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ENTRE TÚ Y YO

Gracias Pablo

Andrés Pintado Jueves, 29 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:

 

Pablo Gómez Valverde nació un bonito día de verano, el 24 de julio de 1968, un precioso día como el que nos ha dejado. El día de Navidad recibíamos la fatídica noticia, su familia, amigos y el mundo del golf, dentro y fuera de nuestra región.  

 

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Pablo se hizo profesional en el año 1988 y tiene el enorme honor de ser el primer profesional de golf murciano. Comenzó su andadura en este maravilloso mundo con sólo once años, y tras años de competiciones, esfuerzos y superaciones, comenzó a dedicarse a la enseñanza, transmitiendo su buen hacer, profesionalidad y actitud frente al campo. 

 

Su entrega y dedicación se interrumpió un tiempo para trabajar en el negocio familiar, para después volver a sus clases como ejemplar entrenador en su querido campo de Altorreal. 

 

Quiero destacar también su importante labor con la Federación Murciana de Golf, donde durante muchos años ha estado entregado al golf adaptado con los chavales de las asociaciones. 

 

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El legado de enseñanza de Pablo es enorme y lo que él ha hecho por el golf en Murcia ha sido increíble, incluso cuando muy poca gente sabía de este deporte, Pablo transmitía el interés, su conocimiento, habilidades, técnicas y afición por su gran pasión, el golf. 

 

Pablo era un genio, y como la mayoría de los genios era diferente. Bohemio, díscolo y algunas veces polémico. Entendía y vivía de manera distinta, a su manera, siempre fuera de los estándares de la sociedad. Pero Pablo también era muy sociable, con un gran sentido del humor, amigo de sus amigos, fiel y siempre con su verdad por delante, aunque doliera. No tenía dos caras, por ello ha sido muy querido y hoy no podemos dejar de hablar de él. 

 

Pablo realmente vivió como quiso. Una noche, hace ya muchos años, habíamos salido de fiesta por Campoamor y me dijo “mañana por la tarde voy a Las Ramblas a mi partida semanal, ¿te quieres venir Andrés?”. Fue la primera vez que yo pisé un campo de golf y me quedé impresionado a todos los niveles, principalmente cuando en la primera vuelta hizo 33 golpes, es decir, menos tres del campo. En los pares cinco entraba de dos a Green y en los pares cuatro tiraba de uno. Me entró el gusanillo, le pregunté si yo podría aprender a jugar al golf, y al día siguiente ya me estaba dando clases. Genio y figura. Al que sólo puedo decir Gracias Pablo, pues los que me conocéis ya sabéis lo que significa el golf para mí.

 

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Aparte de viajes y miles de anécdotas, me viene a la memoria cuando le hice de caddie en un Campeonato de España de profesionales que se disputo en El Valle Golf. Pablo recibió una invitación de la Federación y aunque en aquel momento no estaba compitiendo, la aceptó y me propuso que yo le llevara los palos, una experiencia inolvidable para mí, ver como disfrutaba y lo daba todo en el campo.

 

Otra de las cosas que me unió mucho a mi querido amigo fueron los años que él estuvo de profesor de mi hijo. Pablo vio nacer a mi hijo Andrés y jugaba con él como si fuera otro niño, le transmitió todo en golf, los valores que tiene este deporte, nos acompañaba y vivía con nosotros las competiciones, ayudando en muchos de sus éxitos. Pablo tenía una capacidad especial para entenderse con los niños.

 

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Últimamente nos veíamos poco, pero la vida algunas veces te brinda unas oportunidades magníficas, y a mí me la dio hace poco, al compartir una mañana con él, dónde recordamos vivencias de toda una vida, pues ya éramos amigos mucho antes de que me enseñara a jugar al golf. Me puso al día de su situación personal en ese momento y fue sin que lo supiéramos, nuestra despedida. 

 

Son muchas las cosas que podría contar de Pablo, y no solo yo, todos los amigos, alumnos y personas que estuvieron cerca de él, que lo quisieron y lo aceptaron como era, pero parte de mi alma, de mi golf y también la de mi hijo se están muriendo al perder al amigo, al profesor y entrenador. 

 

Gracias Pablo, por habernos enseñado tanto, no solo a darle a la bola… Tú nos has enseñado a amar, respetar y poder vivir este mundo, por eso solo puedo decir, gracias, gracias y gracias. Pablo, sin ti nunca hubiera sido posible, siempre estarás entre nosotros y te recordaremos como a ti te hubiera gustado, con alegría.           
          

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