Soledad y precariedad: empeora la salud mental de los desempleados
¿Sabías que la salud mental de las personas en precariedad laboral ha decaído peligrosamente en los últimos dos años?
¿Te identificas en este colectivo?
¿Has experimentado en los últimos tiempos una creciente sensación de soledad?
¿Te gustaría conocer qué puedes hacer para superar este estado?
Presta mucha atención entonces a este artículo y léelo hasta final, dónde te detallaré qué hacer y, sobretodo, dos grandes errores que debes evitar y que comete la mayoría.
Pero, antes, analicemos algunos datos:
Según el estudio de 40dB para El País, publicado recientemente, ser menor de 25 años en situación de precariedad económica y en desempleo (o trabajador por horas) está asociado a una mayor incidencia en la percepción de soledad, además de mayores problemas de salud mental.
La soledad no deseada es considerada un gran mediador de los problemas de salud mental, ya que la incidencia de problemas de salud mental casi se triplica cuando se compara la población general con las personas que se sienten solas, pasando de un 12,9% a un 32,9%.
A ello, además, suele añadirse una serie de circunstancias o problemas agravantes como adicciones, sedentarismo y obesidad.
Un 33% de las personas en desempleo se sienten solas, contra un 22% de las personas empleadas y tan sólo un 14,5% de pensionistas.
Un 75% considera que su situación ha empeorado después de la pandemia y un 40% siente haber experimentado rechazo social.
Estos datos se alinean con algunos estudios recientes en España y Europa:
"La soledad en el desempleo: un estudio cualitativo en España" (2021). Este estudio
cualitativo exploró la experiencia de la soledad en personas desempleadas en España. Los resultados indican que la soledad es una experiencia común en el desempleo y puede tener un impacto significativo en la salud mental y el bienestar de las personas desempleadas.
"El impacto del desempleo en la soledad en la Unión Europea" (2019). Este estudio analizó los datos de la Encuesta Europea sobre Calidad de Vida y encontró que el desempleo se asocia con un mayor riesgo de sentirse solo y aislado socialmente en toda la Unión Europea. Además, los resultados sugieren que el impacto del desempleo en la soledad es más pronunciado en los países del sur de Europa.
Los desempleados en general son el segundo colectivo que más sólo se siente después de las personas mayores. Según el informe "Soledad y aislamiento social en las personas mayores", publicado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el 33,3% de las personas mayores de 65 años en España se sienten solas. Según datos de la Encuesta de Población Activa de España, en el primer trimestre de 2021, el 21,03% de las personas desempleadas afirmaban sentirse solas.
¿Las principales causas?
Más allá de asociarse erróneamente el desempleo a perfiles de escasas habilidades sociales, círculos sociales muy restringidos, pertenencia a colectivos desfavorecidos, minoritarios o de “exclusión social”, no siempre es así. Hay otras realidades que debemos considerar:
1.- El cambio en las políticas de selección y reclutamiento de las empresas que emplean cada vez más tecnología y automatización de procesos. Si hace 10 años esto se reducía en simplemente enviar un CV por e-mail, o mediante portales de empleo, a día de hoy gran parte de los procesos de selección están mediados por Inteligencia Artificial, llegando incluso a entrevistas entre candidatos y robots que activan la cámara, les entrevistan y les graban las respuestas. La pérdida de humanización en el primer contacto con la empresa es patente, sobre todo para la mayoría, que suelen ser descartados después de la primera ronda.
2.- Escasez de recursos presenciales por parte de administraciones y otras entidades. Es notoria la dificultad para obtener citas presenciales en las administraciones asociadas al empleo que tras la pandemia no recuperaron del todo la presencialidad.
3.- Cambios de hábitos de consumo: existen otros servicios cada vez más automatizados (bancos, seguros, comercios, servicios de delivery a domicilio, etc.) que reducen cada vez más las posibilidades de interacción social y de conocer alguien nuevo o encontrarse a alguien conocido, tal cómo sucedía en la tienda de barrio de hace 20 o 30 años.
4.- Creciente incremento de operadores intermediarios en los procesos que llevan al empleo y la contratación. Si hace 50 años bastaba con tocar a la puerta a de una empresa y pedir trabajo, hace 40 hubo el auge de los CV cómo papel intermediario. Hace 30 las ETT’s y las Consultoras iniciaron su andadura. Hace 20 años se añadieron los portales de empleo. Después, las redes sociales. A día de hoy existe una multitud de entidades y ONG’s que tienen entre sus fines el establecimiento de convenios con empresas para proporcionar candidatos de manera preferente. Esto convierte a la persona que busca trabajo por sus propios medios en la última persona en recibir la atención de reclutadores después de las otras fuentes mencionadas: atención para la que no suele quedar tiempo ni disponibilidad de plazas, una vez exploradas las otras vías de reclutamiento.
5.- La falacia de la tecnología: el estudio de 40dB indica que el abuso de redes sociales tiene una incidencia de un 33% mayor entre las personas que se sienten solas, respecto a la población general. Aquí viene la duda de si nace antes el huevo o la gallina: si es la soledad que convierte a las redes sociales en un refugio, o si es el uso de las redes sociales que contribuye a un mayor aislamiento. Qué duda cabe de que en el caso del desempleo esto se convierte muchas veces en horas y horas mirando ofertas de empleo en internet sin extraer nada en claro: a veces sin siquiera tener respuestas.
Esto último contrasta mucho con un estudio realizado en España por la empresa de recursos humanos Adecco en 2021, según el cual, el 68% de las ofertas de trabajo son cubiertas a través de contactos personales y recomendaciones, mientras que solo el 32% se cubren a través de los canales tradicionales de búsqueda de empleo, como las ofertas publicadas en portales de empleo o en la prensa.
Ahora te estarás preguntando qué hacer para huir de esta jaula de aislamiento y recuperar las relaciones humanas. Aquí van unos consejos:
1.- Volver a la búsqueda de empleo en persona. Por muy extraño que parezca, a mayor automatización, mayor masificación, pero también mayor impacto de las relaciones humanas. Una empresa que te recoja el CV en mano tal vez represente una oportunidad mucho más valiosa que veinte empresas a las que se lo envías por mail o por app.
2.- Apuntarte a programas de activación al empleo. Si las ONG’s tienen opción preferente con empresas para encuentros y envíos de candidaturas, no busques trabajo sólo por tu cuenta: además de disponer de profesionales que pueden darte trucos o información actualizada que marca la diferencia, también te reconfortará buscar trabajo de forma colaborativa en colectivos y grupos de empleo.
3.- Refrescar constantemente los contactos personales. Si bien la situación de desempleo no da para tomarse café todo el tiempo con otras personas, esto no impide que quedes y te relaciones en persona poco a poco. Un plan asequible puede ser plantearse conocer una persona nueva cada día y hablar con otra que no se tiene conversación de hace tiempo.
4.- Apuntarse a jornadas y actividades de colectivos sectoriales de tu interés profesional, dónde cultivar el networking conocer y que te presenten a alguien nuevo.
Si estos son los consejos sobre qué hacer, también te invito a evitar dos grandes errores:
1.- Convertir la búsqueda de empleo en una presencia continua en internet y redes sociales. Eso sólo contribuirá a malgastar tu tiempo y aislarte más.
2.- Pensar que vas a conseguir más resultados tú por tu cuenta. El mercado del empleo se ha complicado mucho en los últimos años: hacerlo a través de agentes e intermediarios y mantener una relación constante con ellos será más efectivo.
Artículo escrito junto a ChatGPT por Roberto Crobu.
Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico. https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/
![[Img #96808]](https://murciaeconomia.com/upload/images/03_2023/9118_mente-sana-roberto-crobu.jpg)





















