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ENTRE TÚ Y YO

La teoría del caos: Descubra la respuesta a todo

Dr. Francisco Campillo Martes, 15 de Noviembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Es un placer saludarle de nuevo, mi querido lector, realmente le echaba de menos.

 

En esta ocasión, en este instante, me nació la casi, necesidad de revelarle uno de mis secretos mejor guardado; sólo para usted.

 

Lo que le voy a contar no es algo que se suela contar en círculos sociales porque comenzará a ver extrañas e incómodas expresiones y verá claramente como una imagen esboza de sus mentes de un perro de color verde, con topos y… nuestra cara.

 

Hace ya un par de años calculo, volvía de Navarra hacia Murcia de realizar una auditoría de Sistemas de Gestión de Inocuidad Alimentaria. Son viajes relámpago en los cuales no me gusta perder el tiempo y resulta más engorroso y complicado estar con combinaciones de avión o tren con coche de alquiler, etc., así que me solía pegar unos tutes importantes, con clientes en Navarra, Pontevedra, Cádiz… hágase una idea lo que puede llegar a pensar una mente como la mía tantas horas al volante y solo.

 

Pues no, en realidad me lo pasaba muy bien porque me dedicaba a formarme. Detesto leer, lo detesto con toda mi pasión, será porque cada día tengo que estar empapándome de Boletines oficiales, normativas sobre inocuidad alimentaria y lecturas similares, así que en mi tiempo libre lo último que hago es leer, sin embargo, soy una persona bastante curiosa y aprovechaba esos viajes para esas historias largas o formación específica. Le pondré un ejemplo que nos servirá luego: Jamás entendí como una persona que abraza una religión como la musulmana, es capaz de inmolarse para servir a su dios por… los motivos que sean, nunca lo entendí. Las cosas me pueden gustar o no gustar, pero he de entenderlas, así que en uno de esos viajes escuché el Libro Sagrado del Corán. Querido lector, le sugiero esa lectura para que pueda ampliar horizontes y comprender ejemplos como el que le he puesto; sigo detestando ciertas actitudes, pero al menos ahora lo entiendo.

 

Mis audiolibros o enormes documentales por YouTube eran sobre lo mismo, sobre cosas que no alcanzo a entender por no conocerlo, así que, entre otras, se encontraban “Mein Kampf” (mi lucha) de Adolf Hitler. Era una mente brillante que en realidad pensaba bastante bien, pero… se perdió en el camino. “Malleus Malleficarum”, también conocido como el “martillo de las brujas”. Es una especie de sistema de gestión y procedimientos de la Santa Inquisición que data de 1486, con la intención de saciar mi curiosidad y entenderlo, en este caso, incomprensible.

 

Mi mente piensa cada vez más con perfil científico y otra cosa que me llamaba mucho la atención era la teoría del caos, y como 800 kilómetros no se hacen en un rato, empecé por el principio: la Wikipedia… Lo sé, conducir de noche, leyendo la definición de la teoría del caos tras 12 horas de auditoría no es de estar “centrado” pero bueno, cada uno es como es.

 

Me fascinó la pseudo definición que hace, nacida de la rama de las matemáticas, física, biología, meteorología, economía entre otras. Sólo este inicio me dejó perplejo y me quedó muy claro qué iba a hacer las próximas 6 horas. Habla a nivel técnico de sistemas complejos y dinámicos no lineales, muy sensibles a la variación en cualquiera de las condiciones del proceso; dicho de otro modo, que puede pasar lo que sea, cuando sea y como sea. Algo crujió en mi mente ante tal despropósito. En mi trabajo como auditor, todo está procedimentado, planificado, estudiado y ejecutado a base de prueba y error para corregir y mejorar para hacer sistemas perfectos cuando me topo con esto.

 

Otra de mis lecturas favoritas es la física cuántica, me resulta fascinante e incomprensible. Resulta que podemos saber la situación de un electrón o su velocidad, pero no las dos cosas, y el cálculo o medida se realiza en porcentajes de probabilidad, otro campo exquisitamente apasionante a la vez que ilógico y todo ello forma la famosa teoría del caos. Inexplicable, inquietante, reía yo sólo cuando tuve una epifanía. Una iluminación tan intensa que tuve que parar el coche. Eran sobre las 2 de la mañana y llorando como un niño llamé a mi mujer y le dije sollozando: “nena, (no podía seguir del nudo en la garganta que tenía) acabo de descubrir todas las respuestas del mundo”. Pobre, al oírme llorando, sabiendo que conducía se temió lo peor, pero no, al revés, me sucedió lo mejor que me pudo suceder en la vida; desde aquel momento veo el mundo de otro modo, porque ya sé lo que va a pasarme, lo que será de mí, el camino que voy a tomar, todo. Respiro una gran paz desde aquel momento.

 

Hasta esa hora que tomé un modo de ver el mundo de un modo tan poderoso y clarividente, me clavé las teorías del caos de distintos científicos, física cuántica y demás temas difíciles de comprender, a medida que mi mente se iba preparando para lo que trato de inocularle desde hace más de 500 palabras: conocer la verdad absoluta de todas las cosas. Puede que se empiece usted a preocuparse, mi querido lector, pero no, no he bebido ni narcotizado para escribir este artículo que con tanta pasión, ganas y esperanza de que pueda cambiarle un poquito su vida que no sé si a mejor, pero desde luego, aunque sea un poco, será distinta.

 

¿Se puede creer que, si lanzan electrones por una rendija y por dos, si osa a intentar observarlo, sólo verá que pasan por uno? ¿Se podrá creer que los electrones y distintos elementos “saltan” de unas órbitas a otras, “por artículo 33? Bueno, esta información no es exacta, pero se hará una idea del disparate que es la física cuántica, la mecánica cuántica y todo un mundo que lo único que hay cierto es que no hay nada cierto, pero existen probabilidades.

 

Ahí fue cuando comencé a llorar y escribí la siguiente fórmula:

 

[Img #94155]

 

Y fue cuando me asusté y llamé a mi mujer. Si usted sigue y calcula esta fórmula, en caso de que se pudiera, hallará la respuesta a todo lo que se pueda cuestionar. “Mide lo que es medible y lo que no sea medible, hazlo medible” A. Einstein. (aunque a mi me lo enseñara mi gran enseñante D. Jesús Manzano, mi mentor). Le identifico las variables:

 

X= incógnita = la respuesta correcta a todas sus preguntas.

 

F= Función.

 

E= Empeño

 

M= Medios económicos.

 

B= Energía vital.

 

T= Tiempo

 

Viene a expresar lo siguiente: La respuesta a lo que quieres saber, irá en función del empeño que le pongas, inviertas todo lo que tienes y te dejes la piel por conseguirlo, pero ojo, esto lo multiplicas por una variable de confusión elevado a la enésima potencia con valor positivo o negativo, y esto lo divides por infinito. Lo divides por el tiempo invertido y lo vuelves a dividir por el tiempo de tu paso por esta vida. Será la respuesta exacta a su pregunta, desde luego expresada en porcentaje, siguiendo la doctrina de la física y la mecánica cuántica.

 

Quiere decir esto que nada es seguro, que todo puede y no puede ser a la vez, que no hay garantías de nada y que el resultado es seguro. De veras que no voy beodo, prometido.

 

Digámoslo en otras palabras o con otros ejemplos: “el poder de la atracción”, “alineación de astros para conseguir X”, “visualizar lo que se quiere conseguir” bla bla bla. Es de cultura popular decir que “si quieres algo con mucha fuerza es casi imposible que no lo consigas”. Es una frase que parece banal, pero en realidad no lo es, porque la palabra “casi” juega un gran papel.

 

Si usted, como le decía antes, emplea todo su empeño, todos sus medios, toda su energía en conseguir algo, hay una gran posibilidad de que lo consiga PERO intervienen valores de confusión como por ejemplo sucesos inesperados causados por su entorno que pueden potenciar, ralentizar, devastar o catalizar el resultado siendo tal que la referencia a la enésima potencia puede ser positiva o negativa en función a dichas variables E+M+B, pudiendo obtener ya no el resultado esperado, sino mucho mejor, o quizá algo peor. Si por el contrario esas tres variables tienen un valor escaso, la probabilidad de que la enésima potencia sea negativa y multiplicada por el infinito de resultados desastrosos.

 

Ese “pero” que señalaba antes es un tanto puñetero y hay que tenerlo en cuenta porque también puede tener resultados negativos si esas tres variables tienen un valor muy alto, todo puede pasar.

 

Me pregunté mil veces alguna cosa, alguna situación que me ha pasado, que durante años me pregunté por qué hasta esa noche que entraron en mi mente la comprensión de la frase “por alguna razón”; poderosa variable de confusión que probablemente jamás la conozcamos ya que será ajena a nosotros provocada por esa dichosa teoría del caos de otro individuo, así que “por alguna razón” pasan las cosas las entendamos o no.

 

Es mucho más probable que consigamos lo que queremos si nos esforzamos en ello y cuanto más nos esforcemos es más probable que lo consigamos, o bien ese resultado o uno incluso muy superior.

 

Así que, mi querido lector, si desea saber lo que le sucederá, valore lo que está apostando por ello, no mentirse a uno mismo es muy importante y valiente a la vez. Si es sincero consigo mismo, hallará la respuesta que busca, se dará cuenta que, por alguna razón conseguirá (o no) aquello que tanto desea, o no. Hasta la próxima.

 

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