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ENTRE TÚ Y YO

Entre colegas

Juan Luis Pedreño Miércoles, 03 de Mayo de 2023 Tiempo de lectura:

 

Hace pocas semanas, y con el tema de actualidad del ChatGpt en todo su esplendor, me atrevía aventurar en este mismo espacio, que igual llegaría un momento, no muy lejano, en el que decidir cuáles son los perfiles que tu empresa necesita para incorporar como socio, co-founder, empleado o directivo, iba a ser cuestión de preguntarle a esta herramienta de inteligencia artificial generativa, mientras nos tomamos una cerveza esperando a los amigos. Y el resultado podría ser, por ejemplo, el perfil de LinkedIn de las personas que mejor cuadren con la empresa y que estén en situación de cambio laboral, incluso aunque ellos no lo sepan aún.

 

Pues bien, resulta que esta preguntita ingenua a la web de moda, ya está sobre la mesa de muchos directivos. Hoy mismo, se celebraba en mi ciudad, Cartagena, con el impulso de sus responsables de innovación del CEEIC, una jornada sobre ello. El título viene a decir algo como “captar clientes con ChatGpt”. Y todo esto, así, en plan conversación de colegas con nuestro amigo el chat. Alucinante, ¿verdad?. Ya ven que queda muy poco para encontrar a los compañeros de aventura en nuestras empresas o en una nueva startup. Dicho esto, podría parecer que los de recursos humanos tienen un rival profesional, que trabaja incansablemente y sin exigir. Un futuro incierto.

 

Y sin embargo, qué importante es ese sexto sentido a la hora de escoger a alguien. Miles y miles de personas son seleccionados cada año en otras tantas empresas de nuestro país. Pero una selección que carezca de ese grado de intuición del jefe, de esa energía que te da buen rollo o un gran rechazo o ese amor profesional a primera vista, no tiene rival cibernético posible. No se puede entrenar a un algoritmo con esas percepciones propias de los personas. Tomarse un café con el aspirante a un puesto de trabajo en nuestras empresas, hablar de todo y de nada, hacer preguntas incómodas y ver la reacción con ojos humanos es más bonito que preguntarle a un ordenador.

 

Además, es importante saber algo sobre estos algoritmos de inteligencia artificial. Se equivocan también. En algunas cosas menos que los humanos, pero en otras están a la par o peor. Y la intuición es difícil de entrenar y de aprender. Igual algún día, pero entonces ya iremos en los coches voladores que se supone que en 2001 ya estarían por ahí arriba dando vueltas. Precisamente hoy me he cruzado en la carretera con un Simca 1000, con sus cuatro ruedas y su tubo de escape y todo. Que puede parecer el nombre de una máquina cuántica super sofisticada, pero que es un coche. Un coche de los de antes. Sin alas, por supuesto. Con esa añoranza hablamos ahora de que el mundo se va a volver loco con la inteligencia artificial. Lo cierto es que, mientras me fijaba en el logo metálico del maletero, no he podido evitar recordar la cancioncita de la época. A ver si esto lo supera, el famoso ChatGpt.

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