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Opinión | CULTUREANDO CON LAURA
Martes, 27 de Agosto de 2024
Laura Conesa

ECLECTICISMO EN CARTAGENA

 

Cartagena no es especial solo por su puerto en forma de jarra de brazos abiertos que da la bienvenida a los visitantes marítimos, sino por toda una variedad constructiva y arquitectónica que nos hace levantar la mirada hacia el cielo para poder deleitarnos con la cantidad de fachadas espectaculares que la decoran a su paso, principalmente por el casco histórico.

 

La ciudad española mediterránea tuvo durante el siglo XIX un proceso de transformación bastante importante: surgen nuevos paseos, glorietas, ensanches; aunque esto también es visible en el resto de España. La arquitectura ecléctica de Cartagena, Barcelona o Alicante, con sus muros de mampostería o ladrillo, es muy diferente a la de otras ciudades como Vigo o La Coruña.

 

El término eclecticismo supone la actitud de compaginar diversos estilos históricos, un revival cargado de connotaciones moralizantes en busca del modelo ideal, rompiendo con el academicismo y permitiendo la libertad creativa.

 

El eclecticismo es en sí complicado en el ámbito cronológico, ya que se suele entender como una categoría aplicable a diversos periodos históricos, aunque generalmente se aplica al periodo central del siglo XIX y a Garnier como su máximo representante. Lejos del purismo academicista, el eclecticismo es una cuestión de decoración, estilos y materiales, siendo muy importante el hierro y el color.

 

Como sucede en otras zonas, el cromatismo se impone en los enfoscados azules, ocres, grises y rosas. Los edificios ofrecen una contrastada bicromía solo comparable a la de Valencia.

 

Otro material importante será el ladrillo, que tuvo cierta tradición en Murcia durante el Barroco y el Neoclasicismo. En la zona centro de Cartagena, este material se usó en las nuevas edificaciones por su economía y aislamiento en el clima húmedo de la ciudad.

 

El uso del hierro como estructura permitirá la construcción de grandes edificios como la Iglesia de la Caridad, en la que el ingeniero Tallarie hace posible la cúpula con una estructura férrea.

 

La eclosión del eclecticismo coincidió con los años de la reconstrucción cantonal y del apogeo de la minería. Llegaron a nuestra ciudad los arquitectos Tomás Rico, Carlos Mancha y, más tarde, Víctor Beltrí, que aportan un abarrocamiento de las fachadas con pilastras jónicas, resolviendo las fachadas burguesas con miradores y resaltando cornisas con contrastes de color cada vez mayores.

 

En esta deformación consciente del clasicismo, el modernismo de Rico se asoma en edificios como el Ayuntamiento de Cartagena y el Palacio Pascual de Riquelme de Beltrí. Son Palacio Aguirre, el Gran Hotel y la Casa Llagostera, sin olvidar la famosa Casa Pedreño de Carlos Mancha, entre otras. Junto al eclecticismo de la arquitectura doméstica y oficial de la ciudad, el neorrománico y neogótico tuvo muy poca fortuna, pues solo está representado en algún edificio religioso o panteón del cementerio.

 

La corriente exótica islámica tuvo una temprana e influyente formulación en Cartagena. En el salón de la Casa Valarino, primero pintado en 1871 y luego hecho cerámico por Tagores en 1886, son muestras de este estilo, como también lo es el patio de la Casa Dorda y el patio de luces neonazarí de la Casa Zapata. Esta huella del orientalismo hispano también es visible en poblaciones de los alrededores de la ciudad y zonas del Mar Menor.

 

También conviene señalar, como elemento decorativo, los trabajos de forja y fundición de los balcones y adornos de cancelas y puertas de elegantes diseños eclécticos en edificios de la calle del Duque.

 

En el campo de la arquitectura industrial, destacan los embarcaderos de mineral y los ferrocarriles aéreos visibles en el Puerto de Portmán y en el antiguo astillero del Arsenal.

 

En definitiva, la arquitectura siguió un glorioso camino, contemplando el pasado pero sin olvidar las nuevas tendencias. Cualquier paso dado en el avance de la belleza constructiva mantendrá la felicidad del género humano. Pasear por Cartagena embellece el alma de todos aquellos que miramos algo más que un simple edificio bonito.

 

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