Yo fui Director General de Comercio e Innovación Empresarial (V)
Un autónomo en la Administración
En mis anteriores artículos ya indiqué que, lo que más me sorprendió al entrar en la Administración como autónomo, es que lo que es normal en la calle se convierte en extraordinario en la Administración. Y esta realidad se hizo muy patente en el Servicio de Inspección de comercio.
En mis primeros días como director general y en las reuniones que tuve con los funcionarios del Servicio ya me indicaron, todos y cada uno de ellos, que el ambiente de trabajo no era el más idóneo ni el más amable. Como en todas las realidades no existía un solo motivo para esta situación, sino que era un cúmulo de circunstancias que no creaban un buen ambiente de trabajo:
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Un jefe de servicio con la plaza nominativa y con reenganches evitando la jubilación
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Tres inspectores con años de interinidad y con diferencias salariales respecto a los inspectores de consumo haciendo un trabajo semejante
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Falta de sintonía personal entre alguno de los inspectores
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Problemas entre el jefe de servicio y el jurídico tramitador de las sanciones
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Y un administrativo que intentaba relajar el ambiente, siendo el que más sintonía tenía con todos los miembros del servicio. Un verdadero crack
Sin duda, fue el reto de gestión de recursos humanos más interesante que he tenido en mi vida profesional. Crear equipo y generar un buen ambiente no fue tarea fácil, aunque las circunstancias también ayudaron a que el servicio mejorase sustancialmente. También fue uno de mis mayores errores, la gestión de la sucesión del jefe de servicio, al jubilarse.
El Servicio de Inspección de comercio tiene como fundamento el cumplimiento de la Ley de Comercio. Una ley que garantiza la profesionalización del comercio de proximidad y de la publicidad no engañosa de grandes superficies y del comercio local. Es una seguridad para el cliente, para el comprador de productos, pero no tiene entre sus competencias los servicios como son la hostelería o las clínicas de belleza, por poner unos ejemplos, esta responsabilidad depende del servicio de inspección de consumo.
El Servicio, además tuvo que acometer situaciones complicadas en cuanto surgió la guerra de Ucrania. Los supermercados y los grandes distribuidores comenzaron a limitar la compra del aceite de girasol evitando así, una compra masiva del aceite y evitando la semejanza con la compra masiva del papel higiénico en el confinamiento. Estas medidas estaban en contra de la Ley de comercio que impide la limitación de la compra de productos. El Servicio de Inspección estaba en el candelero y desde la prensa y desde las asociaciones de consumidores se nos preguntaba por la postura que iba a tener la Dirección General a este respecto. El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio enviaba recomendaciones de no tomar medidas en cuanto a las restricciones de venta de aceite de girasol, pero no cambiaba la Ley. Afortunadamente, y después de unos días de incertidumbre, el Ministerio sí aprobó la modificación de la Ley de comercio permitiendo la limitación de la compra en caso de previsiones de falta de aprovisionamiento. https://murciaeconomia.com/art/85180/comercio-pone-la-lupa-sobre-la-venta-de-aceite-de-girasol-en-supermercados-y-grandes-superficies
Tras una serie de circunstancias, el servicio de inspección pudo iniciar su camino hacia su evolución y su transformación. Al funcionario tramitador de los expedientes sancionadores le ofrecieron otro puesto, de nivel superior, en otra Dirección General, por lo que otra persona ocupó el puesto que dejaba vacante. Este nuevo compañero, por su talante y profesionalidad, logró tener muy buena relación con todos y cada uno de los miembros del Servicio. Fue una gran ayuda y, gracias a él y su forma de ser, se consiguió crear un ambiente de trabajo más relajado entre todos ellos. Por otro lado, los tres inspectores que eran interinos hasta ese momento, aprobaron el concurso-oposición correspondiente y pasaron a ser funcionarios de carrera, después de tantos años de espera en su convocatoria.
Comencé a tener reuniones de trabajo con todo el equipo del servicio de inspección, el nuevo jurídico tramitador y todos los inspectores, aunque sin la presencia de su jefe de servicio (nunca quiso asistir). El objetivo era crear equipo y hacerles partícipes, protagonistas, aliados del comercio, del comerciante, y no policías sancionadores. En este sentido, y como fruto de esas reuniones de equipo, realizaron una guía para el cumplimiento de la Ley de Comercio https://comercioeinnovacionempresarial.carm.es/obligaciones-generales-de-los-comerciantes que fueron entregando personalmente a cada ayuntamiento para su distribución en los comercios locales, realizando también un vídeo explicativo https://youtu.be/zgUXXAnSiY4 de dichas obligaciones.
Por otro lado, se elaboró un documento cuya finalidad era motivar al comerciante a cumplir la Ley de Comercio para poder convertirse en un “comercio selecto”, un comercio de excelencia, adaptado a la realidad de los clientes del comercio local (1) El Cumplimiento de la Ley de Comercio | LinkedIn , ofreciendo, con esta calificación, al consumidor-cliente la garantía y seguridad de que ese comercio cumple con la normativa. Se les envió a todas las asociaciones de comercio de la Región para su difusión entre sus asociados, a los concejales de comercio de los ayuntamientos y a los agentes de desarrollo local. Asociaciones, ayuntamientos y la Dirección General nos unimos para lograr un mayor cumplimiento de la Ley de Comercio y lograr así, una mayor confianza y afluencia de clientes en el comercio local, realizándose talleres formativos para las asociaciones de comerciantes y de los técnicos municipales de comercio.
Como fruto de este trabajo de equipo, ahora es posible ver expuestos, en los comercios de la Región, el horario de apertura y de cierre, así como los precios de los productos en los escaparates, de manera generalizada. Un logro de todos, sin duda.
Al principio del artículo he comentado que uno de mis mayores errores fue la gestión en la elección de un nuevo jefe de servicio tras la decisión de jubilarse del jefe de servicio anterior. Siempre manifesté que el puesto del jefe de servicio debería ser de confianza, de libre designación y así se lo manifesté al jefe de servicio saliente, al equipo y a la vicesecretaria que estaba en sintonía conmigo. No creo que un puesto de responsabilidad tenga que ser de propiedad eterna.
Pensé que el puesto de jefe de servicio debía ser para uno de los inspectores, mejor que uno de ellos no podría haber nadie. De los tres, uno de ellos me parecía el más idóneo por su talante y capacidad de gestionar. Y así se lo manifesté personalmente, antes de tiempo, y sin comunicárselo al resto de los inspectores. También era la persona que había escogido el jefe de servicio para su sustitución. Estábamos alineados. El problema fue que el rumor corrió de que ya había una sustituta elegida y los otros dos quisieron saber los motivos y las razones de por qué ellos no. Por otro lado, inspectores de consumo se postularon también para el puesto.
Nada anormal en un proceso de selección o de ascensos.
El puesto de jefe de servicio debía ser modificado para que pudiese ser de libre designación y eso llevaba tiempo en personal. El Servicio estuvo unos días sin jefe de servicio al llegar el día de la jubilación de éste hasta que se pudiese nombrar el nuevo responsable del Servicio. Mientras se estaba tramitando el cambio de estructura de la jefatura, me comunicaron que la candidata no podría ser jefa de servicio porque ese puesto debía ser ocupado por un funcionario de carrera del Grupo A, y la inspectora candidata no era funcionaria de este grupo. Por lo tanto, ningún inspector podría ser jefe del Servicio de Inspección, ni la elegida ni ningún otro, ya fuera de comercio o de consumo. No sé cuántas veces pedí disculpas y no sé las veces que me mantuve firme en mi decisión de que la jefatura de servicio de inspección fuese de libre designación.
Se hizo un escrito por parte de los inspectores de comercio, junto a sus compañeros inspectores de consumo solicitando la no modificación del puesto para que pudiesen acceder a ese puesto uno de ellos. En nuestras conversaciones, siempre con tono amigable y cordial, me manifestaron que sentían esto como una pérdida de oportunidades de ascenso, de crecimiento. Les dije que no lo veía así. Que sólo uno de todos podría acceder al puesto y que se jubilaría en el mismo, lo hiciese bien o lo hiciese mal. Estaban reclamando un puesto a perpetuidad laboral para uno de ellos. Les manifesté que no iba a cambiar de opinión y que contaba con el visto bueno de la vicesecretaria (una grandísima profesional y una excelente ayuda continua en la toma de decisiones. Siempre contará con mi admiración y gratitud).
Con el puesto de jefe de servicio sin cubrir, mantuve una reunión con el jurídico tramitador de los expedientes sancionadores para que hiciese las labores de jefe de servicio al contar con el respeto de todos. Un gran compañero que, tras varias conversaciones motivadoras, conseguí que fuese el jefe de servicio, aunque, en un principio, no le gustase la idea. Con el argumento de “pues dime a quién te pongo de jefe” y un fin de semana por medio aceptó ser jefe del Servicio de Inspección. Un candidato aceptado por todos y de libre designación. Ahora quedaba encontrar a su sustituto.
Después de unos meses de armonía, el nuevo jefe del Servicio de Inspección me comunica que le ofrecen otro puesto de mayor nivel en otro departamento de la Consejería. Lógicamente, le dije que sí porque era una oportunidad de crecimiento laboral para él, a pesar de generar de nuevo, con esta decisión, el problema de cubrir el puesto. Entre los candidatos, no pudimos escoger mejor. Una persona alineada con el equipo, conmigo y de una calidad humana y personal excelente. Una nueva mujer en el equipo de la Dirección.
Esta nueva jefa de servicio se ganó rápidamente a las inspectoras y al resto del equipo. Solo le pedí una cosa, que viajara con las inspectoras y que las motivase y cuidase mucho. Me respondió que ya lo había pensado y tenido en cuenta. Se alineó con todo el equipo y me propuso acciones que, algunas de ellas, no llegué a ver finalizadas:
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La compra de un coche con seguridad y comodidad para viajar por toda la Región (una locura de tramitación)
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La equiparación laboral de los inspectores de comercio a los inspectores de consumo (misma oposición con condiciones laborales peores para los inspectores de comercio). Una desigualdad que espero que ya se haya resuelto
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Una planificación de visitas a las localidades de la Región
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Un apoyo decidido a combatir la falta de compromiso en el cumplimiento de la Ley de comercio por parte de comerciantes caraduras. Si a la segunda o tercera visita, sigue el comercio sin hacer caso al cumplimiento de la normativa, se le sancionará sin ninguna duda.
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