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ENTREVISTAS

José Ángel Antelo: "Mi salida del Gobierno no fue debido a una cuestión personal contra López Miras, sino por principios"

El ahora ex vicepresidente de la Región de Murcia ha repasado con esta redacción los últimos sucesos y ha dado las claves del próximo curso político

Gonzalo Vilar Miércoles, 21 de Agosto de 2024 Tiempo de lectura:
José Ángel AnteloJosé Ángel Antelo

 

José Ángel Antelo nació en Santiago de Compostela en 1987. Su carrera política comenzó en 2019 cuando fue elegido concejal por Vox en el Ayuntamiento de Murcia. En 2020, asumió la presidencia regional de Vox en Murcia y, tras las elecciones autonómicas de 2023, se convirtió en vicepresidente de la Región de Murcia y consejero de Seguridad e Interior. El pasado mes de julio dimitió de sus cargos, junto al resto de sus homólogos de las demás provincias, debido a diferencias con el Partido Popular en materia de inmigración ilegal.

 

 

Después del acoso mediático que su formación ha sufrido durante años, la gente ya había empezado a normalizar su presencia en los gobiernos. ¿No ha sido contraproducente la decisión de romper con el PP?

 

Es importante aclarar que la decisión de romper con el Partido Popular no fue una medida impulsiva ni tomada exclusivamente por Santiago Abascal, sino por el Comité Ejecutivo Nacional, del cual soy miembro. De hecho, yo ya había definido mi postura antes de que Santiago la expresara públicamente. Es necesario recordar que donde está Vox, no se colabora con la inmigración ilegal; si en algún lugar se produce esa colaboración, es porque Vox no está presente. Esto es algo que hemos dejado muy claro desde nuestros inicios como partido.

 

La palabra empeñada es algo que valoro profundamente, un principio que he heredado de mi familia. He crecido en un entorno donde el honor y la palabra dada son sagrados, y eso se refleja en mi manera de actuar en política. Desde que asumí la presidencia de Vox en Murcia, he trabajado con la convicción de que nuestras acciones deben alinearse con nuestras promesas y principios. Por eso, preferimos mantener nuestras convicciones antes que aferrarnos a los cargos y las posiciones de poder. En Vox, no estamos en política para conseguir sillones, sino para defender lo que consideramos correcto.

 

Es cierto que algunos comentaristas y analistas políticos argumentaban que sería imposible que fuéramos capaces de perder tanto poder e influencia al romper con el PP. Sin embargo, esos análisis muchas veces responden a intereses ajenos, y no a una comprensión genuina de nuestra posición. No estamos aquí para defender lo incorrecto ni para comprometernos en temas que van en contra de nuestros principios. Si un gobierno no defiende lo correcto, simplemente no colaboramos. Es así de sencillo. Hubiéramos sido cómplices de cada delito cometido por la inmigración ilegal en la Región de Murcia, cada machetazo, cada violación y cada decapitación, si hubiésemos continuado en el gobierno. Negar esto es negar la evidencia que está delante de todos nosotros.

 

Además, hay un hecho innegable: desde que Vox nació, nos han dado por muertos en múltiples ocasiones. Nos han subestimado una y otra vez, pero hemos demostrado en cada elección que seguimos creciendo, tanto en número de votos como en porcentaje. Esa es la realidad que contrasta con las narrativas de algunos periodistas que sirven a intereses específicos. Nuestro crecimiento es una señal de que la gente respalda nuestra postura firme y clara en temas cruciales para la sociedad.

 

Mencionó que una de las razones para apoyar esta decisión era el honor y su palabra. En su última entrevista con MurciaEconomía afirmó que tenía discrepancias con el PP en Murcia, pero que las resolverían para enfrentar a la izquierda. 

 

Mi posicionamiento estaba claro incluso antes de que el Comité Ejecutivo Nacional tomara una decisión oficial. Desde el primer momento, dejé claro que si el Comité decidía continuar en el gobierno, yo habría dimitido de todos mis cargos. Sin embargo, es importante destacar que el Comité respaldó nuestra salida de los gobiernos, y por eso sólo presenté mi dimisión como vicepresidente.

 

En Murcia teníamos un acuerdo muy claro para rechazar el reparto de inmigrantes ilegales, un acuerdo que fue anunciado públicamente por la consejera de Política Social. Este acuerdo era fundamental para nosotros, ya que consideramos que la inmigración ilegal es un tema que afecta directamente la seguridad y el bienestar de los murcianos. Sin embargo, cuando Feijóo fue a Europa, su postura cambió drásticamente. Esto generó un cambio de rumbo que llevó a incumplir el acuerdo en varias regiones, incluida la nuestra.

 

Este fue un momento crucial, no solo para mí, sino para todo el partido. La inmigración ilegal es un tema que ha estado en el centro de nuestras preocupaciones desde el principio, y no podíamos permitirnos el lujo de traicionar nuestras convicciones por mantenernos en el poder. Fue un dilema moral, sin duda, pero en Vox siempre hemos creído que nuestros principios no son negociables. No se trata solo de una cuestión política, sino de una cuestión de integridad y de respeto a nuestros votantes.

 

¿Cómo ha reaccionado la militancia de Vox ante esta ruptura con el PP? ¿Han entendido y apoyado la decisión?

 

La respuesta de nuestra militancia ha sido extremadamente positiva. Hay un dato objetivo que lo demuestra: la afiliación al partido ha aumentado de manera significativa en las últimas semanas. De hecho, el mayor incremento en afiliaciones ocurrió durante la moción de censura, cuando las declaraciones desafortunadas de Pablo Casado nos hicieron ganar 400 nuevos afiliados en tan solo una semana. Esto muestra claramente que la gente entiende nuestra postura y la apoya.

 

Tras nuestra dimisión, hemos ganado otros 50 afiliados en la Región de Murcia. Esto es un reflejo de que las personas que realmente entienden y comparten nuestros valores, están con nosotros en esta decisión. No fue una decisión fácil, pero era necesaria para mantener la coherencia con lo que defendemos. La confianza de nuestra militancia es fundamental para nosotros, y esta confianza se basa en nuestra capacidad para mantenernos firmes en nuestros principios, incluso cuando eso significa sacrificar posiciones de poder.

 

Además, la militancia ha comprendido que nuestra decisión de romper con el PP no fue un capricho ni una estrategia política a corto plazo. Fue una decisión basada en la convicción de que no podíamos ser cómplices de políticas que consideramos perjudiciales para la Región de Murcia y para España en general. Nuestra militancia es consciente de que estamos en política para hacer lo correcto, no para buscar alianzas que comprometan nuestros valores.

 

¿Cómo era su relación con López Miras? ¿Cree que se entendían bien?

 

Mi relación con López Miras siempre ha sido cordial y basada en el entendimiento. Siempre que había un tema serio sobre la mesa, logramos llegar a un acuerdo. Por ejemplo, el acuerdo sobre el reparto de inmigración era claro y ambos estábamos de acuerdo en que no debíamos permitir que la Región de Murcia se convirtiera en un punto de recepción de inmigrantes ilegales. Sin embargo, la intervención de Feijóo cambió las circunstancias, y esto es algo que escapaba al control directo de López Miras.

 

Mucho se ha especulado sobre mi relación con López Miras, pero la realidad es que era una relación fluida y de respeto mutuo. Muchas veces discutíamos temas de gran importancia, asuntos que ni siquiera el resto del Consejo de Gobierno conocía en profundidad. Había una comunicación abierta y sincera, y eso facilitó el trabajo en muchos aspectos. Sin embargo, cuando se trata de principios fundamentales, como la inmigración, no hay margen para compromisos. Ahí es donde nuestras diferencias se hicieron insalvables.

 

La situación cambió cuando la presión externa comenzó a influir en las decisiones del gobierno. La postura de Feijóo en Europa fue un factor determinante que alteró los acuerdos que teníamos, y eso afectó nuestra relación. Pero quiero dejar claro que mi salida del gobierno no fue una cuestión personal contra López Miras, sino una cuestión de principios. Aunque la relación personal era buena, había diferencias políticas insalvables que llevaron a la ruptura.

 

Hablando de su paso por el gobierno regional, ¿qué errores cree que ha podido cometer Vox?

 

Uno de los mayores errores de Vox ha sido suponer que los demás partidos operan bajo los mismos principios que nosotros. Nosotros siempre cumplimos nuestra palabra, y eso es algo que valoramos profundamente. Sin embargo, el PP y el PSOE oscilan como el viento en función de las circunstancias y de las presiones externas. Un ejemplo claro de esto es cuando llevé al Consejo de Gobierno la propuesta de cerrar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en Cartagena. Esta fue una medida que fue defendida de manera unánime por todos los miembros del Consejo, pero, a pesar de eso, la implementación de la decisión encontró obstáculos que no anticipamos.

 

Otro error que hemos cometido es confiar demasiado en la palabra de otros partidos y en los acuerdos que se alcanzan en las negociaciones. La política es un campo donde los intereses y las lealtades pueden cambiar rápidamente, y debemos estar preparados para eso. 

 

¿Cómo lleva el hecho de estar fuera del foco mediático?

 

Mi vida siempre ha estado ligada al foco mediático. Desde mis años como deportista de élite hasta mi entrada en la política, he estado acostumbrado a estar en el centro de la atención pública. Sin embargo, no creo que estar fuera del gobierno signifique estar fuera del foco mediático. De hecho, en muchos casos, estar en la oposición te da la libertad de ser aún más vocal y crítico en tus posiciones.

 

La política es un campo donde la visibilidad es importante, pero no es el único factor que determina la efectividad de tu trabajo. Ahora que estoy en la oposición, tengo la oportunidad de enfocarme en temas que realmente importan a nuestros votantes, sin las limitaciones que a veces impone estar en el gobierno. Mi voz seguirá siendo igual de fuerte, y tal vez incluso más, porque ahora puedo hablar sin los compromisos que a veces conlleva la gobernanza.

 

Además, estar en la oposición no significa que no tengamos influencia. Vox es un partido que sigue creciendo, y nuestro trabajo desde la oposición es tan crucial como lo fue durante nuestro tiempo en el gobierno. Seguiremos siendo una voz fuerte en defensa de nuestros principios y en contra de las políticas que consideramos perjudiciales para la Región de Murcia y para España en general.

 

¿Hay alguna otra línea roja además de la inmigración ilegal?

 

La inmigración ilegal es, sin duda, un tema central para nosotros, pero no es la única línea roja que tenemos. Otro tema que hemos considerado fundamental es la reforma de la Ley del Mar Menor. Esta ley, tal como está actualmente, ha demostrado ser insuficiente para abordar los problemas ambientales que enfrenta la laguna. Fuimos los primeros en poner sobre la mesa la necesidad de una reforma integral, algo que antes era impensable.

 

El Mar Menor es una joya natural que está en grave peligro, y es nuestra responsabilidad protegerlo. Sin embargo, las políticas actuales no sólo han fracasado en solucionar los problemas, sino que en algunos casos los han exacerbado. Creemos que es necesario un enfoque más riguroso y basado en la ciencia real para abordar estos problemas, y eso implica una reforma profunda de la legislación actual.

 

¿Cómo cree que ha reaccionado el votante murciano ante esta nueva situación? ¿Cree que han perdido la confianza en Vox?

 

La confianza se pierde cuando se traiciona a los votantes, y en Vox siempre hemos sido muy conscientes de eso. Nadie votó por la política migratoria de Pedro Sánchez, ni por la del Partido Popular en este tema. Si hubiéramos aceptado el reparto de inmigración ilegal, eso habría sido una traición a nuestros electores, y eso sí que habría generado desencanto.

 

Sin embargo, creo que nuestros votantes han entendido y apreciado nuestra postura. Saben que, aunque no estemos en el gobierno, seguimos defendiendo sus intereses y valores. La afiliación al partido ha seguido creciendo, lo cual es una señal clara de que la gente sigue confiando en nosotros. Han visto que no estamos dispuestos a comprometer nuestros principios por mantenernos en el poder, y eso es algo que valoran profundamente.

 

Además, en un contexto político tan polarizado como el actual, los votantes buscan partidos que sean claros y coherentes en sus posturas. En Vox, siempre hemos sido transparentes sobre lo que defendemos y sobre lo que no estamos dispuestos a aceptar. Esa claridad es lo que nos ha permitido mantener la confianza de nuestros votantes a lo largo del tiempo.

 

En resumen, la reacción de los votantes murcianos ha sido positiva. Entienden que nuestra salida del gobierno no fue una decisión fácil, pero era necesaria para mantener nuestra integridad y coherencia. Seguimos siendo una fuerza política relevante en la Región de Murcia, y estoy convencido de que, en futuras elecciones, nuestros votantes continuarán respaldándonos.

 

Santiago Abascal ha dejado claro que la oposición de su partido será contundente frente a los pactos entre el PP y el PSOE. ¿Cómo se aplicará esta postura en la Región de Murcia y qué rumbo tomará Vox en este contexto?

 

Nuestra postura es firme. Si el Partido Popular o cualquier otro partido apoya nuestras mociones o mejora las leyes que presentamos, votaremos a favor. No se trata de quién lo proponga, sino de lo que sea mejor para la Región de Murcia. Si algo no nos convence o creemos que debe ser mejorado, votaremos en contra, independientemente de quién lo presente.

 

En cuanto al Partido Popular, si quieren contar con nuestro apoyo, deben comprometerse a no colaborar con la inmigración ilegal, como hacen actualmente, y dejar de financiar a ONGs que promueven estas prácticas. Es crucial impulsar un plan de reagrupación familiar en los países de origen. No estamos hablando de deportaciones o repatriaciones, que no son competencia del gobierno autonómico, sino de facilitar la agrupación familiar.

 

Además, el compromiso por el cual López Miras asumió la presidencia incluía el cierre del centro de inmigración en Santa Cruz, que lejos de cerrarse, se ha ampliado y hasta se ha proyectado una piscina. Si el PP sigue con la política migratoria de Pedro Sánchez, tendrán que buscar el apoyo del señor Vélez, no el nuestro.

 

¿Se puede hacer más por la Región de Murcia desde la oposición o desde el gobierno?

 

Depende del entendimiento que se logre. Cuando Vox formaba parte del gobierno regional, había un impulso diferente, un plan claro, que es justo lo que siempre le ha faltado a esta región. Se impulsaron grandes proyectos como la extensión del tranvía a Molina de Segura, la mayor inversión en emergencias y seguridad, y la implementación de la carpeta empresarial y ciudadana, donde fuimos pioneros en España.

 

Todo esto se logró porque Vox estaba ahí, eliminando la financiación a sindicatos y patronales, y recortando partidas LGTBI en los presupuestos. Esto mismo se puede hacer desde la oposición, aunque es cierto que sin el control directo del Consejo de Gobierno, se depende de la voluntad del otro partido.

 

Nosotros no nos aferramos a los sillones. Lo que se puede hacer más depende de las circunstancias y de si hay mayorías absolutas o no. El Partido Popular debe decidir si quiere pactar con el PSOE o llegar a acuerdos con Vox. Nosotros mantendremos nuestros principios intactos. Si están de acuerdo, avanzaremos juntos; si no, votaremos en contra.

 

¿Qué proyectos se han quedado huérfanos desde que Vox salió del Ejecutivo Regional?

 

Uno de los proyectos que quedó pendiente fue la ley de simplificación administrativa. Teníamos un texto listo para su aprobación, ya anunciado en varias ruedas de prensa, y si el gobierno actual no lo impulsa, lo presentaremos nosotros en la Asamblea.

 

Además, habíamos trabajado en aumentar los efectivos de protección civil con una modificación del crédito, hablamos de 250 efectivos más. También se quedó en el tintero el servicio de alertas y emergencias, así como el proyecto SARE, con un presupuesto de unos 17 millones de euros.

 

En cuanto a infraestructuras, el proyecto del tranvía ya había pasado por el Consejo de Gobierno para iniciar los estudios de impacto ambiental, y había avanzado en conversaciones con los propietarios. La colaboración público-privada era clave para que la Región de Murcia pudiera acometer nuevas autovías, pues llevamos 12 años sin construir ni un kilómetro nuevo.

 

Por último, la gestión del aeropuerto es lamentable. Necesitamos que AENA o una empresa privada tome las riendas, ya que el aeropuerto tiene un enorme potencial. Fue diseñado para 4 millones de pasajeros y el año pasado apenas alcanzó los 800.000. Nos estamos quedando atrás, y esto debe cambiar.

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