Tendremos rescate, y me gustaría equivocarme
Sobre el rescate, unos dicen que sí, otros dicen que no, y el Gobierno que “todo de-pende”; ¿Qué pasará? Pues cuando los políticos no dan una mala noticia es que eso es lo que va a suceder: Tendremos rescate, y conste que me gustaría equivocarme.
La deuda pública ha superado los 804.000 millones de € -lo que supone el 75,9% del PIB- y el Estado necesita refinanciar más de 80.000 millones hasta final de año, lo que supondrá colocar casi 5.400 millones en cada una de las 15 emisiones de letras y bonos que se celebrarán en este periodo. Como pueden comprender, la situación no es nada halagüeña.
Por otra parte, desde Bruselas se afirma que el rescate no supondrá nuevos ajustes, pero sí un mayor rigor en el cumplimiento de los plazos. A este respecto cabe señalar que parece punto menos que imposible que el Gobierno cumpla con sus com-promisos de ajuste en el desfase presupuestario. Así lo afirmaba el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, quien prevé que “por los desfases de las comunidades autonómicas, será muy difícil que se puedan cumplir los compromisos”. Esta situación, unida a un esperado nuevo déficit de la Seguridad Social por el deterioro del empleo, lleva a los analistas como El premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, a afirmar que ven casi imposible que España pueda cumplir sus compromisos, y podría ser muy peligroso para nuestra economía pedir el rescate si se mantuvieran las exigencias mantenidas para ello hasta este momento. O sea: si no hay recate, malo, y si lo hay, peor.
Entre los indicadores del estado de la coyuntura económica en nuestro país, conocidos esta semana, cabe destacar lo siguiente.
La población empresarial. En julio la creación de nuevas empresas subió el 6,7% (6.909), y el capital aportado para su constitución superó los 780 millones de €. Am-pliaron capital 2.703 empresas y se disolvieron 1.630 sociedades.
Los impagos al comercio bajaron en julio el 1,5%, hasta 334.531, en relación con el mismo mes de 2.011, alcanzando su importe los 570 millones de €, cifra inferior en el 2,7% a la de un año antes. El porcentaje de los efectos de comercio impagados sobre ven-cidos se situó en el 3,4%, medio punto por debajo del de junio.
El indicador compuesto adelantado de la actividad para España, que elabora la OCDE, retrocedió ligeramente en julio, al anotar un nivel de 100,3, frente el 100,5 de mes anterior.
El índice de precios de la vivienda, publicado por el INE registró en el segundo trimestre un descenso interanual del 14,4%, el más acusado desde 2007, y casi dos puntos superior al del primer trimestre.
El IPC aumentó un 0,6% respecto a julio, frente a un aumento significativamente menor de un año antes (0,1%), por lo que la tasa de variación interanual se elevó medio punto porcentual. Hasta el 2.7%. A su vez, la inflación subyacente –no tiene en cuenta los productos energéticos ni los alimenticios sin elaborar- se mantuvo en el 1.4%.
Otros artículos de José Orihuela
La deuda pública ha superado los 804.000 millones de € -lo que supone el 75,9% del PIB- y el Estado necesita refinanciar más de 80.000 millones hasta final de año, lo que supondrá colocar casi 5.400 millones en cada una de las 15 emisiones de letras y bonos que se celebrarán en este periodo. Como pueden comprender, la situación no es nada halagüeña.
Por otra parte, desde Bruselas se afirma que el rescate no supondrá nuevos ajustes, pero sí un mayor rigor en el cumplimiento de los plazos. A este respecto cabe señalar que parece punto menos que imposible que el Gobierno cumpla con sus com-promisos de ajuste en el desfase presupuestario. Así lo afirmaba el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, quien prevé que “por los desfases de las comunidades autonómicas, será muy difícil que se puedan cumplir los compromisos”. Esta situación, unida a un esperado nuevo déficit de la Seguridad Social por el deterioro del empleo, lleva a los analistas como El premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, a afirmar que ven casi imposible que España pueda cumplir sus compromisos, y podría ser muy peligroso para nuestra economía pedir el rescate si se mantuvieran las exigencias mantenidas para ello hasta este momento. O sea: si no hay recate, malo, y si lo hay, peor.
Entre los indicadores del estado de la coyuntura económica en nuestro país, conocidos esta semana, cabe destacar lo siguiente.
La población empresarial. En julio la creación de nuevas empresas subió el 6,7% (6.909), y el capital aportado para su constitución superó los 780 millones de €. Am-pliaron capital 2.703 empresas y se disolvieron 1.630 sociedades.
Los impagos al comercio bajaron en julio el 1,5%, hasta 334.531, en relación con el mismo mes de 2.011, alcanzando su importe los 570 millones de €, cifra inferior en el 2,7% a la de un año antes. El porcentaje de los efectos de comercio impagados sobre ven-cidos se situó en el 3,4%, medio punto por debajo del de junio.
El indicador compuesto adelantado de la actividad para España, que elabora la OCDE, retrocedió ligeramente en julio, al anotar un nivel de 100,3, frente el 100,5 de mes anterior.
El índice de precios de la vivienda, publicado por el INE registró en el segundo trimestre un descenso interanual del 14,4%, el más acusado desde 2007, y casi dos puntos superior al del primer trimestre.
El IPC aumentó un 0,6% respecto a julio, frente a un aumento significativamente menor de un año antes (0,1%), por lo que la tasa de variación interanual se elevó medio punto porcentual. Hasta el 2.7%. A su vez, la inflación subyacente –no tiene en cuenta los productos energéticos ni los alimenticios sin elaborar- se mantuvo en el 1.4%.
Otros artículos de José Orihuela






















