
“- ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar.
- No me importa mucho el sitio.
- Entonces, tampoco importa mucho el camino”.Alicia en el país de las maravillas.
En el camino hacia el crecimiento personal y profesional, todos tenemos áreas de mejora en las que buscamos desarrollarnos y superarnos, siempre y cuando estas sean conscientes y aceptadas. Algunas tienen su origen en la inquietud intelectual, como la especialización en algún área determinada, otras representan desafíos para el desarrollo de habilidades, como mejorar la comunicación y, por último, algunas se relacionan con el impulso generado por la curiosidad o el disfrute, como aprender un idioma exótico, tocar un instrumento o a bailar. Trabajar estas áreas puede ser desafiante y gratificante a la vez y, para ello, contamos con una aliada cuyos avances se acercan al mundo del desarrollo humano integral, aportando soluciones y nuevas formas de integrar el aprendizaje.
Según la revista Forbes, en su artículo de opinión del 29 de mayo pasado, “El calor en la mejilla cuando uno empieza a estar rabioso, la mirada que se endurece, la necesidad de interrumpir al otro… Esos signos y muchos otros deben alertarnos de que hay que relajarse y pensar en frío, porque estás entrando en el bloque de tus áreas de mejora que, en el fondo, siempre serán áreas que estoy mejorando, porque siempre será una tarea inacabada, un trabajo constante hasta el final…”.
Siempre que buceo en el mundo de las áreas de mejora, llego a la conclusión de que siempre demandarán atención, implicación y voluntad. Distinto es que miremos para otro lado y sigamos avanzando en círculo. La alternativa es afrontarlas como un reto que mantiene viva la capacidad de ser una permanente versión mejorada. Si lo piensas, es una cuestión de actitud.
Vamos a explorar algunos aportes de la neurociencia como aliada en el trabajo de las áreas de mejora.
Identificar de manera clara y específica, reflexionar sobre los puntos débiles, permite establecer metas realistas y orientar los esfuerzos hacia un crecimiento efectivo. Es importante reconocer nuestras limitaciones y desafíos para abordarlos de manera efectiva. Hazte preguntas desafiantes o incluso incómodas, tu cerebro buscará las respuestas adecuadas y las revelará.
Establecer metas claras y definir qué pasos se van a dar para alcanzarlas, visualizándolos con la mayor precisión. Esto proporciona dirección y una base para medir el progreso a lo largo del tiempo. Estudios neurocientíficos han demostrado que este proceso activa las áreas del cerebro asociadas con la motivación y la recompensa, activando circuitos neuronales que nos impulsan hacia el logro de nuestros objetivos.
Practicar y repetir. La neurociencia también da explicación a cómo el cerebro es altamente adaptable y maleable, lo que se conoce como plasticidad cerebral. Esta propiedad del cerebro nos permite aprender y cambiar. Al trabajar en nuestras áreas de mejora, es importante recordar que el cerebro puede desarrollarse a través de la práctica y la repetición.
La clave está en la neuroplasticidad, capacidad del cerebro para reorganizar y formar nuevas conexiones neuronales. Al practicar de manera constante y deliberada, estamos fortaleciendo las conexiones asociadas a esas habilidades. Esto nos permite mejorar y alcanzar un mayor nivel de dominio en el área implicada. Para ello, se debe tener en cuenta que el cerebro aprende mejor cuando se expone a la información en intervalos de tiempo distribuidos. Estudiar o practicar de manera regular y espaciada en el tiempo, mejora la retención y el recuerdo a largo plazo.
Mención especial merece la neuroeducación como nueva perspectiva del aprendizaje que aporta estrategias educativas y tecnologías asociadas, centradas en la activación de las funciones cerebrales que facilitan y simplifican el aprendizaje. En disciplina conjuga neurociencia, psicología y pedagogía, optimizando los procesos de enseñanza/aprendizaje a cualquier edad.
Sin duda, un futuro lleno de posibilidades para todos los ámbitos y en todas las disciplinas. Hoy contamos con recursos que facilitan una mejora de dimensiones difíciles de predecir, en entornos colectivos o individuales del desarrollo humano, donde individuo pueda ser ilustre maestro y eterno aprendiz.
Rosa M. Arroyo
Formación y Desarrollo Humano

