
La construcción industrializada es el futuro del sector y comienza a ser también el presente. Y es que cada vez son más las empresas constructoras que apuestan por este sistema de edificación que permite reducir los plazos de entrega y los costes sin dejar de lado la calidad. Por ello, el instituto de Fomento de Murcia organizó el pasado mes de febrero la primera edición del Congreso de Innovación en Construcción, un foro en el que se presentaron distintas iniciativas relacionadas con la construcción sostenible.
Asimismo, el evento sirvió para poner de manifiesto el protagonismo que adquiere el uso de tecnología BIM en esta nueva forma de entender la construcción.
El congreso abordó las principales estrategias de construcción sostenible y métodos eficientes de gestión de proyectos, así como los avances tecnológicos y lo nuevos materiales utilizados. Los distintos ponentes aseguraron que la evolución hacia modelos constructivos más industrializados, estandarizados e inteligentes, además de sostenibles, son las claves de desarrollo del sector constructivo. Y abogaron por promover la colaboración público-privada para impulsar las viviendas inteligentes y ciudades sostenibles en el futuro.
En la actualidad, la construcción industrializada en España avanza a paso lento en comparación con otros países de nuestro entorno. Tan sólo representa el 1% del sector mientras que en Alemania supone el 9% de la construcción de vivienda, en Reino Unido se sitúa en el 7% y en otros países, como Holanda, este tipo de edificación representa la mitad de las edificaciones e incluso alcanza la totalidad en Suecia.
Son múltiples las ventajas que presenta este innovador sistema constructivo. La primera es que permite reducir el tiempo de ejecución de un proyecto arquitectónico, tanto durante la fabricación, con un diseño estandarizado y un proceso automatizado, como en la de edificación, ya que el ensamblaje es más rápido, así como aligerar los costes (entre un 10-15% menos). Por otra parte, esta construcción genera menos residuos, al realizarse la mayor parte de los procesos en un taller o fábrica; consume menos agua y energía, y reduce la siniestralidad laboral porque las condiciones físicas en las que se desarrolla el trabajo son menos duras y el entorno está más controlado.
El hecho de que los componentes estructurales no se construyan in situ sino en un taller obliga a que el proyecto se piense y diseñe antes de la fabricación. En otras palabras, los proyectos deben ser concebidos como tal desde el inicio por todos los agentes involucrados. Para ello, es imprescindible una piedra clave que conecte y facilite la comunicación y el trabajo entre ellos. “BIM permite centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, documental, etcétera) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”, asegura Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del Máster BIM Manager Internacional (+VR) de la empresa especializada Espacio BIM (www.espaciobim.com).
La importancia del trabajo colaborativo en este tipo de construcciones es fundamental. Así lo ratifica Iñigo Salazar, Director Técnico en Dasein Ingenieros, empresa especialista en Ingeniería de estructuras, en la entrevista publicada en la sección AbiertoXObras de la mencionada empresa. “Contamos con personal propio en fábricas y obras que vela por la correcta transmisión de información entre las fases de diseño, fabricación y montaje”, explica Salazar.



