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Opinión |
Miércoles, 09 de Noviembre de 2022

¡Hágalo ud. mismo!

 

Llevamos mucho tiempo ya en el que las fusiones entre bancos y cajas, compañías de seguros, cadenas de decoración y otras mercantiles de diversos sectores, con tal de no duplicar plantillas y en mor de la consabida 'optimización de recursos', ley universal de supervivencia en los mercados, se pactan prejubilaciones con ingente cantidad de profesionales que, pocos años antes de la edad legal del cese laboral (1) y en plena madurez productiva, se ven abocados a la inactividad extinción de contrato por acuerdo entre ellos como empelados y su empleador. Consecuencia inmediata de la reducción de plantilla suele ser:

 

a) mayor exigencia de respuestas y resultados al personal restante;

 

b) sobrecarga de tareas e incremento del estrés y las consiguientes bajas laborales; y lo peor para todos,

 

c) pérdida de calidad de atención personal y derivación a la autogestión mediante protocolos automatizados y deshumanizados.

 

El ya clásico ¡Hágaselo ud. mismo! promociona, hoy más que nunca, el autoservicio en todo lo imaginable. Desde los supermercados (2) a los cajeros automáticos, pasando por los muebles que debe ensamblar uno mismo y las cadenas de restauración fast food en las que pides, pagas, recoges, consumes y devuelves tu bandeja vaciando los desechos previamente en el contenedor de basura.


Y no hablemos de los diálogos con los robots parlantes que 'se nos venden' como ventaja de comodidad y rapidez (3) (¿Para quién?), a los que nos vemos forzados a contestar cuando tratamos de buscar respuestas y soluciones, que además de utilizar tu tiempo y llevarte a la frustración las más de las veces por la escasa cultura digital de quienes ya tenemos unos añitos, supone pagar lo mismo que con el servicio personal de antaño. Todo con tal de reducir costes y ser más competitivos, y seguir engordando la cuenta de resultados de los especulativos accionistas y fondos de inversión.


Afortunadamente aún subsiste el entrañable comercio de proximidad en el que continuar disfrutando de la cordialidad personal de quienes nos atienden con el cariño de siempre.


¿Se puede considerar por ello negativa la tecnología? Decididamente no, aunque siendo tan útil para tantísimas cosas conlleva una cara perversa que se manifiesta cuando no se emplea a favor de la persona sino a su costa. Me explico. Con el desarrollo de los microprocesadores en el último tercio del siglo XX, es evidente que los procesos de trabajo han ganado en velocidad y complejidad de decisiones y respuestas, pero esto nos somete a una aceleración de decisiones y gestiones antes impensables. Por ejemplo: lo que inicialmente se constituyó como una forma de comunicarse entre cuatro universidades americanas dio lugar a internet en 1981 (4), y gracias a 'partos tecnológicos' anteriores desde 1969, hasta  su gran expansión con Google, eBay, Amazón y otros más recientemente (1995), hoy podemos conocer cualquier noticia del otro lado del mundo, en tiempo real, mientras se está produciendo el hecho, y con imágenes y sonido.  Pero hasta entonces, hacer llegar una carta de Murcia a Madrid suponía varios días de envío y otros tantos de respuesta, en tanto que ahora basta pulsar 'intro' para que el mensaje esté en el buzón de la otra persona prácticamente en el acto. Y lo mejor es que la respuesta puede ser igualmente inmediata.

 

Ganamos en tiempo porque resolvemos mucho más, pero también añadimos mayor presión a nuestra plasticidad cerebral que, pese a su gran capacidad adaptativa, no siempre logra asimilar estos procesos, generando en nosotros una tensión que puede tornarse en negativa por el abuso. Eso sí, somos más autosuficientes que nunca excepto cuando se nos bloquea el ordenador o la impresora. Pero no se preocupe, hay solución para casi todo, y no tiene más que acudir al mágico Youtube en el que encontrará vídeos para solucionar lo más insospechado. 


¡Bendita tecnología!

 

Notas:

 

1.  Hoy, la edad legal establecida es de 65 años, si se ha cotizado 37 años y 6 meses, o 66 y 2 meses cuando se ha cotizado menos. (Fuente: www.seg-social.es). Puede lograrse a los 61 años (igual que la Jubilación anticipada), y en algunos casos antes.

 

 2. El 6 de septiembre de 1916, Saunders inauguraba Piggly Wiggly en Tennessee, Estados Unidos, el primer supermercado de autoservicio en la historia, suponiendo una reducción del 70% en la plantilla laboral y con ello un ahorro considerable en costes de operación.

 

3. Mi experiencia reciente de informar a una conocida empresa de telefonía y TV, de problemas con el router (nº seguimiento AVECP2210VFZYEG4K, de 19/10/22), es que me envían el nuevo aparato por agencia de paquetería, y un sms con enlace a vídeo para que yo lo instale.

 

4. https://blog.orange.es/red/historia-de-internet/

 

 

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