Momento de la inauguración de la nueva sede. Joaquín Gómez Moya, primero por la derecha
La empresa biomédica Viva in vitro ha inaugurado hoy su sede y laboratorios en el Parque Científico de Murcia. Esta startup tiene marcados dos objetivos. Por un lado reducir la muerte por sepsis, proporcionando un diagnóstico preciso de la evolución del paciente, capaz de reducir la mortalidad en hospitales por este tipo de reacción inflamatoria exacerbada. Y por otro lado su propósito reside en poder anticiparse y adoptar las medidas y tratamiento adecuados al estado del sistema inmune del paciente. Es ahí donde desempeña un papel fundamental el biomarcador desarrollado por Viva in vitro, surgida como una spinoff del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB) y liderada por el científico Pablo Pelegrín.
En el último año, Viva in vitro ha realizado dos ampliaciones de capital, gracias al respaldo de inversores privados altamente cualificados, por valor de 1,2 millones de euros, dentro de un plan financiero diseñado ex profeso para ese desarrollo y el equipamiento especializado necesario. Según el CEO de la compañía, Joaquín Gómez Moya, “la empresa se plantea una posible ampliación de la mano de fondos de capital riesgo especialistas, españoles, europeos o israelíes, para incorporar talento a su dirección con contactos amplios y conocimientos en operaciones corporativas, para mejorar su gobernanza y para ganar fuerza de negociación frente a las grandes corporaciones que la están contactando”.
Los últimos informes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan que, debido a la sepsis o septicemia, cada año mueren 11 millones de personas, entre ellas muchos niños. La OMS asegura además que, casi la mitad de los 49 millones de casos de septicemia anuales en todo el mundo ocurren en niños, con 2,9 millones de muertes que podrían evitarse, en su mayoría, mediante un diagnóstico temprano y una atención clínica y cuidados adecuados.







