Si algo conserva el hospital Mesa del Castillo desde su fundación, en el año 1947, es el trato humano que todos los profesionales del centro dispensan a los enfermos y a sus familias. Así lo explica el director general del hospital, Jesús Mesa del Castillo Bermejo. “Nos adaptamos muy bien a las necesidades de nuestros usuarios, ya sean puntuales o permanentes, y eso se agradece mucho. Somos eficaces”, asegura. Sostiene que la sanidad privada “ofrece una organización eficiente que ayuda a liberar a la sanidad pública” y añade que Murcia, desde el punto de vista sanitario, no tiene nada que envidiar a otras comunidades. Acaban de recibir, de manos de la asociación de la empresa familiar (AMEFMUR), el premio a su historia, trayectoria, longevidad y contribución al desarrollo de la Región. Un galardón del que se sienten “muy orgullosos y emocionados” tras 77 años de historia.
- Usted es licenciado en Ciencias de la Comunicación y desde hace dos años ocupa el cargo de director general del Hospital Mesa del Castillo. ¿Cómo ha llegado a este puesto y cuáles son los objetivos que se planteó en sus inicios?
No por mi currículum, evidentemente. Yo era director de comunicación del hospital, llevaba casi diez años en el puesto. El cambio de dirección fue bastante repentino y la familia, a través del consejo de administración, propuso esta fórmula. Fue un reto vertiginoso para mí, pero acepté por responsabilidad y porque pensé que, con un buen equipo de profesionales que suplieran mis carencias, sería posible. De momento no me arrepiento. El objetivo es continuar con la actividad y seguir siendo dueños de nuestra empresa. Para ello, hay que ser muy meticulosos en lo que se hace todos los días, tener control de la actividad para poder tomar decisiones con la mayor certidumbre posible. En este clima de inestabilidad económica, es importante prepararse para todos los escenarios posibles. Nosotros estamos en ello.
- En el año 1947, el doctor Antonio Mesa del Castillo Guerrero inauguró el hospital. ¿Cómo ha evolucionado desde entonces el centro que abrió su abuelo?
- En los últimos años, me he interesado mucho por aquella época. En 2017 hicimos un documental para conmemorar los 70 años de actividad del hospital y pude sumergirme en la “Murcia del 47”, en su falta de medios y en su precariedad. Creo que el hospital de 1947 se parece al de hoy en día lo que la Murcia de entonces se parece al de hoy. O sea, muy poco. Pero, en el fondo, creo que conservamos la esencia. Un paciente es un paciente, sea cuando sea. Estar enfermo es un estado de vulnerabilidad que nos iguala a todos, nos pone los pies en la tierra y nos recuerda que no somos todopoderosos. Nos obliga a confiar en un desconocido, a reconocer una necesidad. Desde el punto de vista del cuidador, ya sea del especialista, la enfermera o el personal de limpieza, hay que ser muy conscientes de esa realidad y tratar a los enfermos y sus familias con todo el respeto del mundo, teniendo muy presente su condición y sus necesidades. Creo que en eso no hemos cambiado demasiado.
- Ustedes nunca han dejado de progresar desde el punto de vista sanitario, pero conservando siempre las raíces que plantaron sus antepasados.
No conocí a mi abuelo, pero supongo que todos hemos oído hablar de aquellas personas trabajadoras, incansables, valientes y capaces de echarse el peso del mundo encima y que sacaron al país de la pobreza. Él era uno de ellos, así tuvo que haber sido para hacer lo que hizo. Yo pienso mucho en él, en sus motivaciones y en todo lo que tuvo que luchar. También en mis tíos y mi padre, que, junto a mi abuela, lucharon por el hospital durante más de cuatro décadas. Desde la admiración, vamos evolucionando y adaptándonos a los nuevos tiempos.
- Hoy en día Mesa del Castillo es uno de los hospitales referencia de la Región de Murcia. ¿Qué aportan ustedes a la sanidad murciana?
Realizamos más de treinta mil actos quirúrgicos y diagnósticos al año, de los cuales un setenta por ciento son para el Servicio Murciano de Salud. Operaciones de traumatología, oftalmología, cirugía general, urología, ginecología y muchas más especialidades. Pruebas diagnósticas como endoscopias, ecografías o ecocardiogramas. Tenemos 76 camas de hospitalización para pacientes agudos y crónicos. Somos un apéndice de la sanidad pública. Estamos para ayudar a reducir las listas de espera y aliviar la presión asistencial en hospitales de alta complejidad. Para los murcianos que optan por la sanidad privada, tenemos acuerdos con la mayoría de las compañías de seguros de salud, mutuas laborales y damos también cobertura a pacientes que vienen de forma independiente. Aportamos nuestro granito de arena a la sanidad murciana. Quizás, más bien, un buen puñado.
- ¿Cuál es la característica diferenciadora de su hospital?
Creo que tenemos una flexibilidad, tanto con nuestros pacientes como con nuestros trabajadores y colaboradores, que cuesta encontrar hoy día. Nos adaptamos muy bien a las necesidades de nuestros usuarios, ya sean puntuales o permanentes, y eso se agradece mucho. Somos eficaces.
- Ustedes disponen de más de 30 especialidades. ¿Cuál es la más reconocida en Mesa del Castillo?
Si tuviera que quedarme con una, me quedaría con traumatología por la calidad de los resultados y por la cantidad de actos traumatológicos que hacemos anualmente. Contamos con especialistas de primer nivel. Pero no puedo dejar de mencionar nuestra Unidad de Mama, de Próstata o de Medicina del Aparato Digestivo. Me cuesta dejar de lado la Reumatología, Oftalmología, Cirugía Plástica, Cardiología o nuestro servicio de diagnóstico por ecografía. La verdad es que estamos muy orgullosos del nivel que ofrecemos en general.
- Una de las principales cualidades del centro es la de combinar tecnologías quirúrgicas avanzadas con la atención personalizada de cada paciente. ¿Cómo consiguen este objetivo?
Supongo que tiene que ver con no olvidar de dónde venimos, nuestras raíces. Aquí siempre se ha dado por hecho que al paciente hay que darle un trato humano, que la empatía nos ayuda a dar un servicio más cálido. La parte tecnológica viene de la mano con los tiempos. No siempre podemos estar a la última, pero si existe la posibilidad, haremos lo imposible por contar con herramientas que nos permitan un diagnóstico más certero o una intervención lo menos agresiva posible.
- ¿Cómo invierten en tecnología y cuál es el grado de utilización de la inteligencia artificial en el centro?
Por un lado, vamos renovando los equipos que, por obsolescencia o rotura, se quedan inservibles. Es el caso de lámparas o camillas de quirófano que adquirimos el año pasado. Por otro lado, hacemos inversiones que consideramos estratégicas, como son los dos nuevos ecógrafos que acabamos de adquirir y que nos van a generar una mayor capacidad de trabajo, así como una mejora en la calidad diagnóstica. En cuanto a la IA, nos quedan varias fases para llegar a implementarla, pero tenemos claro el camino. En primer lugar, el año pasado hicimos un cambio total en la infraestructura y el software de sistemas informáticos. Renovamos y pusimos al día todo lo necesario para aumentar la ciberseguridad al máximo. Ahora estamos en la fase de convertir la información en datos y estos en conocimiento, para, más adelante, sacarle el máximo partido a la IA. Mientras tanto, cada día tenemos mejores herramientas para tomar decisiones con la mayor certidumbre posible.
- Ustedes tienen un cuadro de profesionales de reconocido prestigio. ¿Cuál es el grado de implicación de su plantilla?
Este hospital es la gente la que lo forma, los trabajadores que todos los días sacan el trabajo adelante. Es cierto que contamos con muy buenos especialistas, pero si contamos con ellos es porque la gente que tienen detrás les pone las cosas fáciles y los convence de que, como aquí, no se trabaja en ningún sitio. Nadie es imprescindible, pero aquí todos, del primero al último, ponen de su parte para que la experiencia del paciente termine siendo satisfactoria, médica y humanamente.
-¿Cuál es la facturación de la empresa del pasado año y cuáles son las previsiones de crecimiento de este ejercicio?
- Creo que la facturación no es lo importante, al menos no estamos obsesionados con ella. Lo importante, para este equipo, es tener la flexibilidad necesaria para poder facturar mucho y poco. Podemos ponernos los objetivos que queramos y, si los logramos, pues genial. Pero, si no, debemos ser capaces de resistir, redimensionar y ser sostenibles.
- ¿Cómo trabajaron durante la pandemia de la covid-19 y qué enseñanza les dejó este periodo de tiempo en el que el comportamiento de los profesionales sanitarios fue ejemplar?
- Fue un acto de supervivencia sanitario, social y económico. En el aspecto sanitario, nuestro equipo se comportó de una manera ejemplar y admirable. Hubo personal administrativo que, teniendo un título de auxiliar de enfermería, decidió no quedarse en casa y pasar a la acción sumándose al equipo sanitario. La verdad es que fue muy emotivo ver cómo todo el mundo luchó desde su trinchera para superar aquellos meses. Después vino un cansancio crónico, una especie de fatiga de la que costó salir. Afortunadamente, ya estamos de nuevo recuperados y con muchas lecciones aprendidas. La más importante, en mi opinión, la generosidad.
- ¿Cómo trabajan en el hospital para preservar la protección del medio ambiente?
- En un par de años hemos implantado varios proyectos que están ayudando a reducir nuestra huella de carbono. Se han instalado placas solares y hemos renovado maquinaria con equipos mucho más eficientes que nos han permitido reducir casi un 40 por ciento nuestro consumo de la red eléctrica. También hemos cambiado todo el sistema de griferías, con el que creemos que podemos reducir a más de la mitad el consumo de agua. Para un mejor control de los consumos, hemos instalado contadores de luz y gas por las distintas áreas del hospital, todos ellos conectados a un cuadro de mando que nos permite analizar y actuar en consecuencia.
- Ustedes están implicados con la sociedad y el deporte, ¿cómo trabaja la Responsabilidad Social Corporativa?
Siempre nos ha parecido importante aportar algo más que nuestramera actividad diaria. Estamos implicados con el deporte, con lasociedad civil y también la cultura. Uno de los proyectos másdestacados es nuestro programa ‘Educa Salud+’, que consiste enofrecer charlas sobre aspectos de la salud a distintos colectivos. Entemas de prevención del cáncer de mama, nuestro equipo ha dadoya decenas de charlas en asociaciones de mujeres, grupos de ayuday empresas. En estas charlas, se enseña a las mujeres a hacerse unaautoexploración mamaria, que es el primer paso de la prevención dela enfermedad. También hemos dado charlas de pediatría a padresprimerizos, e incluso de primeros auxilios a niños en nuestroproyecto “superminimédicos”.
- Recientemente, ha salido a la luz que la sanidad privada sigue ganando terreno en la Región de Murcia. ¿A qué cree usted que se debe esta circunstancia?
Es una tendencia que viene de lejos. Murcia es una de las comunidades autónomas con menor presencia de compañías de salud. Aun así, la sanidad privada crece en toda España con paso firme. No sé si se debe a las listas de espera o a que los usuarios quieren tener una cobertura extra y varias opciones a la hora de atender sus necesidades médicas.
- ¿Qué ofrece la sanidad privada en favor de la pública? ¿Cree que una puede ser el complemento perfecto de la otra?
No sabría decir en qué es mejor la sanidad privada que la pública. Me cuesta mucho diferenciarlas. Entiendo que, para procesos más sencillos, la sanidad privada ofrece una organización eficaz y eficiente, y avanza a muy buen ritmo, aportando alivio a las listas de espera. De esta forma, ayuda a liberar a la sanidad pública y a realizar los procesos más complejos. Efectivamente, son complementarias.
- El pasado 15 de mayo, la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (AMEFMUR) otorgó al Hospital Mesa del Castillo un reconocimiento a su historia, trayectoria, longevidad y contribución al desarrollo de la Región. ¿Qué supuso para ustedes este nombramiento?
En primer lugar, mucho orgullo. Seguir en pie después de 77 años es un mérito en sí, y que te lo reconozcan en una gala tan especial es de agradecer. Además, es un premio muy repartido, todos cobramos algo de mérito, desde mis abuelos, que se lanzaron a la aventura, hasta la última incorporación, pasando por todos los trabajadores, colaboradores, proveedores y un largo etcétera. Es el premio más importante que hemos recibido, así que fue muy emocionante.
- Las empresas familiares representan casi un 92% del tejido empresarial. ¿Cree usted que son este tipo de empresas las que levantan la economía con su trabajo y esfuerzo?
Desde luego que sí. Se trata de familias que arriesgan, se sacrifican y luchan sin tregua para proveerse un medio de vida. Detrás de cada empresa familiar, exitosa, normal o en serias dificultades, hay toda una historia de superación y tenacidad. También hay muchos trabajadores, que sustentan a sus propias familias con su esfuerzo. Al final, somos grandes familias que van mucho más allá del apellido.
- ¿Cómo ve el futuro de la sanidad a nivel nacional?
Con confianza, pero, sin ser supersticioso, tocando madera.
- Y en la Región de Murcia, ¿cree que estamos bien posicionados desde el punto de vista sanitario?
- No tenemos nada que envidiar a ninguna otra comunidad. Tenemos virtudes y defectos bastante parecidos. Está el tema de la infrafinanciación, que afecta al presupuesto, pero eso se lo dejo a gente que sepa más que yo.
- Usted es murciano y dirige actualmente un hospital de referencia. ¿Qué demandaría para nuestra Región? ¿De qué carecemos?
- De médicos. Y de sentido común a la hora de usar los recursos sanitarios. Tanto los profesionales como los usuarios debemos entender que los recursos son limitados y debemos hacer un uso racional de los mismos.
- ¿Hacia dónde camina Mesa del Castillo?
Hacia adelante, con mucho orgullo y con paso firme pero prudente.
- ¿Qué hace usted cuando no trabaja?
Convivir con mi familia y mis amigos, y buscar aire limpio y espacio sabiertos como el Mar Menor, donde no navego todo lo que me gustaría.
Sincero, familiar, cercano y amante de la navegación
Estudió comunicación, pero el destino le llevó a ocupar el puesto de director general del hospital Mesa del Castillo, el centro sanitario que fundó su abuelo. Es una persona a la que le gusta convivir y compartir momentos de ocio con su familia y amigos. Cuando Jesús no trabaja busca “aire limpio y espacios abiertos, como el Mar Menor, donde no navego todo lo que me gustaría”. Una persona muy cercana a él, Jaime Dávalos, confirma la pasión que siente por el mar y los deportes al aire libre. “Le gusta navegar por el Mar Menor y acampar con su familia y amigos en los maravillosos parajes de la Región de Murcia”. Dávalos, director de desarrollo de negocio y director adjunto del hospital Mesa del Castillo, describe a Jaime como “muy familiar y sencillo. Es cercano, alegre y risueño”. En lo profesional, se trata “de una persona muy transparente que tiene la sinceridad por bandera, colaborador y con una gran inteligencia emocional”.