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LEY EUROPEA DE CHIPS

Europa busca soluciones al problema de la dependencia tecnológica

La escasez de chips puso de manifiesto la necesidad de una logística ágil y adaptable, que fuese capaz de responder a cambios inesperados en la oferta y la demanda

MurciaEconomía Miércoles, 03 de Enero de 2024 Tiempo de lectura:

 

El pasado otoño entró en vigor la Ley Europea de Chips con el objetivo de reafirmar la competitividad y la resiliencia de Europa en las tecnologías y aplicaciones de semiconductores, asi como contribuir a lograr la doble transición digital y ecológica que es tan necesaria. Esta ley establece un conjunto global de medidas para garantizar la seguridad del suministro y el liderazgo tecnológico de la UE en las aplicaciones de semiconductores.

 

La pandemia y la crisis de los semiconductores, que se sufrío a consecuencia de ella, dejó muy clara la necesidad de intervenir y actuar a escala europea, cuando varias fábricas de la UE pertenecientes a diversos sectores, desde los automóviles hasta los dispositivos sanitarios, tuvieron que cerrar por la escasez de estos activos estratégicos, fundamentales para las cadenas de valor industriales.

 

La escasez de chips genera desafíos logísticos importantes, ya que las empresas tienen que reevaluar sus cadenas de suministro y los procesos de fabricación para adaptarse a la falta de componentes clave. Todo esto trastoca el panorama logistico mundial.

 

“Las empresas tienen que reorganizar las operaciones logísticas para optimizar la distribución de los chips disponibles y minimizar el impacto en la producción. En este contexto, la gestión eficiente de inventario y la planificación de la demanda se vuelven aún más importantes“, explica Mikel Lavin, General Manager en Intermodal Forwarding.

 

Las organizaciones tienen que buscar soluciones logísticas creativas para enfrentarse a esta escasez y garantizar la continuidad de las operaciones. “Por nuestra parte, las empresas logísticas tuvimos que realizar adaptaciones significativas en los procesos logísticos para mitigar el impacto negativo. Tuvimos que optimizar el transporte, las rutas y la distribución de los chips disponibles para agilizar en la medida de lo posible su llegada y dotar de mayor eficiencia a las cadenas de suministro”, añade Lavin.

 

La escasez de chips puso de manifiesto la necesidad de una logística ágil y adaptable, que fuese capaz de responder a cambios inesperados en la oferta y la demanda. “Todas las empresas implicadas tuvimos que fortalecer nuestras capacidades para gestionar esta crisis que se produjo en la cadena de suministro y que puso a prueba la resiliencia de la logística en esta era tecnología, generando un cambio en la forma en que se concebía y gestionaba la distribución de componentes clave para la industria electrónica”, afirma.

 

Europa busca soluciones

 

La situación vivida dejó claro que Europa no podía depender solo de las cadenas de suministro de chips mundiales y de los pocos lugares de fabricación que existen actualmente con un contexto geopolítico complejo. Además, el problema tiende a aumentar, ya que los expertos prevén que la demanda de chips se duplique de aquí a 2030. “Si a esto le sumamos que del billón de microchips que fueron fabricados en todo el mundo en 2020, solamente un 10% corresponde a la cuota de mercado europea, las dificultades para satisfacer la creciente demanda europea debían de abordarse y solucionarse antes de que aumentasen aún más”, puntualiza el General Manager de Intermodal Forwarding.

 

Por ello, “para terminar con esa dependencia tecnológica se ha puesto en marcha toda la maquinaria política, legislativa e institucional europea para crear conjuntamente un ecosistema europeo de chips de vanguardia, que incluirá la producción de chips y conectará las capacidades de investigación, de diseño y de ensayo de la UE, que actualmente gozan de reconocimiento mundial”, asegura Mikel Lavín.

 

Mediante esta Ley Europea de Chips, la UE pretende duplicar la cuota de mercado actual hasta lograr un 20% en 2030. Para lograrlo se van a movilizar más de 43.000 millones de euros de inversiones públicas y privadas y se establecerán medidas para que la UE pueda anticiparse al problema y pueda estar preparada y responder rápidamente a cualquier futura interrupción de la cadena de suministro, junto con los Estados miembros y nuestros socios internacionales.

 

La Ley Europea de Chips pretende garantizar la disponibilidad a corto, medio y largo plazo de los chips, lo que contribuirá a estabilizar las cadenas de suministro y a fortalecer la logística en la Unión Europea.

 

“El promover el aumento de la fabricación de chips dentro de Europa tendrá un impacto positivo en la gestión de la cadena de suministro ya que la logística se simplificaría y el suministro estaría garantizado en diversos sectores, lo que impediría una nueva ruptura de las cadenas de suministro”, finaliza Mikel Lavin.

 

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