
Pues sí, ya estamos en 2023 y toca hacer balance de 2022 y propósitos para este nuevo año. Y es que, levantarse cada 1 de enero es como darle a un botón de reset para enmendar lo que no ha salido bien, como si ese botón no estuviese disponible durante todo el año. Pero somos así. Y tiene su gracia.
Yo, particularmente, acostumbro a escribir mis propósitos, a modo de retos que me ayuden a trazar un camino para ver mi capacidad para conseguirlos. Por supuesto, me aseguro algunos, para mejorar la autoestima. Faltaría más. Otros son más ambiciosos, pero la vida es eso. Y la felicidad también. Y me resulta muy ilusionante escribirlos en un papel y luego quemarlo en algún entorno bonito, como si elevara esa carta de deseos mucho más arriba, hacías las nubes. A partir de ahí, quedará únicamente escrito en mis notas del móvil que también se van a la nube, pero la otra, la cloud.
Pero no quiero salirme del tema de esta sección y voy a analizar cómo se plantean los objetivos en las empresas y en las StartUps. Lo de quemar el papel no es lo habitual y lo de escribirlo en el móvil es poco riguroso. Entonces, es cuando aparecen algunas herramientas digitales que pueden ayudar a escribir estos propósitos, pero en forma de proyectos. Toca incluir los tiempos de cumplimiento, las tareas, los recursos necesarios y el presupuesto para ejecutar cada tarea. Hoy, les voy a hablar de una, bien conocida y de otra que lo es menos pero, en mi opinión, más importante.
La primera se creó hace mucho tiempo, en 1910, por un ingeniero industrial mecánico, nacido en 1861 en el condado de Calvert, Maryland, llamado Henry Gantt. Este hombre, desarrolló el famosos Diagrama de Gantt, una innovación mundial para la definición, gestión y seguimiento de proyectos, que empezó a utilizarse en EEUU, para las grandes obras de construcción de presas y también de autopistas. Prácticamente todas las aplicaciones comerciales lo integran y los estudiantes de ingeniería lo estudian en sus grados universitarios. Fundamental para iniciar y finalizar un proyecto.
Pero luego, hay otra que no se explica en las universidades y que conforma un diagrama mucho más necesario, sobre todo en los tiempos que vivimos, donde el factor humano cada vez es más relevante.
Me refiero al diagrama humano. Aquél que no se escribe, pero que acompaña al de Gantt durante toda la vida del proyecto. Y es que, las relaciones humanas, la ilusión de participar de un proyecto, el grado de implicación, la relación con los compañeros y jefes y el crecimiento personal deben de estar bien alimentadas. Algunas plataformas, tratan de incluir esta faceta mucho más humana, como pueden ser las llamadas Metodologías Ágiles, basadas en crear equipos que se autogestionan para alcanzar objetivos y que tienen la capacidad de anticipar posibles obstáculos y evitarlos.
Pero, con todo y con eso, el esquema emocional es la clave. Después vendrán los demás diagramas. Y todos en la nube, como debe ser.
Feliz 2023.

