
Las nuevas cuotas de autónomos en España que aprobó el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para el periodo de 2023 a 2025 está causando mucha preocupación entre los trabajadores independientes. Este nuevo sistema de cotización se basa en ingresos reales establecidos en quince tramos en bases de mínimas y máximas, aplicándose así cuotas entre 230 y 500 euros en función de los rendimientos netos de la actividad.
Entre las ventajas de la nueva cuóta de autónomos sera la creación de un sistema progresivo justo, que al igual que sucede con el IRPF o la Seguridad Social de los trabajadores quien gana más, paga más. Esto es uno de los factores que se lleva solicitando, ajustar las cuotas de los autónomos según los ingresos reales, ya que una cuota fija mínima era considera injusta.
La mejora la protección social de los autónomos es algo que se lleva solicitando, pues la pensión media de los autónomos hasta ahora era del 59,4% del total de la que reciben los trabajadores del régimen general. Esto provoca un descenso económico a los trabajadores independientes de 794 euros frente a los 1.338 euros. Además, incluyendo que las prestaciones por baja de enfermedad son bastantes menores.
El nuevo sistema de pensiones daría sostenibilidad, se encontraba en una situación estancada con cambios urgentes. Además, situaciones como la pandemia y los requisitos de la Unión Europea para acceder a los fondos de recuperación han propiciado el cambio recomendado por el Pacto de Toledo.
De acuerdo con la Administración, dos tercios de los autónomos (quienes ganen 900 € o menos) se beneficiarán con la reducción de la cuota para quienes menos ganan. También se proporcionará flexibilidad para adaptar la cuota durante el año, hasta seis veces en el año el importe para adecuarlo a los ingresos obtenidos a lo largo del año está contemplada.
Desventajas de las nuevas cuotas de autónomos
Iguala las obligaciones del autónomo con el régimen general, dado que las cuotas planteadas implican llegar casi al 28,3% que en el régimen general se cotiza por contingencias comunes.
Las nuevas cuotas propuestas para trabajadores por cuenta propia no tienen en cuenta la incertidumbre de ingresos, el estrés, la continua reinvención, las horas extra de trabajo o que cada vez hay menos vacaciones, entre otros. Tampoco se valora el plus que los autónomos suponen para la economía como dinamizadores de la actividad y el empleo, ni que estos pueden beneficiarse de convenios colectivos o trienios.
Se creará un desinterés en el emprendimiento y el autompleo, encontrándose en auge entre los más jóvenes que ven una alternativa laboral. Terminará con uno de los pocos pros de ser autónomo: la flexibilidad de escoger entre más ingresos a corto plazo o más pensiones y prestaciones. Es algo que los autónomos afrontan a través de planes de pensiones y seguros privados.
Los autónomos de más de 45 años tednrán más complicado encontrar una alternativa a ser autónomo, ya sea trabajando por cuenta ajena o logrando un empleo público. Por otro lado, debido al aumento de costes, será más complicado contratar trabajadores.
Para poder mantener el poder adquisitivo será necesario subir precios, algo que no será sencillo porque los clientes no lo aguantarán. Y quienes puedan hacerlo fomentarán la inflación. Se creará una economía sumergida sobre todo entre quienes más ganan, ya que intentarán contener ingresos para no subir de tramo. Pero también entre quienes menos ganan, dado que la cuota será lo suficientemente elevada como para que la economía sumergida siga “vivita y coleando”.
Se marcharán más autónomos a países con mejor atributación, especialmente quienes puedan teletrabajar. El paro no se contempla pues es un punto que no se ha abordado, por lo que se entiende que continuará siendo una cotización adicional, con derecho a unas prestaciones muy limitadas.
Un modelo inspirado en economías más potentes que se inspira en países donde se mueve más dinero, hay más industria, empresas mundiales y es más fácil para los autónomos obtener niveles de facturación dignos. Además, en dichos países hay una menor proporción de autónomos: 8,3% en Alemania, 9,6% en Suecia o 12,1% en Francia, mientras que en España es del 16%.
Y por últimos, la inextiencia de consenso polñitco entre las asociaciones de autónomos.Un cambio estructural de este calibre tendría que pactarse por los principales partidos políticos, así como por las asociaciones de autónomos.



