • Cambiar la ubicación de la nevera, lejos de zonas calurosas.
     

Por cierto, si estás pensando en sustituir tu nevera, no solo tengas en cuenta: tamaño, precio, diseño… también la letra del etiquetado energético.

 

Del electrodoméstico que produce frío a uno que genera calor y aunque sea pequeño consume mucha energía: la tostadora. Por aquello de que la comida no se tira, estoy usando todas las mañanas este pequeño electrodoméstico. Prometo:

 

  • Calcular mejor las necesidades de pan.
     
  • Comprar el pan antes del desayuno.
     
  • Desenchufar la tostadora cuando no la utilice.
     

Y de la tostadora al horno sin pasar por el microondas. Reconozco que el horno consume mucha energía y que existen otras formas de cocinar, pero soy una admiradora fiel —le debo muchos elogios tanto en el ámbito culinario como de limpieza y orden en la cocina—. Puesto que no estoy dispuesta a renunciar a él, lo mejor será incorporar definitivamente esos buenos hábitos que ando practicando estas últimas semanas:

 

  • No precaliento el horno más de lo necesario.
     
  • Saco de la nevera lo que quiero cocinar con tiempo para que se atempere.
     
  • Troceo los alimentos; las piezas grandes requieren más tiempo para la cocción.
     
  • Utilizo recipientes de vidrio y cerámica.
     
  • Dejo la puerta del horno cerrada durante su uso. ¡Cada vez que abre la puerta, se pierde alrededor de 25 ºC a 50 ºC de temperatura!
     
  • Lo apago unos minutos antes para aprovechar el calor residual.
     
  • Lo limpio con más frecuencia, NO a la grasa.
     
  • Intento optimizar el horno cocinando varios platos seguidos.
     
  • Uso el microondas para calentar comida cocinada.
     

Como todos estos pequeños gestos me parecen insuficientes, estoy buscando una aplicación que calcule el consumo de energía introduciendo los datos de dos variables, como es el tiempo y temperatura de cocción. Me explico, a nivel de consumo energético que es mejor: ¿cocinar a 150 ºC 45 minutos? o ¿es preferible a 200 ºC 30 minutos? Si la encuentras, compártela. Mientras estoy intentando convencer a jóvenes tecnológicos que la creen.

 

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