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Cuando tenemos un proyecto personal o laboral entre manos -estudiar un máster, comprar un coche o una vivienda, hacer obras en casa...- y no contamos con dinero suficiente para pagar de golpe en ese momento, lo más habitual es pedir un préstamo a un banco o una entidad financiera especializada en la concesión de créditos. Para evaluar si es viable otorgarnos ese préstamo o no, los bancos y entidades financieras utilizan diversos criterios en los que tienen en cuenta múltiples variables, pero una de ellas gana en importancia a todas las demás: el score o calificación crediticia.
¿Qué es la calificación crediticia?
La calificación crediticia, también conocida como puntaje crediticio, es un número mágico que puede abrirte puertas o cerrártelas cuando se trata de pedir un préstamo. Este número refleja tu historial de crédito y la probabilidad de que pagues tus deudas a tiempo. ¿Por qué es tan importante? Porque los bancos y las entidades financieras la utilizan para decidir si te conceden un préstamo, y en caso afirmativo, en qué condiciones.
¿Cómo puedo conocer mi calificación crediticia?
Conocer tu calificación crediticia es como tener una bola de cristal que te muestra tus posibilidades de obtener un préstamo. No es algo oculto ni reservado solo para los bancos; tú también puedes acceder a esta información. Puedes preguntar en el servicio de asesoramiento personalizado de tu banco para que evalúen tu situación financiera o consultar páginas web del sector de los préstamos como Pepe Crédito, que ofrece un servicio online gratuito de cálculo de la calificación crediticia. Solo tienes que rellenar un formulario, su algoritmo de puntuación analiza los datos que has enviado y te muestra una puntuación con la que puedes saber a cuánto dinero puedes optar y qué entidades están dispuestas a prestártelo.
¿Qué evalúan las financieras para calcularla?
Ahora que sabes cómo conocer tu calificación, vamos a desglosar qué factores consideran las financieras para calcular ese número tan importante. Uno de los ingredientes principales es tu historial de pagos. Las entidades financieras quieren ver si pagas tus facturas a tiempo, por lo que si tienes un historial de pagos puntuales, tu calificación será más alta. En cambio, retrasarse en el pago de un préstamo por más de 90 días puede tener un impacto devastador en tu calificación crediticia, ya que las entidades financieras consideran estos retrasos como un fuerte indicador de riesgo.
Otro factor crucial es la cantidad de deuda que tienes en total, porque las financieras evaluarán cuánto dinero debes en comparación con tus ingresos. Si tienes muchas deudas y tus ingresos no son suficientes para cubrirlas, tu calificación se verá afectada negativamente. Del mismo modo, solicitar muchos préstamos en un corto período de tiempo a distintas entidades también se interpreta como un signo de inestabilidad financiera o de que estás desesperado por conseguir dinero. Limita la cantidad de solicitudes de crédito y hazlas solo cuando realmente necesites el préstamo.
También se tiene en cuenta el tiempo que llevas usando créditos de forma satisfactoria (un historial largo y positivo es mejor que uno corto, ya que esto muestra a las entidades que tienes experiencia manejando deudas), y el tipo de crédito que utilizas. En este sentido, combinar el uso de tarjetas de crédito, préstamos personales y una hipoteca puede beneficiar tu calificación porque, si pagas puntualmente, es prueba fehaciente de que eres capaz de manejar diferentes tipos de deudas.
Finalmente, el factor diferencial en tu calificación crediticia es estar o no en un fichero de morosos. Estos ficheros, como ASNEF o Equifax en España, registran a las personas que tienen deudas impagas, y si apareces en uno de estos registros, las entidades financieras te verán como un prestatario de alto riesgo. Lo mismo ocurrirá si, aunque no constes en estos ficheros, el préstamo se pagó después de un juicio de reclamación de deuda.
¿Por qué necesitas una buena calificación crediticia para pedir un préstamo?
Tu calificación crediticia es tu carta de presentación cuando pides un préstamo. Las entidades financieras la usan para evaluar el riesgo de prestarte dinero, y si tienes una calificación alta, eres visto como un prestatario responsable y de confianza. Esto no solo aumenta tus probabilidades de obtener un préstamo, sino que también puede ayudarte a conseguir mejores condiciones.
¿Qué pasa si tengo una calificación baja?
Tener una calificación crediticia baja no es el fin del mundo, pero sí puede complicarte la vida. Las entidades financieras pueden considerarte un riesgo y, por lo tanto, pueden denegarte el préstamo, pero también hay muchas que ofrecen préstamos aunque tengas una calificación baja, solo que con condiciones menos favorables, como tasas de interés más altas. Para evitar esto, antes de solicitar un nuevo crédito intenta ahorrar para ir pagando los que ya tengas pendientes y, cuando los canceles y no te queden facturas impagadas, prueba a solicitarlo de nuevo.

