Joaquín Gómez-Moya, director general y fundador de Viva In Vitro
La startup murciana Viva In Vitro ha conseguido el premio Emprendedor del Año por su investigación y aplicaciones para reducir la mortalidad en las primeras 24 horas por las graves consecuencias de la septicemia en procesos inflamatorios agudos, así como el cáncer y las enfermedades del sistema nervioso central.
Tan sólo el shock séptico produce a nivel global más muertes al año que el cáncer. La sepsis afecta a más de 50 millones de personas, con once millones de muertes anuales, según la OMS. En España provoca 17.000 fallecimientos al año , según los datos de la Sociedad Española de Medicina Intensiva.
En este sentido, Joaquín Gómez-Moya, director general y fundador de la compañía, junto con el doctor Pablo Pelegrín, afirman con rotundidad que han fundado la empresa “con el propósito de salvar vidas frente a la sepsis, que es la primera causa de mortalidad intrahospitalaria en todo el mundo”.
Viva In Vitro Diagnostics es una de las empresas tecnológicas de la Región que ha representado el conocimiento más innovador en ‘BioSpain’ 2023, en Barcelona. Este es el congreso líder en biotecnología donde se dan cita las entidades más innovadoras que trabajan en salud a nivel global.
Gómez-Moya explica que “hemos investigado en profundidad y hemos realizado varios descubrimientos de vanguardia, de manera sucesiva, por ejemplo, damos a conocer las claves de la situación de inmunoparálisis, donde se concentra la mortalidad, es decir, las personas que sufren complicaciones en la UCI y finalmente mueren por sepsis estaban inmunoparalizadas las 24 primeras horas. Esto NO se sabía, y lo hemos descubierto”.
Primicia 2024, solución a pie de cama en un solo cartucho
En segundo lugar, han desarrollado una técnica que permite validar clínicamente. Y en este momento siguen avanzando para compactar y simplificarla aún más, de modo que pueda aplicarse en hospitales a pie de cama, o, por parte de las farmacéuticas, en el desarrollo de nuevas terapias.
El objetivo y el impacto de los hallazgos consistirán en ayudar a los profesionales clínicos a reducir la mortalidad al menos en 25%, reducir la ocupación de camas UCI entre un 25% y un 40%, así como reducir el desecho hospitalario.
“La parte tecnológica que más destacaría es la que estamos haciendo ahora mismo. A finales del 2024 pondremos a disposición de las farmacéuticas varios desarrollos que salvarán muchas vidas”, según confirma Joaquín Gómez-Moya, fundador de Viva In Vitro Diacnostic, junto con Pablo Pelegrín.
Esta metodología se concentra en un cartucho donde una sola gota de sangre da la información requerida. Este avance que proponen sirve para llegar con las pruebas a la cama de los pacientes, y simplificar las tareas.
“Estamos reduciendo lo que era un trabajo complejísimo, con personal muy cualificado y procesos caros como, por ejemplo, la citometría de flujo, que es un método para determinar el porcentaje de células vivas y ciertas características de una muestra de sangre. Lo estamos compactando en un solo dispositivo con los procesos de microfluídica, reactivos, y una nueva fórmula de detección (que estamos en proceso de patentar)”, confirma Joaquín Gómez-Moya .
Este procedimiento, que se está ensayando en el Parque Científico y en otros laboratorios, es un desarrollo absolutamente pionero en el mundo.









