
Julián Abellán Tomás, el último de los juzgados por la conocida ‘Estafa de los jamones’ ha aceptado seis meses de prisión por un caso que se remonta diez años atrás, cuando la empresa murciana Dismarianga SL encargaba grandes cantidades de productos alimenticios, que no pagaba y luego revendía. Normalmente firmaban pagarés que eran devueltos por falta de fondos. En el año 2010, último año en que presentó cuentas en el Registro Mercantil, la empresa alcanzó un volumen de negocios de cinco millones de euros.
El hoy juzgado, junto a su padre, ‘cerebro’ de la operación, y otras tres personas formaban parte de una trama con la que se apropiaron de medio millón de euros en mercancías de varias provincias españolas.
El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Valladolid, provincia desde donde operaba la empresa. Julián Abellán ha sido el último de los juzgados tras permanecer varios meses desaparecido.
El fiscal, que inicialmente solicitaba para él seis años y medio de prisión, rebajó su petición al considerar que no formaba parte del ‘grupo criminal’, sino que había sido “colaborador ocasional”. También le ha aplicado la atenuante de ‘dilación indebida’ y haber reparado parcialmente el daño causado.
Esta sentencia se suma a la aceptada en su momento por otros dos implicados, Antonio Mariano Gallego Hernández y José Javier C.G.. Ambos fueron condenados a dos años de prisión. Asimismo el ‘cerebro’, José Abellán ,y el testaferro de éste, Diego López, fueron condenados en otro juicio a dos años y a un año y cuatro meses de cárcel, respectivamente.







