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Grecia, EE UU y petróleo, todo en contra de nosotros

Durante la semana pasada hemos dispuesto de datos que nos permiten afirmar que la coyuntura económica mundial no mejorará como debiera, antes al contrario, pueden producirse desviaciones de importancia, sobre todo cuando, como sucede en estos momentos, se ponen en relación determinados hechos como:  el alto nivel de desempleo, no ya solo en España, sino en otras economías mucho más fuertes, como EE UU; la amenaza de quiebra de Grecia, obligando a un nuevo rescate cuyas condiciones aún no se han concretado; el aumento del precio del crudo que, aunque parece atemperarse, se ha situado en niveles que difícilmente se pueden soportar, la inflación galopante en China y la posible ralentización de su economía, la situación del Japón.

Todos estos hechos que ya están pasando factura en nuestro país, vienen a unirse a los propios nuestros, entre los que cabe señalar: la influencia negativa del paro sobre la capacidad de compra de las familias y las expectativas empresariales. La precaria situación de las cuentas públicas y el consecuente programa de recortes que, aunque necesario, restará capacidad de gasto a la demanda nacional a corto plazo. La imperiosa urgencia de reformas más profundas en el mercado laboral o la dimensión del sector público. El inacabado problema de la reforma del sistema financiero, con su negativa influencia sobre el crédito a empresas y familias que no fluirá con normalidad mientras siga abierto este proceso. De momento, hay poca financiación y la que llega de los mercados es más cara. El cumplimiento del déficit presupuestario no es nada fácil y, caso de no cumplirse, los problemas para el pago de la deuda externa se agravarían sensiblemente. En estas condiciones en muy difícil recuperar la confianza de los inversores, máxime si las medidas que se le piden a España que adopte no se cumplen debidamente, como ha sucedido con la reforma de la negociación colectiva.

Todos estos hechos nos llevan a una conclusión nada positiva: la economía española seguirá en un estado latente –si no es que retrocede- durante toda la segunda mitad del año.
En cuanto a los indicadores de coyuntura publicados esta semana podemos comentar los siguientes.

IPC. Durante el pasado mayo el índice de precios al consumo no varió respecto al mes precedente, frente al aumento del 0.2% del mes anterior, con lo que la tasa de variación interanual se redujo de 3.8% a 3.5%.

Índice de cifra de negocios de la industria.
Registró en abril un incremento inter-anual del 8.2%, con una aceleración de casi dos puntos respecto a la del mes previo.

Índice de producción de la industria de la construcción.
Publicado por Eurostat, volvió a descender en abril el 16.9%, si bien a un ritmo menor que el de marzo (36.7%)

Consumo aparente de cemento. Continua descendiendo, aunque en el último dato el descenso parece haberse atenuado ligeramente.

El precio de la vivienda. Disminuyó el 4,1% en el primer trimestre respecto al mismo periodo de un año antes, lo que supone un fuerte repunte frente a las caídas de los últimos trimestres.

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