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ENTRE TÚ Y YO

… hoy con “ El Patiñero” 

Francisco Gomis Lunes, 06 de Febrero de 2023 Tiempo de lectura:

 

 

A los lectores que nos siguen con regularidad y por supuesto a aquellos que nos honran leyéndonos por primera vez, decirles que en la última entrevista salíamos del “centro” de Murcia por nuestras carreteras nacionales y comarcales para recorrer pausadamente la Huerta de Murcia, y sacar a la luz las tradiciones más genuinas e inmemoriales de aquellos que sembraron con trabajo, paciencia, penalidades y un inmenso amor lo que hoy denominamos “Tradiciones Huertanas”


Evidentemente algunas personas ya no están terrenalmente aquí, pero su espíritu sigue alimentando nuestra tierra con sus vivencias y haceres pasados, cogiendo de la mano sin soltarla en ningún momento a aquellos afortunados descendientes de los cuales se orgullecen y que han cogido el relevo, para que nada de aquello no solo no se olvide, sino que siga y aumente el orgullo de ser MURCIANO. 


Así que cogemos la conocida Carretera de la Fuensanta, donde antaño Nuestra Señora La Virgen de la Fuensanta pasaba camino de La Catedral y por la que volvía a “Su Casa” sobre los hombros de los huertanos.

 

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Me cito con Francisco Javier Nicolás Fructuoso, un “chico” de la generación de los años 70. Puede parecer un anacronismo la denominación de chico, pero mi sensación al conocerle ha sido exactamente esa. Una persona joven con vitalidad, brillo en sus ojos azules, contención en el movimiento de sus manos, y que me acoge en su negocio tal que fuésemos conocidos de siempre.


Buenos días Francisco Javier, no sé cómo prefieres que te llamen…


Me llaman Francisco o Paco, al fin y al cabo, es el mismo nombre.


He de confesar que he hecho los deberes antes de venir a verte, y también sé de un par de apodos que me gustaría que fueras tú quien nos los dieses a conocer.


Me conocen como “El Patiñero* o Paco “el floristero”.


Estamos en tu negocio, la “Floristería Patiño”, que tiene más de 15 años, pero éste no es el trabajo para el que te preparaste cuando eras joven…


Hace ya muchísimo tiempo de aquello. Estudié Formación Profesional para Administrativo e Informática. Trabajé poquísimo de aquello, ya que enseguida me di cuenta de que me aburría y aunque bien preparado, no solo no me satisfacía, sino que además me sentía encerrado. Pero no eran momentos de estar mano sobre mano, además de ni querer ni poder estar sin trabajar. Estuve de camarero, de personal de mantenimiento, en el Mercadona y así hasta llegar a abrir mi floristería.


¿De la noche a la mañana?


Dicho así parece una locura. Empecé a ayudar a un maestro florista, José Dimas Sánchez y en esa ayudantía descubrí que trabajar y crear en el mundo de las flores naturales era innato en mí, pero sobre todo DISFRUTABA en mayúsculas.


Luego volveremos sobre el tema de las flores y quien eres en ese mundo. Cuéntanos sobre ti y tu familia.


Toda mi familia, bisabuelos, abuelos y padres son murcianos de esta zona de la huerta. Soy el segundo de ocho hermanos y vine al mundo en la misma casa que mis abuelos y mi padre. Sigo viviendo allí junto con mi madre. Es una casa original de 1910 con reformas, pero aún tiene paredes de ATOBA*.


Mi casa con su huerta y los quehaceres diarios que allí se hacían me han “conformado” lo que soy: UN HUERTANO que tiene arraigadas las tradiciones genuinamente murcianas. Allí se criaban cherros* y cerdos para vender, vacas para criar y tener leche, gallinas o cabras de cuya leche mi madre o mi tía hacían queso porque era muy fuerte como para beberla. Fíjate que lo que conocemos como brazo de gitano era un dulce que hacía mi abuela pero aún no tenía nombre. O los paparajotes originales (no con los ingredientes de ahora) hechos solamente con agua y harina. La sémola* era ya el recurso de los que menos tenían. Hoy en día, en las “tabernas”, que gracias a Dios aún siembran la huerta más escondida, oyes hablar a los mayores que la sémola de ahora ya no sabe igual que la de antes. Las matanzas eran días festivos, no porque el día lo fuese sino porque la familia, los vecinos y los amigos acompañaban en este “festín”. Se trajinaba bastante, pero no era un trabajo que pesase en el cuerpo, sino que alimentaba el alma y de paso saciaban el hambre siempre habitual en aquellos tiempos. Alrededor del fuego que no se apagaba, encontrabas manos que hacían migas, asaban tocino, preparaban embutido, y manos sin platos que cuando pillaban un trozo de cualquier parte del chino* asado se llevaban a la boca y lamían sus propios dedos (no había servilletas); y volvían a ponerse a la cola para esperar el siguiente manjar, matando dicha espera con un chorrico* de vino bebido del porrón para conservar el calor.

 

Te escucho y creo ver que vives en este mismo instante lo que me estás contando, ¿eres buen comiente?


No soy de mucho comer, pero soy de cuchara como buen huertano.


¿De cuchara y no de tenedor?


El tenedor lo dejo como último recurso. Me gusta y como casi cada día comida de olla: potaje, cocido con pelotas, olla gitana, callos, manitas o arroz con verdura y bacalao o boquerones, uno de los mejores manjares de nuestra gastronomía.


Paco, ¿picante o dulce?


Siempre picante, no soy goloso. Unos michirones* picantes o una sobrasada también picante. Es algo que me priva. También soy exigente, me gusta la comida bien hecha, con paciencia, cariño y buenos ingredientes que son la esencia de nuestra gastronomía. Por suerte mi madre es la reina de la cocina, sin ella no comeríamos como nos gusta hacerlo.


¿Y para suavizar el fuego del picante?


Si tengo que elegir me decanto por un vino tinto, pero de buena o excelente calidad. Y aquí sí que los que se ofrecen de la Denominación de Jumilla tienen mi bendición.


Ya que hemos saciado nuestras papilas gustativas, vamos a alimentar el espíritu. Voy a volver sobre mis pasos y quiero que me cuentes el porqué de tu otro apodo, “El Patiñero”.


Uyyyyyy… para eso tenemos que volver algo más de un siglo atrás. Desde que existen crónicas escritas que se remontan al año 1912, donde mi bisabuelo aparece como Hermano Mayor y presidente de la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño, al igual que mi abuelo. Hermandad a la que hemos pertenecido y pertenecemos todos los hermanos. Perdona que te corrija Francisco, pero hay que darle a cada uno su lugar.


¿A qué te refieres exactamente?


Porque no quiero, ni debo apropiarme del apodo “El Patiñero” ya que dicho honor corresponde a mi gran amigo y maestro Manuel Cárceles. Yo fui alumno suyo desde que nací, puesto que era vecino nuestro de los que existían antaño, amigo y compañero de TROVOS, quien me guio por el camino de declamar versos improvisados pero cantados con alma. Soy trovero de nacimiento, tradición y porque al igual que las flores, lo llevo en el alma. 

 

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En darle a cada persona su sitio es algo que te honra. Pero no solo a nivel regional o nacional sino también internacionalmente eres conocido y reconocido por tus TROVOS*


El mundo del trovo y el costumbrismo murciano es algo que llevo por bandera, como lo llevaron los que me precedieron y al igual que lo llevan los presentes. En Europa hemos estado en Grecia, Italia, Francia o Inglaterra. Y también hemos cruzado el charco y recalado en El Salvador, Venezuela, México y alguno más


¿Entonces no eres “El Patiñero”?  ¿Me he equivocado de persona?


Casi has acertado (jajaja). Yo me considero “El Patiñero II” un cantaor de nuestra cuadrilla, la única cuadrilla que pertenece a una Hermandad, y por desgracia también la única que queda de las cuarenta y dos hermandades que existían.


¿Por las noches te pones a componer trovos?


Una de las lecciones más importante que aprendí de mi maestro es que los trovos se improvisan y eso mismo es nuestra seña de identidad.

 

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Durante diez años fuiste Hermano Mayor y presidente de la Hermandad. Has sido nombrado Cronista Oficial de la pedanía de Patiño, eres coleccionista de toda clase de cerámica típica murciana, no hace mucho has realizado una “Exposición de Cerámica al Agua”. Y eres la persona responsable de algunos arreglos florales en Semana Santa.


No encuentro otro modo de expresar lo que esto último significa para mí. Es alimentar mi alma cada año, cuando la Cuaresma llama a nuestras puertas. 

 

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Francisco, eso son palabras mayores. Satisface por favor mi curiosidad y la de aquellos que hayan llegado hasta aquí…


Cuando visito la Iglesia de Nuestro Padre Jesús para “arreglar” a Nuestro Padre Jesús Nazareno y puedo desfilar el día de Viernes Santo en la Procesión de los Salzillos* es dejar fuera absolutamente todo de mí, dejarme llevar por la devoción que siento. Con cada flor voy enmarcando sus heridos y cansados pies, de tal forma que cuando los penitentes alcen sobre sus hombros respiren los aromas florales que desprende, y que haga que sus pies sientan el dolor de SU PADRE y que le ayuden a hacer menos penoso su Vía Crucis. La Dolorosa que acompaña al “Nazareno” la adorno con sensibilidad, ternura, recogimiento y el amor inigualable de un hijo para con su madre e intento consolarla en su dolor, con los más bello que mis manos pueden crear.

 

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Francisco no solo adorna algunos “Salzillos”, también deja su impronta en obras que perduran en el tiempo tales como El Expolio De Cristo o El Santísimo Cristo de la Caridad. En este último Paco “el floristero” ha ido tejiendo un tapiz flor a flor con sigilo, discreción y cariño intentando que cada pétalo ayude en su hora más amarga al Titular de la Cofradía que lleva su nombre. Y cuando empiece su andadura por las calles de Murcia, los ojos se eleven buscando el rostro del Cristo de la Caridad y no pudiendo soportar tanto dolor, los bajen hacia esa alfombra de terciopelo rojo deseando alargar la mano y coger una de entre los cientos de flores, para que el camino por nuestra salvación se le haga más liviano. 


Entrevistarte a ti Francisco, he de reconocer que no ha sido un trabajo. Tienes vivencias, pensamientos y recuerdos, que escuchar tus relatos con esa emoción, cariño, amor y sentimiento, me ha provocado el querer seguir charlando contigo. Pero he de dejar espacio en el periódico para otros compañeros que también tienen cosas igualmente interesantes que contarnos. Así que en esta ocasión te formularé una pregunta más. ¿Cómo imaginas tu futuro?


Lo tengo muy claro y decidido (salvo imperativos personales o imprevistos). Seguir en mi pequeña tienda realizando los arreglos florales que me demanden, y DISFRUTANDO de la creación de todos y cada uno de ellos, pequeño o grande, no hago diferencia. Y por supuesto seguir viviendo en la casa que nací, recogiendo lo que mis gallinas quieran darme generosamente y rodeado de bancales frutales como hasta ahora he hecho. Comprar la cerámica antigua que encuentre, seguir en la cuadrilla cantando esos trovos que mi alma necesita para vivir e intentar en mis modestas posibilidades continuar difundiendo las más genuinas tradiciones huertanas.

 

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Francisco Javier tan solo me queda por darte las gracias de manera muy afectuosa, y emplazarte a una nueva charla más adelante. Ha sido un auténtico placer el platicar* contigo.


Queridos lectores de MurciaEconomía los animo a que busquen referencias sobre nuestras tradiciones, así como a no dejar que nuestra gastronomía sea solo nuestra, sino que en la medida de nuestras posibilidades enseñemos, obsequiemos, cocinemos y saquemos nuestro saber sobre la huerta murciana allá por donde quiera que la vida nos lleve.

 

Notas del autor:

 

* SALZILLOS: Conjunto escultural compuesto por obras de Francisco Salzillo. 


* PATIÑERO: gentilicio de los nacidos en Patiño. 


* TROVOS: Composición métrica popular.


* CHERROS: Becerros de 1 año. 


* SEMOLA: Pasta alimenticia de harina o trigo guisado.


* CHINO: cerdo.


* CHORRICO: Beber un líquido del chorro que forma al salir del porrón sin arrimar los labios a este.


* MICHIRONES: Habas cocidas.


* PLATICAR: Charlar, hablar.

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