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ENTRE TÚ Y YO

Ya sabes, para lo que necesites

Belén Albaladejo Lunes, 24 de Abril de 2023 Tiempo de lectura:

 

 

“Sí, por supuesto. Hoy no puedo, mañana lo tengo difícil…bueno, ya me llamas si necesitas algo. Estoy para lo que digas”. ¿Quién no ha “aparentado” con este monólogo? Nos ofrecemos a todo y a todos con una soltura tremenda que apabulla y más si los otros pasan por tiempos de necesidad.

 

Hay quien se mete en mares y recula con la primera ola, no vaya a ser que venga con “medusa” y les salga un sarpullido. No miden sus ofrecimientos y, entre horarios y ocupaciones que no pueden o no quieren variar, los convierten en un “queda bien” de galería.

 

Paseando voy con “la trompetilla”, escuchando conversaciones que no me incumben, y oigo: “Yo estoy para lo que necesite. ¡Vamos, lo que haga falta!, pero es que me dan tirria los hospitales y…”

 

El poner las cosas claras, el explicar hasta dónde podemos llegar, el preguntar que quieren de nosotros, el ofrecer lo que sí estamos dispuestos y capacitados a hacer está fuera del contexto social en el que nos movemos. Sería más sencillo si no viviéramos en pantallas o en escenarios de teatros, sin la necesidad de ofrecer a tajo y destajo guiones de postureo, máxime cuando el “espectador” no ha solicitado nada.

 

Me quedo con frases, con gestos, con actitudes y, como mi objetivo diario es sonreír tanto como pueda, empiezo a darle giros a izquierda y derecha a lo que oigo y veo hasta que llego a algo hilarante (para mí al menos) sobre el tema. Dicho queda que si me ven con cara seria es que estoy en pleno proceso de “centrifugado” de la realidad.

 

Sonrío cuando me convierto en la receptora del soliloquio caritativo, sabiendo que no hay nada que hacer, a menos que adapte mis necesidades y urgencias a las circunstancias del ofertante. En lenguaje burdo: el ojo no se me puede caer entre la una y las dos del mediodía de un sábado porque es la hora del aperitivo.

 

Luego, me sorprendo siendo la emisora del discurso y me pongo colorada. ¡Yo también estoy afiliada al aperitivo!

 

Y me quedo totalmente ojiplática cuando observo una escena que acaba con “y cuídate que no estoy para más problemas. No me cabe un susto más. No te digo más".

 

Y en un abrir y cerrar de ojos se pasa de víctima a verdugo y…con el ojo en la mano.

 

Fanfarria de cierre. Cae el telón.

 


 


 

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