La salud mental en las empresas murcianas
El congreso nacional Ágora Bienestar que tuvo lugar el pasado jueves y viernes 1 y 2 de diciembre, puso de manifiesto el creciente interés de las empresas murcianas en materia de salud mental y bienestar.
No fue casual que Murcia fuera elegida cómo sede de la V Edición, tras dos años de interrupción por la pandemia, después de ciudades del calibre de Valencia, Madrid, Sevilla y Madrid nuevamente.
Participaron varios responsables de grandes empresas murcianas, tanto en calidad de ponentes, cómo en calidad asistentes.
Fue particularmente bien recibida la ponencia inicial a cargo de Carlos Javier Santos, presidente de Ibermutua, titulada 'La Salud Mental: nueva pandemia global y retos para gestionarla'.
Y no es casualidad, ya que la incidencia ha crecido en los últimos años y según fuentes del CSIF, la inversión en salud mental en España es de un 5%, dos puntos menos que la media de la zona euro. En referencia a los psicólogos clínicos, el ratio en España es de seis por 100.000 habitantes. a diferencia de la media europea de 18 cada 100.000.
Frente a esta situación, el recurso a la medicalización de la salud mental y la automedicación ha convertido a España en el país con el mayor consumo de psicofármacos del mundo, siendo los ansiolíticos, antidepresivos e hipnóticos los más consumidos.
Las empresas murcianas están acusando las consecuencias de esta pandemia, y los directores de recursos humanos sienten la necesidad de tomar carta en el asunto ante los escasos recursos que ofrece el servicio de salud público, y ante las evidentes repercusiones en cuanto a productividad laboral y costes indirectos asociados.
Cada vez son más las empresas que optan por contratar psicólogos que ofrezcan servicio gratuito para sus plantillas. Yo personalmente me he visto reunido en los últimos 3 meses con más empresas de lo habitual, para asesorar o diseñar estrategias orientadas a afrontar este problema. Las tres principales estrategias que están poniendo en práctica las empresas murcianas son:
1. Contratación o convenios con Psicólogos para atender a personas de la plantilla puntualmente, cuando se detecte algún caso que manifiesta abiertamente necesidad de ayuda.
2. Paquetes de programas de apoyo a empleados (PAE’S), que incluyen el acceso gratuito, para el empleado, a un servicio especializado de psicología bajo su discreción y anonimato.
3. Protocolos de Salud Mental, orientados a ofrecer un apoyo especializado en caso de situaciones evidentes cómo son: enfermedades, accidentes con graves repercusiones, fallecimientos, separaciones, divorcios, etc.
Según mi experiencia, es muy provechoso dotar a una empresa de estos recursos, ya que, además de ayudar a las personas, contribuye a la creación de un vínculo más humano y de mayor confianza con el empleado, y evita la reducción de la relación laboral a una mera transacción económica de dinero por trabajo.
En un entorno cada vez más cambiante, con tanta dificultad a la hora de fidelizar y atraer al talento para que la empresa crezca, ofrecer este tipo de medidas se convierte en una pieza estratégica y fundamental para aquellas empresas que tienen un alto coste de sustitución y reposición de profesionales cualificados.
Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico. https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/
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