
En marzo de este año se publicaba un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) sobre la protección social de los niños en el mundo.
Algunas de las conclusiones de dicho informe:
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Las tasas de cobertura de las prestaciones familiares y por hijos a cargo disminuyeron o se estancaron en todas las regiones del mundo entre 2016 y 2020.
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Los niños tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en la pobreza extrema, aquellos que luchan por sobrevivir con menos de 1,90 dólares al día, aproximadamente 356 millones de niños.
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1000 millones de niños viven en situación de pobreza multidimensional o, lo que es lo mismo, carecen de acceso a la educación, la salud, la vivienda, la nutrición, el saneamiento o el agua.
Lo primero que nos puede venir a la cabeza es que eso pasa en países subdesarrollados o en vía de desarrollo. Evidentemente, en estas zonas los datos son más crueles con respecto a los niños, pero no es un problema ajeno a nosotros.
Hace unos días UNICEF nos abrió los ojos publicando datos de un informe demoledor.
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La pobreza infantil en España, entre las más altas de los países industrializados, sólo superada por Letonia, Estados Unidos y Rumanía.
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Los Países Bajos y cuatro países nórdicos —Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— copan los primeros puestos de la clasificación general del bienestar infantil, mientras que cuatro países del sur de Europa —España, Grecia, Italia y Portugal— se encuentran en la mitad inferior de la tabla.
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63.070 millones de euros es el coste anual de la pobreza infantil en España, lo que equivale al 5,1% del PIB español.
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Más de dos millones de niños vivían bajo el umbral de la pobreza.
![[Img #98031]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2023/3047_lucio.jpg)
Una vez más, la agenda 2030, los ODS, en este caso el ODS1 (Fin de la pobreza) está fallando de manera estrepitosa.
¿Alguien ha visto esto en televisión, más allá de alguna pequeña mención? La respuesta es no. La siguiente pregunta es evidente, ¿por qué? Pues, porque no vende. La culpa no es solo de los medios, sino de todos los que conformamos esta sociedad.
Los medios de comunicación nos dan la “carnaza” que les pedimos: que si elecciones, que si el ayuntamiento de Barcelona lo gobierna Colau, Trías, Collboni, que si PP y Vox pactan en una comunidad autónoma, que si Pedro Sánchez nos ha fastidiado las vacaciones colocando elecciones generales el 23 de julio, que si Mbappe viene al Madrid o si el Barcelona es culpable de comprar a los árbitros. Así podría estar vomitando noticias absurdas, si las comparamos con que 1 de cada 3 niños en España está en riesgo de pobreza.
Pues bien, sigamos alimentándonos de bazofia. La responsabilidad es nuestra, solo nuestra.
Nos gusta mirar hacia otro lado pensando que así el problema no existe. Lo que ocurre es totalmente lo contrario, si no actuamos el problema se agudizará.
Dejémonos de palabras huecas, actos marketinianos, pines en la solapa con todos los colores de los ODS. Seamos coherentes y actuemos. Lo importante es que lo importante sea realmente lo más importante.
Si la felicidad tuviera un olor, olería a niño. No busquemos en otro sitio, solo trabajemos por un objetivo: obtener la sonrisa de un niño. Seguro que nos irá mucho mejor

