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ENTRE TÚ Y YO

ERRE que ERRE

María José Bataller Miércoles, 08 de Febrero de 2023 Tiempo de lectura:

 

Esta expresión nos habla de insistencia, constancia o si lo prefieres terquedad. ¿Cuándo fue la última vez que la usaste, la leíste o la oíste? ¿Crees que está moribunda? ¿O simplemente tiene otro significado? Estos días me hago estas preguntas mientras preparo material para sensibilizar sobre el cuidado de nuestro planeta. Una vez más veo interrogantes flotando en tu cabeza. Te aclaro la conexión entre la expresión y el cuidado de nuestro medio ambiente. Desde que Greenpeace acuñó las "3R": Reducir, Reutilizar y Reciclar han aparecido otros verbos cuya inicial es la R y que también tienen como objetivo disminuir la producción de residuos y contribuir con ello a la conservación del medio ambiente. ¿Podrías decir alguno? Te dejo un par de minutos para que lo pienses.

 

En Matemáticas aprendimos la propiedad conmutativa, aquella que dice que el orden de los factores no altera el producto. Muchas veces la aplicamos en cualquier área sin pensar si es pertinente. Si te preguntase por las 3R, ¿en qué orden las dirías? Ya sé que las tienes en el párrafo anterior y…Yo he llevado a cabo el experimento, reconozco que mi muestra no ha sido grande, y un alto porcentaje pone en primer lugar RECICLAR. Y sinceramente en asuntos de Ecología esta debería ser la última. Aquí el orden de los factores sí que altera el producto: respeto al medio ambiente.

 

Y puesto que has llegado hasta aquí compartiré las otras R. Si queremos REDUCIR habrá que recuperar o retomar antiguos hábitos: bolsa del pan, cesta de la compra, compra a granel, apagar las luces de las habitaciones que no utilicemos, airear la ropa en vez de poner tantas lavadoras, retornar los envases, etc. En la década de los sesenta y setenta, esta última acción resultaba sencilla, sospecho que recibir un reembolso, o lo que es lo mismo una recompensa, ayudaba.

 

La economía circular nos habla de “funcionalidad”: privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien. Dicho con otras palabras, disfrutar antes que poseer. Tenemos que empezar a preguntarnos: ¿cuántos días uso mi coche o mi bicicleta?, ¿cuántas semanas voy a la playa? Con el avance de la tecnología y la aparición de las aplicaciones es viable. En definitiva, debemos concienciarnos que «menos es más». No solo debemos reducir el consumo de bienes —tanto de un solo uso como de varios— sino también el de los recursos: agua y energía.

 

Para REUTILIZAR los bienes que ya no usamos —no me detengo en las razones—, es fundamental que esos productos sean de buena calidad y estén bien diseñados. Si son de buena calidad podrán tener una segunda oportunidad regalándolos, donándolos o vendiéndolos. En relación con el diseño, hay que repensarlo. Sí, sí el producto se debe diseñar para ser deconstruido, de tal forma que sea fácil extraer sus componentes para su recambio, en el caso de que se averíen, y que la esencia del material se mantenga para su regeneración o su devolución a la tierra.  Además, nosotros, como consumidores somos agentes activos y empoderados que podemos exigir este derecho tan olvidado que es el de la reparación. Hay que acabar con la respuesta: «le resulta más barato comprar uno nuevo que reparar este…»

 

Y la última R es RECICLAR. La que muchos han puesto como primera acción, puede porque muchos gobiernos durante años han apostado por ella como única propuesta para frenar la contaminación. Estudios demuestran que es insuficiente, incluso una investigación realizada por la Universidad de Boston concluyó que las personas que saben que pueden reciclar tienden a desperdiciar más. RECICLAR solo incide en la vida final del producto consumido, cuando no queda más remedio, ya es un residuo. Un reciclaje selectivo y una buena recogida —en poblaciones pequeñas por falta de rentabilidad se descuida— es clave. El vidrio y el papel resultan más sencillos reciclar que el plástico.

 

Para terminar una buena noticia, una curiosidad y un deseo:

 

  • La buena noticia es que el pasado 1 de enero entró en vigor la nueva normativa que permite que los supermercados y comercios que trabajen a granel admitan que los clientes puedan utilizar recipientes reutilizables adecuados para la naturaleza del producto adquirido. ¡Por fin podemos llevarnos el táper!
     
  • Comparto una curiosidad que espero la sientas como un regalo. Es respecto al origen de la expresión erre que erre: es sabido que para los extranjeros los sonidos [r] y [rr] son los de más difícil pronunciación y los que requieren una mayor insistencia, más terquedad, en su correcto aprendizaje. Te lo dice alguien casada con un holandés y que dio clases de español en una compañía francesa.
     
  • El deseo, a riesgo de parecer pesada, es que practiquemos las 3R en el orden establecido y que todas las R se reconcilien, todas tienen cabida para combatir la crisis climática.

 

NOTA: Acabo de leer lo escrito y he encontrado a faltar la R de responsabilidad. Tanto a nivel individual como institucional.

 

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