
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado el estado de guerra después de un sorpresivo ataque reivindicado por el grupo militante islamista Hamás desde Gaza. Decenas de hombres armados de Hamás parecen haberse infiltrado en el sur de Israel.
El ejército israelí también llamó a sus reservistas en respuesta al ataque. Antes, decenas de misiles se lanzaron contra Israel, activando las sirenas de ataque aéreo. Hamás se atribuyó la responsabilidad del ataque y su brazo armado afirmó que lanzó 5.000 misiles en 20 minutos.
Las fuerzas armadas señalaron que el grupo "había iniciado un lanzamiento masivo de misiles desde la Franja de Gaza hacia territorio israelí" y que los militantes habían entrado en territorio israelí en "diferentes lugares".
El comunicado decía que el jefe del Estado Mayor estaba llevando a cabo una "evaluación de la situación" y que Hamás "afrontaría las consecuencias y la responsabilidad de estos acontecimientos".
A los habitantes del área que rodea la Franja de Gaza se les ha pedido que permanezcan en el interior de sus casas, mientras que a los civiles en las áreas del sur y centro se les "requiere permanecer junto a los refugios".
Al menos 22 israelíes han muerto durante los ataques y hay más de 500 heridos, según los servicios de emergencia de Israel.





