
El mayor banco suizo, UBS, pagará 3.000 millones de francos suizos (3.030 millones de euros) por Credit Suisse y evitar así su desaparición. Para ello el Gobierno deberá modificar las leyes que se aplican a la banca para evitar que los accionistas tengan que aprobar la transacción.
La venta "es una solución apoyada por el gobierno, que garantiza las condiciones marco para su éxito", dijo el presidente de la Confederación helvética, Alain Berset.
Además del desembolso de UBS, las autoridades suizas darán una garantía superior a los 9.000 millones de euros para reducir los riesgos que asume la entidad compradora y permitirá cubrir eventuales pérdidas. Al mismo tiempo el Banco Nacional de Suiza ha ofrecido una línea de liquidez de 100.000 millones.
El acuerdo entre los dos bancos más grandes de Suiza se materializó el domingo por la noche, tras un primer rechazo de formalizar la venta en 1.000 millones, que hubiese sido en torno al 12% de su valor en bolsa.
Tras la quiebra del Silicon Valley Bank, en Estados Unidos, Credit Suisse comenzó a desplomarse en bolsa, y más cuando el primer accionista, un fondo de Arabia Saudí, se negó a inyectar más capital para garantizar su liquidez ante una posible huida de los depósitos.
En un año, el valor de Credit Suisse se ha desplomado hasta un 74%.






