El dólar se evapora
Ya no queda nada de aquel dólar fuerte que nos permitía ahorrar o mantener endurecida una parte de nuestros ahorros; con lo que antes comprabas tres, ahora compras uno. ¿Quién querría dólares ante esta desastrosa devaluación?
Si echamos un vistazo al técnico del DXY apreciamos una fuerte caída desde los 106 puntos hasta los 101, una caída que se ha ido produciendo desde el pasado 1 de julio. Aparentemente nada si tenemos en cuenta que el índice del dólar estadounidense lleva formando un rango desde el 21 de noviembre de 2022 entre los 100 y los 108 puntos.
¿Cuál sería el movimiento natural del DXY tras la futura bajada de tipos?
La siguiente etapa de bajada de tipos nos debería llevar directamente al debilitamiento del dólar, esperando así una caída en el índice por debajo de los 100 puntos.
Sin embargo, la caída natural del DXY podría verse truncada en algún momento si los datos económicos de EEUU empezaran a dar señales de fortaleza (esto se maquilla estupendamente bien cuando es necesario) o si los inversores comenzaran a incrementar la demanda de dólares, algo que es altamente probable debido a la futura rebaja en la financiación del dinero blandiblú.
Por otro lado, el mercado analiza la inesperada subida de tipos por parte de Japón y la venta masiva de deuda estadounidense que se ha visto reducida en los últimos meses hasta quedar en una acumulación de 1,15 billones de dólares, lo que podría estar provocando cierta desconfianza en la estabilidad del Tesoro de los Estados Unidos y la aproximación del DXY a la parte baja de su rango, los 100 puntos. El DXY se verá obligado a no traspasar este soporte para no comenzar una caída en picado hasta los 89 puntos.
Esta triquiñuela económica o especulativa, según la perspectiva desde la que observemos, también podremos apreciarla si nos vamos al gráfico del par JPY/USD, que tuvo una fuerte recuperación por encima del 14,23% desde el pasado 3 de julio.
Estados Unidos se verá obligado a pasar por un momento áspero, intentando posicionarse en un tablero de juego cada vez más oscuro e intrincado, suspirando para que otras potencias se vean afectadas por la macro con el fin de que los inversores sigan creyendo en la hegemonía de la principal economía y en la más que cuestionable reserva de valor.
La pregunta que todos nos hacemos no es si el dólar se terminará evaporando, ya lo está haciendo, sino cuánto tiempo tardará la Reserva Federal en terminar de destruir la confianza que el mundo le dio al dólar con los acuerdos de Bretton Woods.





















