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ENTRE TÚ Y YO

Nueva Zelanda. Isla Norte

Lola Iniesta Martes, 13 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

“La única regla del viaje es: No vuelvas como te fuiste. Vuelve diferente”.

 

Anna Carson

 

¿Jugamos a un juego? Casilla de salida, mi artículo anterior, Islandia, y ahora tiramos los dados y nos vamos de oca a oca y tiro porque me toca. Saltamos de naturaleza a naturaleza, de continente a continente, de hemisferio norte a hemisferio sur, de océano Atlántico a océano Pacífico y nos colocamos en la otra parte del globo terráqueo. Nos hemos ido muy muy lejos. Nada más ni nada menos que a las Antípodas. Al único continente del que aún no os he hablado. Oceanía. Nueva Zelanda. ¡Qué maravilla y qué recuerdos!

 

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La ilusión de mi vida desde bien pequeña era ir a Australia. En el viaje de novios me quedé cerca, pero no llegué y me propuse que si celebraba las bodas de plata viajaría a Australia e incluso, con un poco de esfuerzo, a Nueva Zelanda también. Y los sueños se cumplieron y acompañados por unos buenos amigos volamos de Madrid a Doha en Catar (seguro que os suena por el Mundial de fútbol jajajaja) durante casi 7 horas, para después subirnos a bordo del vuelo comercial más largo del mundo: Doha-Auckland. 14.535 kilómetros recorridos en 17 horas y 30 minutos. Más de un día completo para viajar al futuro. Cansado, pero merece la pena. Os lo aseguro.


Nueva Zelanda, es un país de Oceanía, en el suroeste del Océano Pacífico, formado por la Isla Norte y la Isla Sur. Su nombre en maorí, es Aotearoa y significa “Tierra de la gran nube blanca”. Sus ciudades se posicionan entre las de mayor calidad de vida en el mundo. No existe la corrupción y su valoración, a través de publicaciones y estudios lo sitúan como el país más libre y con mayor respeto a los derechos civiles en la tierra.  Nos llamó la atención su ecologismo, su limpieza y su respeto por la naturaleza. En medio de una montaña perdida, en el sitio más recóndito, podíamos encontrar aseos. Siempre estaban impecables y con papel higiénico. Si hacíamos picnic en mesas habilitadas en zonas apartadas, no había papeleras, hasta allí no podía llegar asiduamente la recogida de basuras, pero no te encontrabas ni una lata, una botella o un envoltorio tirado. Era llamativo. Por supuesto, cogimos nuestros deshechos y nos los llevamos con nosotros.


Auckland, la ciudad más grande del país, está situada en el norte de la Isla Norte, en medio de dos grandes puertos. Además de patearla, no dejes de subir al icónico mirador Sky Tower y veras la ciudad como si tus ojos fueran un dron.

 

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Para completar la visita de la zona, coge un ferry y acércate a Devonport. Es una villa costera tranquila, con encanto victoriano, tiendas de antigüedades y coquetos cafés. Ese transporte te permitirá disfrutar del maravilloso Sky Line de Auckland.

 

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Si eres fan de 'El señor de los anillos' estás en el lugar indicado. A dos horas de coche de Auckland llegarás a Matamata. Esta zona perdió su nombre para transformarse en Hobbiton. Son las tierras que conquistaron a J.R.R. Tolkien, el escritor de la trilogía y transformaron esta localidad neozelandesa en una fantasía épica.

 

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Conduce una hora más y llega hasta Rotorua, ubicada en el lago del mismo nombre. Lo primero que notarás cuando llegues es un fuerte olor a huevos podridos que es, en realidad, el olor del azufre de las calderas naturales que te rodean. Esta localidad es famosa por su actividad geotérmica. A 30 km de la ciudad y accesible con el coche, visita el parque Wai-O-Tapu, en maorí “agua sagrada”. Siguiendo sus pasarelas del recorrido, descubrirás cráteres humeantes, aguas de todos los colores, fumarolas, y lodo hirviendo. 

 

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Llegarás a las Champagne Pool, de aguas burbujeantes y transparentes entremezcladas con colores amarillos, naranjas y verdes. Estas tonalidades tan dispares se deben a la presencia de minerales en la tierra. Finaliza el recorrido con la guinda del pastel: Un enorme lago de color verde.

 

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El géiser Lady Knox es otro atractivo del parque que se encuentra apartado de la zona geotermal. El nombre es en honor a la hija del gobernador de Nueva Zelanda entre 1897 y 1904, momento en que se descubrió el géiser.  


No esperes verlo entrar en erupción espontáneamente, como ocurre en Islandia, algo que me decepcionó bastante, sino que verás estimularlo echando jabón en el orificio de entrada. Curiosa es la explicación de por qué lo hacen así. Los presos de la cárcel de Wai O Tapu debían lavar la ropa en aquellas aguas termales. Cuando echaban jabón al agua notaban que la misma entraba en erupción. Actualmente se usa ese método para que salga un chorro de agua de hasta 20 metros de altura.


Nos faltaron muchas cosas por ver en esta isla, pero si algún día las visitas y el tiempo te lo permite, no te vuelvas sin conocer las Cuevas de Waitomo, en la región de Waikato. La más conocida es la cueva de Glowworm, gusano brillante, donde uno se siente como en el interior de una nave espacial con miles de estrellas a un palmo de la mano. Y por supuesto no son estrellas lo que brillan sino larvas de luciérnagas.

 

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Acércate también al Parque Nacional de Tongariro, el más antiguo de Nueva Zelanda, en el centro de la Isla Norte. Fue declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad porque mezcla cultura y naturaleza. Está compuesto por volcanes activos. Si estás en forma, no dudes en hacer la Tongariro Alpine Crossing, una ruta alpina de 20 km que te llevará unas 8 horas el completarla.

 

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Para finalizar esta Isla, visita la capital nacional más austral del planeta: Wellington, en el extremo sur de la Isla Norte. Es el centro político y cultural de la isla, ya que el económico se encuentra en Auckland. Cerquita tienes el Estrecho de Cook, que recibe su nombre del marino inglés James Cook y que separa las dos islas de Nueva Zelanda. Los fuertes vientos que corren en la capital debido a este estrecho le dan el apodo de “Windy Wellington”. Disfruta de su paseo costero, sus playas de arena, sus coloridas casas de madera y de su icónico tranvía rojo. 

 

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Y aquí me quedo… por el momento. Sé que te ha sabido a poco, pero tendrás que esperar unos días para descubrir la Isla Sur. Si esta te ha parecido increíble, prepárate para la Isla que nos falta y para conocer grandes curiosidades que encierra este bello y lejano país. ¡I love you New Zealand!


 

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