En 2024, los delitos digitales se han incrementado un 21,5%, con más de 970.700 cibercrímenes registrados en los últimos nueve meses, según el Centro Criptológico Nacional. Este aumento ha afectado gravemente a grandes empresas y organismos públicos, como Banco Santander, Telefónica, Iberdrola, y la DGT, que han sufrido importantes filtraciones de datos. La sustracción de información personal, como nombres, DNIs y correos electrónicos, se ha convertido en una herramienta lucrativa para los ciberdelincuentes, facilitando fraudes masivos y aumentando la vulnerabilidad de las víctimas.
David Soto, experto en ciberseguridad de ERNI Consulting, advierte que la amenaza no solo proviene de ataques directos, sino también de los proveedores externos que colaboran con las grandes corporaciones. Estos proveedores, a menudo menos protegidos, son utilizados como trampolines por los ciberdelincuentes para acceder a información valiosa. Soto también subraya el papel dual de la inteligencia artificial (IA) en este contexto: mientras que la IA puede reforzar la seguridad cibernética, también está siendo utilizada por los atacantes para lanzar ataques más sofisticados y difíciles de detectar.
Según el informe, el impacto de estos ciberataques ha sido alarmante, con datos expuestos que podrían afectar a millones de personas y poner en riesgo sus finanzas y privacidad.