Los contratos estimatorios de los 'súper' con las distribuidoras' y de estas con los fabricantes, llevan a la liquidación de la empresa de los primos Vivancos Izquierdo
La caída generalizada del consumo, el incremento de ventas de las marcas blancas y la agresiva política de los supermercados con los contratos estimatorios con las distribuidoras, y de los fabricantes con éstas, han sido las causas que han acabado con la Distribuidora cartagenera J. Vivancos. Esta empresa que tenía dos centros de trabajo, en el polígono Cabezo Beaza en Cartagena y en San Vicente del Raspeig (Alicante), presentó concurso de acreedores en mayo de 2011, momento en el que también presentó un EREs de extinción para los 35 trabajadores de la firma. Ahora, la titular del juzgado de lo Mercantil número Dos de Murcia ha ordenado la liquidación de la sociedad.
La deuda de la mercantil era de 500.000 euros, según figura en los informes presentados al juzgado, y los planes de viabilidad elaborado por sus propietarios fueron rechazados tanto por proveedores como acreedores, lo que finalmente provocó el cierre de la empresa.
J. Vivancos, propiedad de los primos Jerónimo Vivanco Izquierdo (ambos con el mismo nombre) se constituyó en el año 1994 y en 2009 tuvo un volumen de negocio de 1,7 millones de euros, cifra que se redujo prácticamente en un 60% hasta los 723.000 euros al año siguiente.
Las razones del cierre y liquidación son similares a las que en los últimos meses han llevado a otras distribuidoras a cesar su actividad o, al menos, a la suspensión de pagos: Viprimar Retamero-Villaspesa, Grupo Uribe (supermercados Olé), Gambín Garres Hermanos y José Espinosa Pomares. Esta última, con sede en Lorca, también ha cerrado sus siete cash&carry.
El administrador del concurso y ahora liquidador nombrado por el juzgado es Jaime Jover Medina, del despacho de Ricardo Martínez-Moya.








