Ayuda a la banca: ¿Y después qué?
Después del rescate a la banca, después de la creación del 'banco malo' (BM), ¿Qué va a pasar con el comportamiento del sector financiero español?
Quisiera hacer mención a un aspecto que me parece preocupante en relación al esfuerzo que está realizando el Gobierno de España por sanear las arcas de las cajas de ahorros, perdón, bancos, de nuestro país.
Los esfuerzos llevados a cabo con la finalidad de reforzar la solvencia de los mismos, incrementando las exigencias de capital, entre otras medidas, no es que me parezcan desacertadas, es más, no las considero mal, si bien es cierto que este conjunto de medidas, en general, e independientemente de que nos vengan semi-impuestas por terceros o no, miran al pasado no miran al futuro y no resuelven la problemática que todos los ciudadanos venimos demandando acerca del papel de la banca en la sociedad.
Supongamos que cualquier joven murciano quiere montar un negocio, ese negocio consiste en, por ejemplo, montar un puesto de helados. Este joven, sin mucha experiencia profesional pero extremadamente motivado por su proyecto de negocio acude a su oficina de confianza de la caja de ahorros de turno, perdón es que no me acostumbro a que algo que era de todos ahora sea de unos pocos por el artículo treintaytres; pues bien este chico entra a la oficina y solicita un crédito para montar el negocio. Lamentablemente, ya monten uno o cuarenta 'bancos malos', estoy seguro de que va a recibir una de estas dos respuestas por parte del director de la oficina, 1. ¿Te avalan tus padres? O bien 2. ¿Puedes avalar con alguna propiedad? Y da exactamente igual que el puesto de helados lo quieras montar en el Polo Norte, en el desierto del Sahara o en la plaza mayor del pueblo de residencia del joven.
Esto es así por la inadaptabilidad de los procedimientos bancarios de concesión de riesgo a la realidad social. Los bancos no saben o no quieren saber analizar proyectos de inversión, no entienden de evaluación y valoración de ideas, de flujos futuros, no les hables de altman Z score, ni pretendas alterar el status quo que reina en esos edificios centrales tan inexpugnables, en todos los sentidos. Habéis oído alguna vez esa frase de: “es que riesgos dice”.
Se está prestando especial atención a la parte derecha del balance de la banca a su capital, a su capacidad para responder ante deudas pero quien tiene que hacerlo está, por un lado, como siempre que tratas de legislar sobre legislación, perdiendo el norte, haciendo inviable el funcionamiento “natural” del mercado e interviniendo demasiado mucho, además de, por otro lado, descuidando la atención que ha de otorgarse a la parte izquierda, ahí donde estamos los clientes. Si se nos sigue valorando de la misma forma, si un préstamo es concedido simplemente porque en los últimos seis meses el cliente habría podido pagar el correspondiente préstamo o bien porque hay una propiedad detrás avalando que “permitirá resarcir” al banco de la mala praxis de los ciudadanos, que nos empeñamos en no pagar lo que debemos, nos veremos avocados nuevamente, en un plazo aproximado de diez o quince años a crear un banco, no malo, sino malísimo, y tal vez se tengan que elevar los ratios de solvencia a la banca haciendo imposible que estos presten dinero.
Se debe prestar atención la composición de la cartera de clientes del banco, se han de redefinir los criterios de valoración de inversiones, los gobernantes deben intentar redefinir los criterios que se suelen seguir para conceder o no un crédito a un ciudadano de a pie, o a un comercio, o a una pequeña empresa, a las grandes no que a esas sí se las valora bien.
No digo que haya que decir a cada cual lo que debe de hacer, faltaría más, o a quien tienen que conceder créditos, pero si se pueden, y esto es solo a modo de ejemplo, crear escenarios normativos que permitan la existencia de diversidad de modelos de entidad financiera, que facilitaran la canalización de crédito en función de sus clientes, tal que hagan que se cumpla la demanda social que todos necesitamos de la banca.
El papel de los gobiernos está justificado, sí y solo si, permite que alguien que antes no podía ahora pueda, si antes no tenía que ahora tenga y si lleva el rumbo que sus ciudadanos quieren que lleve. Y como alguien importante dijo alguna vez, y no fue Keynes precisamente “si no pensáis en el futuro, nunca lo tendréis”.
Otros artículos de Rubén Martínez Alpañez
Quisiera hacer mención a un aspecto que me parece preocupante en relación al esfuerzo que está realizando el Gobierno de España por sanear las arcas de las cajas de ahorros, perdón, bancos, de nuestro país.
Los esfuerzos llevados a cabo con la finalidad de reforzar la solvencia de los mismos, incrementando las exigencias de capital, entre otras medidas, no es que me parezcan desacertadas, es más, no las considero mal, si bien es cierto que este conjunto de medidas, en general, e independientemente de que nos vengan semi-impuestas por terceros o no, miran al pasado no miran al futuro y no resuelven la problemática que todos los ciudadanos venimos demandando acerca del papel de la banca en la sociedad.
Supongamos que cualquier joven murciano quiere montar un negocio, ese negocio consiste en, por ejemplo, montar un puesto de helados. Este joven, sin mucha experiencia profesional pero extremadamente motivado por su proyecto de negocio acude a su oficina de confianza de la caja de ahorros de turno, perdón es que no me acostumbro a que algo que era de todos ahora sea de unos pocos por el artículo treintaytres; pues bien este chico entra a la oficina y solicita un crédito para montar el negocio. Lamentablemente, ya monten uno o cuarenta 'bancos malos', estoy seguro de que va a recibir una de estas dos respuestas por parte del director de la oficina, 1. ¿Te avalan tus padres? O bien 2. ¿Puedes avalar con alguna propiedad? Y da exactamente igual que el puesto de helados lo quieras montar en el Polo Norte, en el desierto del Sahara o en la plaza mayor del pueblo de residencia del joven.
Esto es así por la inadaptabilidad de los procedimientos bancarios de concesión de riesgo a la realidad social. Los bancos no saben o no quieren saber analizar proyectos de inversión, no entienden de evaluación y valoración de ideas, de flujos futuros, no les hables de altman Z score, ni pretendas alterar el status quo que reina en esos edificios centrales tan inexpugnables, en todos los sentidos. Habéis oído alguna vez esa frase de: “es que riesgos dice”.
Se está prestando especial atención a la parte derecha del balance de la banca a su capital, a su capacidad para responder ante deudas pero quien tiene que hacerlo está, por un lado, como siempre que tratas de legislar sobre legislación, perdiendo el norte, haciendo inviable el funcionamiento “natural” del mercado e interviniendo demasiado mucho, además de, por otro lado, descuidando la atención que ha de otorgarse a la parte izquierda, ahí donde estamos los clientes. Si se nos sigue valorando de la misma forma, si un préstamo es concedido simplemente porque en los últimos seis meses el cliente habría podido pagar el correspondiente préstamo o bien porque hay una propiedad detrás avalando que “permitirá resarcir” al banco de la mala praxis de los ciudadanos, que nos empeñamos en no pagar lo que debemos, nos veremos avocados nuevamente, en un plazo aproximado de diez o quince años a crear un banco, no malo, sino malísimo, y tal vez se tengan que elevar los ratios de solvencia a la banca haciendo imposible que estos presten dinero.
Se debe prestar atención la composición de la cartera de clientes del banco, se han de redefinir los criterios de valoración de inversiones, los gobernantes deben intentar redefinir los criterios que se suelen seguir para conceder o no un crédito a un ciudadano de a pie, o a un comercio, o a una pequeña empresa, a las grandes no que a esas sí se las valora bien.
No digo que haya que decir a cada cual lo que debe de hacer, faltaría más, o a quien tienen que conceder créditos, pero si se pueden, y esto es solo a modo de ejemplo, crear escenarios normativos que permitan la existencia de diversidad de modelos de entidad financiera, que facilitaran la canalización de crédito en función de sus clientes, tal que hagan que se cumpla la demanda social que todos necesitamos de la banca.
El papel de los gobiernos está justificado, sí y solo si, permite que alguien que antes no podía ahora pueda, si antes no tenía que ahora tenga y si lleva el rumbo que sus ciudadanos quieren que lleve. Y como alguien importante dijo alguna vez, y no fue Keynes precisamente “si no pensáis en el futuro, nunca lo tendréis”.
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