
Lo han calificado de salida de emergencia, pues incluso el PP reconoce que Díaz puede movilizar a la izquierda, pero está convencido de que restará votos al PSOE. Los socialistas temen un desmarque en solitario de la vicepresidenta sin contar con los pueriles predicamentos de Podemos qué suspiran porque les ofrezcan un acuerdo.
La candidatura de la política mejor valorada de España a la presidencia, según el CIS, es un proyecto de diseño con un liderazgo vacío, aunque hay quien le ve sentido más allá de aglutinar el espacio electoral de la izquierda. Y es que el resto de los partidos se devanan los sesos tratando de analizar las posibles consecuencias del comienzo de Yolanda Díaz el domingo en la carrera por La Moncloa, sabedores de que cualquier giro imprevisto en los acontecimientos puede suponer un cuantioso beneficio o una debacle si parangón.
Debacle como podría ocurrir con Podemos. No en vano, Pablo Iglesias se ha apresurado a dirigir a Yolanda Díaz unas premonitorias palabras: “Si Sumar decide ir sin Podemos, será una tragedia electoral y política”. Y es que el fundador del partido, cuya voz sigue resonando contundente dentro de la formación, ve trágica una posible ruptura mientras que Ione Belarra está más que preocupada de que Díaz “no apueste de forma rotunda por la unidad”.
Eso de que Yolanda Díaz aglutine más espacio electoral que la izquierda es bastante discutible, la propuesta es, para el sector centro derecha, un nuevo caldo político que no encaja en la categoría de guiso. Este fragmento de población no comulgará con ningún paquete ideológico precocinado que trate de vender la vicepresidenta, por muy bien recubierto de adornos y fingida amabilidad que esté. Esta propuesta está pensada para otro tipo de votantes; aquellos biográficamente identificados con la izquierda y que estén dispuestos a creérsela porque sientan que el PSOE se ha acomodado al sistema. No es ningún secreto que Díaz goza de una gran reputación entre los sectores autodenominados progresistas, aquellos que se autoproclaman como último fortín del compromiso idealista y la quimera de construcción de un mundo distinto.
Y, además, esa suma calculada no es baladí, ya que se trata de unos tres millones y medio de personas según las últimas convocatorias. Formaciones como Podemos, Más País, los 'comunes' y otras plataformas autonómicas reunirían ahí la mayoría de sus escaños. Un capital de votos importante, tanto como para alcanzar el privilegiado quince por cierto de los mismos, tanto como para disputarle a Vox el tercer puesto, posición que será clave en la configuración del próximo Gobierno.
Pensado como proyecto de diseño, dirigido por el sanchismo con la intención de frenar el despropósito de sus socios podemitas y la falta de crédito del propio Gobierno es una alternativa más que válida. El pragmatismo de Sánchez pasa por encima de lo que sea, incluso del socialismo radical. En suma, Sánchez se autoproclama de lo que le interesa para revalidar el mandato. Una idea interesante la del PSOE que impulsa su duelo por la Gobernabilidad en bloques, mientras que Feijóo se plantea un duelo PP-PSOE, e insiste en gobernar en solitario y sin la ayuda de Vox.
Para que el plan funcione, Iglesias debe desaparecer del papel de intermediario con Bildu y Esquerra. Tampoco es que se espere oposición alguna de los independentistas siempre que el escrutinio les deje al menos donde estaban. Además, a Sánchez no le preocupa recomponer todo lo que tenga que recomponer después de las elecciones. Como si tiene que vender su alma al mismísimo Lucifer.
El punto débil está en las encuestas, pues muestran un claro giro a la derecha de ese grupo de votantes con la consiguiente fuga de votos socialistas, pero Sánchez con su negativa a rendirse sin presentar batalla y la impoluta y limpia imagen de la candidata de Sumar, cree tener un as bajo la manga. Yolanda Díaz es peligrosa, lo sabe bien Sánchez, pero cierto es que Podemos con su brusca oratoria y su razón de trincheras, mucho peor que la de Vox, es lo contrapuesto a Yolanda, que, con las alforjas vacías y una imagen limpia, aporta la salida de emergencia que Sánchez necesita, una operación de blanqueo clave para que puedan salir de la cueva antes de que todo se derrumbe a su alrededor.

