
Celebrar la Navidad con los compañeros de trabajo con una comida ya es una tradición que solo se ha visto cancelada los dos últimos años por la pandemia del coranovirus. Este año, los trabajadores se pueden volver a reunir fuera del ámbito laboral con motivo de estas tradicionales fechas.
En los dos años han existido resticciones o limitaciones en las distintas ciudades, y prolongar la sobremesa o salir de tardeo se ha institucionalizado por la pandemia, especialmente por los horarios durante la crisis sanitaria por la Covid-19. Este nuevo formato es un nuevo estilo de vida que se ha venido para quedarse, también en las comidas de empleados, generalmente y si la casuística del local lo permite, en el mismo establecimiento.
Los hosteleros tienen buenas expectativas
Las de 2022 serán las terceras navidades desde que comenzó la pandemia del coronavirus y las primeras en que las empresas podrán celebrar la festividad sin restricciones y "en condiciones". Con el fin de evitar masificaciones, este último fin de semana de noviembre ya empiezan a celebrarse comidas o cenas de este tipo.
Aunque las empresas intentan adelantar la celebración, la mayoría tiene lugar a mediados de diciembre, este año el día 16, con reservas ya cubiertas en los bares, restaurantes o salones. Las "sensaciones" de los locales y restaurantes transmiten una situación muy diferente a la del año pasado.
El impacto de la inflación
La hostelería es cautelosa y, ante la situación actual de inflación, solo ha aplicado un "ligero aumento" de precios que, según el último dato de IPC del INE, se sitúa en el 5,4 % en la hostelería. Ese incremento, "no supone un cambio drástico" y está por debajo del índice general de la inflación.
Para estos negocios los límites de elasticidad están al máximo, respecto al incremento de los costes de la energía que, junto con el gas, representa entre un 5 y un 15 % del total de gastos.
Los costes de la energía están haciendo "mucho daño" a las cuentas de explotación de estas empresas y llegar al umbral de rentabilidad es "muy complicado". De hecho, algunas empresas utilizan el circulante que les queda para sobrevivir, por lo que la "efervescencia" que puede detectarse en estas fechas es solo una parte de otro año complicado.
Y es que es constante toparse en la calle con carteles de "se vende" o "se traspasa" y persianas cerradas de locales de restauración, siendo consecuencia del periodo inflacionista y de los altos costes del gas y la electricidad.







