Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TU Y YO

Un cascanueces y mucho algodón de azúcar

Patricia López Haas Miércoles, 11 de Enero de 2023 Tiempo de lectura:

 

En enero se abre de nuevo el libro de nuestra vida. Tenemos un año entero por escribir, aunque para muchos el año coincida con el calendario académico. Supongo que el colegio y la universidad nos marcan para siempre, por lo que suele ser septiembre cuando de manera inconsciente nos marquemos los propósitos para el “nuevo año”. O sea, que tenemos dos grandes momentos: septiembre y enero, pero es en Navidad cuando los expresamos abiertamente a propios y extraños. ¡Qué menos que desear Feliz Año y que se cumplan los deseos a amigos y familiares! Además, está ese “temilla” de los regalos. Esos presentes que hacemos con cariño el 24 de diciembre y el 6 de enero, días repletos de sorpresas con paquetitos llenos de lazos y aderezos. Ahora bien, el mejor regalo es el que no tiene precio. Aquel que no podemos comprar como la salud y el amor. El dinero en sí también es valioso en la medida que nos permite vivir, comer y tener calidad de vida, ¡no nos engañemos! Y qué decir de la satisfacción personal, pues que tampoco se compra. Ni se regala.

 

En este primer artículo del año en el que la Navidad todavía dibuja mi rostro, reflexiono sobre cuántos grandes escritores le han dedicado libros a esta dulce festividad, y nunca mejor dicho, de marcada importancia para el calendario cristiano. Las luces se van apagando. Los escaparates, restaurantes y hoteles van eliminando el dorado, el color plata, las estrellas y las coronitas para volver a su cotidianidad. Los abetos y los belenes van dejando espacio en nuestros hogares, aunque no en el mío, la luz de mi árbol sin hojas sigue brillando unas semanas más. Y en mi subconsciente todo el año. Siguiendo con los libros, mi última adquisición ha sido El espíritu de la Navidad, recopilación de artículos y ensayos, cuentos y poemas de Chesterton. Es un autorregalo de Reyes. He dicho ¿Reyes? Qué raro se me hace decir esto porque yo nunca he recibido la visita de los Magos de Oriente, aunque en los últimos años aparecen bajo el árbol regalos para el día 6. Y, es que a la “Mirada felina” le interesa todo lo que tiene que ver con la Navidad, de ahí que le dedique un tercer artículo con el que cierro mi particular trilogía navideña. Es dulce y almibarado. ¡Aviso!

 

[Img #95221]

 

Alejandro Dumas me va a servir para llegar hasta ese punto dulce que mostraré más adelante. Dumas escribió un bello cuento en el que describe con una increíble sensibilidad la relación de una niña con un muñeco de madera, que “llevaba una levita de terciopelo violeta con gran cantidad de bordados de seda y botones de oro, con pantalones de lo mismo, junto a las botas más relucientes y ajustadas que jamás haya llevado un estudiante ni un oficial, porque estaban tan bien hechas que parecían pintadas”. Pero lo que más llama la atención de Marie, la coprotagonista del cuento, son los ojos del muñeco de color verde claro, porque expresan “serenidad y benevolencia”, así como la barba de “blanco algodón rizado”. Y su sonrisa, ¡qué es de lo más particular! Hablo del Cascanueces. Del cuento y del muñeco que decora muchos hogares en Navidad. Esta obra de Dumas inspiró el ballet del mismo nombre, cuya música de Tchaikovsky anima la pre navidad de numerosos teatros de todo el mundo.

 

El cascanueces tiene una función muy clara, la de romper las nueces con las que hacer los deliciosos pasteles propios de la Navidad. En casa de mis padres había uno auténtico con su gorra de montañés, su barba algodonosa y una gran mandíbula que se abría al mover la cola de la levita. Y digo que “había”, porque ahora lo tengo yo y es el que muestro en la fotografía. Le he introducido una avellana en el interior de su gran boca para que se vea claramente su uso. El cascanueces se utilizaba para hacer, en otros dulces, las walnusskringel, que son roscos de nueces realizados a base de mantequilla, nueces molidas, azúcar, cardamomo, ron y confitura de frambuesa. El azúcar glas le da el toque elegante. Qué bien se olía a especias cuando llegaba del colegio. Este muñeco es igual que el de Nüremberg descrito por Dumas, lejos de los actuales, decorativos y con mucha purpurina. ¡Pero qué me gustan también!

 

[Img #95222]

 

Hablando de dulces navideños no puedo dejar de mencionar otro: el roscón con el que ponemos la guinda a la Navidad. Este rico dulce tiene su origen en Roma. En el siglo II a. C y durante el mes de diciembre se celebraban unas fiestas que recibían el nombre de “las Saturnales”. Se hacían en honor a Saturno, Dios de la agricultura y de la cosecha. También se llamaba “fiesta de los esclavos” porque durante una semana no tenían que trabajar. Y como es habitual se hacían dulces. Realizaban una torta redonda a base de miel, frutos secos, dátiles e higos. Torta que se convirtió en tradición. En el siglo III d. C. se introdujo el haba como símbolo de la fortuna y de la fertilidad. Al que le tocaba tendría prosperidad todo el año y recibiría favores durante un tiempo.

 

Cuando el cristianismo pasó a ser la religión oficial del imperio romano las celebraciones paganas fueron desapareciendo. Pero no la torta con haba que con el tiempo fue adquiriendo la forma actual. En Francia en el siglo IX los niños pobres eran agasajados con este bollito dulce, encontrar el haba implicaba recibir ropa, manjares y regalos. Era una “imitación” de la Adoración de los Reyes Magos al niño Jesús. Dando un salto en la historia, ya en el siglo XVIII un cocinero francés introdujo en un roscón una pequeña moneda de oro para sorpresa del pequeño Luis XV, por lo que el haba con el tiempo pasó a ser esa sorpresa que nadie quería.

 

En España fue Felipe V quien adoptó la costumbre de incorporar al roscón una moneda como premio, que con los años se convertiría en una figurita de cerámica. Parece que la unión del día de reyes con este bollito dulce se produce a finales del siglo XIX, al que le salía la figurita era coronado como el “rey de la fiesta”, y al que le salía el haba debía pagar el postre, y era llamado “tonto del haba”.

 

[Img #95223]

 

Cualquier español sabe a qué sabe el roscón de Reyes. Es una deliciosa mezcla de levadura fresca, harina, huevos, azúcar, ralladura de naranja y de limón, agua de azahar, mantequilla. La fruta escarchada y las almendras para decorar terminan este bollito con el que se pone punto y final a la temporada más dulce de todo el año. Los españoles llevamos este rico manjar a México donde se le llama rosca, en Francia galette de roi y bolo rey en Portugal. El roscón de origen pagano se introduce en las fiestas religiosas para placer de los golosos del mundo.

 

Pero hay más, muchos más dulces, qué decir del panettone, ese delicioso brioche de origen milanés que surgió en la corte de los poderosos Sforza. Durante la Navidad se intentaba que todas las clases sociales tuvieran acceso a un pan azucarado. Hay muchas leyendas sobre a quién se debe su autoría. Al final, lo más probable es que el panettone sea producto de una colectividad. El que muestro en la foto es un “murciatone” regalo de Reyes. Lleva pepitas de chocolate, aunque lo habitual es que contenga pasas y fruta escarchada. Su origen está en tres reposteros murcianos que hicieron un homenaje a su tierra con este dulce italiano. Para su elaboración se emplea el melocotón de Cieza, las pasas de bullas, el albaricoque de Caravaca y el agua de azahar de la huerta de Murcia. Se come durante todo el año y aguanta un mes y medio. ¡Interesante! Y muy rico.

 

[Img #95225]

 

Encuentre un haba, una figurita, o nada dentro del roscón, decir para terminar, que lo que lo que deseo es rellenar mis días con mucho algodón de azúcar y con un cascanueces al que cuidar y mimar y que cada día la flor de azahar me perfume con su aroma. No perdamos la ilusión del niño que todos llevamos dentro, sin ella te mueres en vida. ¡Feliz Año Nuevo!

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.