Videojuegos: ¿diversión o educación?
Mucho se habla en la actualidad del desarrollo personal y del éxito, y con razón, algo en nuestro interior nos empuja a buscar una constante mejora de nuestras condiciones en este mundo, ya sean físicas, emocionales, espirituales… de ahí que el gurú del coaching más influyente de nuestra era, Tony Robbins, haya cimentado todo su legado en torno al progreso como vía para alcanzar la felicidad.
El aprendizaje precede al progreso, y la educación es lo que permite que el aprendizaje sea acumulativo y expansivo, no solo entre seres humanos contemporáneos sino también para con las generaciones venideras. Pobre sería nuestro progreso si se limitase al aprendizaje de la corta experiencia de una única vida humana: la propia.
Actualmente, más de 3.000 millones de personas juegan a videojuegos, estamos hablando de casi la mitad de la población mundial. Es bien sabido que el despliegue de emociones positivas que provocan los videojuegos supone su mayor atractivo y origina la exponencialidad del sector, el cual ya hace años que factura más que las industrias del cine y de la música juntas.
Si el ser humano pasa toda su vida buscando “la felicidad” es porque se trata de la emoción culmen de los sentimientos positivos. Hasta donde sabemos, no podemos mantener un estado emocional intacto en el tiempo (eso quisiéramos…) pero sí se puede lograr un “estado de flow” propenso a alcanzar ciertas emociones con poquita estimulación, se trata de vivir “a punto de caramelo”. Esto es lo que consigue un buen videojuego, armonizar magistralmente los sentidos del ser humano para sumergirlo en una experiencia puramente emocional y elevarlo así a estados sentimentales apasionantes. Al transcurso de los minutos viviendo constantes experiencias excitantes es a lo que llamamos diversión.
Como multitud de estudios han verificado, cuando el aprendizaje se asocia con emociones positivas la rapidez de comprensión y la retención de información se multiplican. Por el contrario, emociones negativas como el estrés, el aburrimiento, la confusión, la baja motivación o la ansiedad provocan el resultado opuesto.
Pues bien, si la investigación ha demostrado que combinar educación y diversión potencia el aprendizaje y éste
es esencial para el progreso, que a su vez es la antesala de la felicidad, ¿cómo es posible que no estemos aprovechando una de las mejores herramientas de nuestra era para impactar positivamente en medio planeta Tierra?
Partiendo de esta premisa, en 2019 el youtuber Anikilo y un servidor fundamos la murciana desarrolladora de videojuegos TOWARDS STARS con el objetivo de generar un trascendente impacto mundial y alcanzar el estatus de startup unicornio creando videojuegos con un trasfondo educativo.
Actualmente buscamos nuevos socios inversores estratégicos ilusionados por subir a este cohete y emprender juntos un bonito viaje “towards stars”, es decir, rumbo a las estrellas.





















