Los productos bajo invernadero sufren especialmente los efectos del estrés térmico
El viernes 11 de agosto, a las 13.33 de la tarde, se registró en Marruecos un récord de temperatura absoluto, con los 50,4 grados centígrados que se alcanzaron en la región de Sus-Masa. La ola de calor duró tres días y estuvo acompañada de ‘chergui’, un viento caliente y seco procedente del Sáhara, además de tormentas de arena. Varias ciudades experimentaron también temperaturas récord, como Agadir, con 50,2 grados, y Taroudant, con 48,3 grados, según un informe de la Dirección de Meteorología Nacional.
Según ha publicado el portal profesional Fresh Plaza, Mehdaoui Elmokhtar, citricultor de Hauara, afirma que "apenas acabamos de salir de esta ola de calor que se intensificó el fin de semana. Estamos en proceso de centralizar los datos de los agricultores y de evaluar los daños. Mientras esperamos las cifras reales a nivel regional, puedo asegurar que no hemos salido indemnes".
Mehdaoui continúa: "En Hauara, donde está mi finca, se alcanzó una temperatura máxima de 50,2 grados. Por suerte, no todo está perdido, la ola de calor solo duró tres días y las temperaturas ya están mejorando. En cuanto a los daños, mi primera estimación es del orden de un 5% de quemaduras solares (es decir, el 5% de los volúmenes), y coincide con los primeros grupos".
Cabe mencionar que los operadores de otros sectores informan de daños más graves, como en el cultivo temprano de hortalizas, por ejemplo, que son más sensibles al calor que los cítricos.

