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ENTREVISTA

Miguel Pérez-Guillermo: “Cuidar un espacio natural protegido no está valorado socialmente y menos aún reconocido por la Administración”

El propietario del complejo de Ecoturismo Cabo Tiñoso sostiene que “es bueno para la salud conocer, amar y respetar nuestros paisajes rurales”

Ángela de la Llana Domingo, 08 de Septiembre de 2024 Tiempo de lectura:
Miguel Manuel Pérez-GuillermoMiguel Manuel Pérez-Guillermo

 

Es farmacéutico, con premios de investigación en microbiología y farmacología deportiva, y colegial distinguido del Colegio Mayor Isabel de la Universidad de Granada, pero su pasión por la naturaleza le ha llevado a montar el complejo de Ecoturismo Cabo Tiñoso, un espacio turístico rural cercano a la costa, pionero a nivel europeo. Miguel Manuel Pérez-Guillermo Valdés denuncia que la administración “mira a otro lado cuando se trata de trabajar en positivo con propietarios y emprendedores en áreas protegidas”. Cree que actualmente necesitamos la paz que nos proporcionan espacios rurales, que gustan por ser un oasis de biodiversidad silvestre, agraria y para la avifauna. “Conocer, amar y respetar nuestros paisajes tanto urbanos como rurales puede ser bueno para la salud, nuestra vida diaria y la economía. Creo que tantos dispositivos y el ritmo de vida urbanita están relacionados con muchas patologías actuales”, concluye.

 

Usted es el propietario del complejo de Ecoturismo Cabo Tiñoso, un complejo turístico rural cercano a la costa, pionero a nivel europeo.


Sí. Hemos conseguido pasar de un uso militar residencial, que luego fue granja porcina abandonada durante una década, a unas instalaciones rurales históricas perfectamente rehabilitadas, con servicio de restaurante, casas rurales, huertos ecológicos y demás instalaciones para organizar actividades culturales y ambientales.

 

Usted es farmacéutico de profesión, ¿cómo se animó a invertir en este complejo turístico?


Soy fuentealamero, pero siempre muy vinculado desde mi infancia a mi abuelo y a la finca La Muela. La idea surgió una vez que conocí, hace unos 25 años, la normativa ambiental europea que se avecinaba, las posibilidades de la zona oeste de Cartagena y la gran cantidad de patrimonio militar abandonado a su suerte. Era simplemente cuestión de encajar piezas y el equipo que tengo.

 

El complejo está ubicado dentro del espacio natural protegido marítimo-terrestre de La Muela-Cabo Tiñoso, perteneciente a la Red Natura 2000, ¿cómo trabajan para preservar el medioambiente?


La normativa ambiental es muy nueva, estricta, muy cara de cumplir, a veces lógica y otras imposible de comprender en buena lógica rural… mejor no digo quién es la primera incumplidora. Respetamos la normativa y mejoramos de forma global y en particular algunos aspectos no recogidos en ella.

 

Ustedes llevan trabajando en esta idea desde el año 2003 para encaminar el proyecto hacia un modelo de turismo rural ecológico y sostenible, ¿han logrado este objetivo?


Desde hace muchos años me apasiona la naturaleza, de ahí pasé a la biodiversidad, el paisaje… y desde allí evolucioné hacia la sostenibilidad, que es lo que cada uno de nosotros puede aportar a nuestro paso provisional por esta esfera terrestre finita. Es así como diseñé el proyecto desde su inicio, aunque por retrasos burocráticos vio la luz a finales de 2018. Ya nos van conociendo y lo acreditan los reconocimientos que nos han otorgado, como mejor proyecto CAMPODER 2019, Premio ONDACERO Cartagena de Turismo 2023, Garbancillo de Oro 2024 y Premio SOSTENIBILIDAD de La Verdad 2024.

 

Otra de sus ideas es la de contribuir a concienciar a los residentes sobre la necesidad de cuidar nuestro entorno rural y cultural ¿consiguen que sus clientes se conciencien de este extremo?


Pienso que la semilla está sembrada y nuestro mensaje es claro y comprobable —por ejemplo— gastronómicamente, pues nuestra huella de carbono es mínima. El restaurante es todo a la leña, además hacemos una cocina artesana usando productos locales de primera calidad. No hemos inventado nada, sino recuperado los sabores auténticos como lo que hacían nuestras abuelas y ahora se llama de km CERO. Otro ejemplo: ¿cuánto gana un arroz, un asado a la leña respecto a una vitrocerámica, butano u horno eléctrico? La leña es la leña para cocinar. ¿Qué vino hay mejor que uno regional de Yecla o un Jumilla? Puede que uno de Bullas.

 

Su preocupación por el medioambiente le ha llevado a colaborar con asociaciones ecologistas como ANSE.


Colaboro dando agua para repoblaciones forestales que hacen en propiedad pública cercana y alguna vez he sido invitado en sus jornadas. También con la UMU, la Universidad de Córdoba, el Ayuntamiento, la dirección general de Medio Ambiente…. Pienso que ANSE es una asociación proteccionista no suficientemente comprendida, con una trayectoria que suscribo como propietario en espacio natural protegido. ANSE no ha aprobado normativas, sólo compra fincas y las custodia ambientalmente en primera persona, además de la biodiversidad agraria (la gran olvidada), lo cual es muy loable.

 

¿La Administración hace los deberes medioambientales?


Pienso que a medias, porque ser propietario en espacio natural protegido no está comprendido, agradecido, pagado ni valorado socialmente, y menos aún por la Administración. Cuando vamos a la ciudad, casi que tenemos que pagar por entrar, es decir, aparcar en zona azul. Por el contrario, nuestras fincas privadas, mantenidas con tanto esfuerzo, las están convirtiendo en espacios gratuitos de ocio y paseo, a veces de forma incontrolada, desregulada e irresponsable por las responsabilidades que puedan derivarse.

 

¿Se puede emprender y crear puestos de trabajo y riqueza en nuestros espacios naturales?


Por supuesto, hay ciertas limitaciones lógicas para cualquier propietario privado que quiera iniciar cualquier actividad en estas áreas protegidas, pero lo incomprensible es por qué debe sufrir un calvario administrativo tan tedioso cuando deberían extender una alfombra. El campo no antropizado merece el respeto y facilidades a quienes lo han conservado, que son sus habitantes y propietarios privados. Lo ilegal viene siendo lo más barato y más rápido, creando un agravio comparativo muy injusto, mientras la Administración mira a otro lado. Deberían valorar la colaboración y trabajar en positivo con propietarios y emprendedores en áreas protegidas.

 

¿No cree que el ecoturismo es un término de mucha responsabilidad que en algunas ocasiones está siendo mal utilizado?


En 2002, redactando mi idea, no encontraba el término en castellano y sí en inglés, y aunque tenía otros candidatos para definir la futura actividad, no me cuadraban exactamente con mi idea. A “ecotourism” le puse la “o” al final y así lo plasmé en los escritos que entonces presenté… y sin saber si existía en castellano, acerté, pues se va admitiendo y consolidando esta modalidad de actividad turística. El ecoturismo está creciendo como los hongos últimamente, pero todavía no se ha deslustrado tanto como el turismo rural, en lo que a veces todo vale, ofertándose bañeras con burbujas, grandes pantallas en cada estancia… Tantos dispositivos y el ritmo de vida urbanita pienso que están relacionados con muchas patologías actuales.

 

Ustedes organizan actividades dirigidas a la educación e interpretación ambiental en el marco de un turismo rural de calidad, comprometido y de bajo impacto, para la recuperación-conservación del patrimonio etnológico y natural que aún sobrevive en este entorno privilegiado.


Sí, la idea no es sólo hostelera, es como un mix universitario-rural, pues tenemos paneles explicativos, huertos ecológicos, salones con proyector donde se realizan conferencias y reuniones, recitales de flamenco, catas de productos locales de primera calidad. Nuestro laboratorio real es haber convertido un antiguo acuartelamiento, que fue granja de cerdos abandonada y saqueada durante una década al borde del colapso, en un espacio rural que gusta por ser un oasis de biodiversidad silvestre, agraria y para la avifauna de toda la cuenca hídrica de Campillo de Adentro.

 

Usted es un gran flamencólogo y entre las distintas actividades que realizan destacan los conciertos de flamenco con un público reducido.


Bueno, solo humilde aficionado al flamenco por ósmosis, ya que mi mujer es una gran aficionada. Además, tenemos muy buenos amigos “envenenados” en la Peña Flamenca Antonio Piñana. En Cartagena y su comarca hay un nivel muy alto y prueba de ello son los antiguos y actuales cantaores y guitarristas que tienen todos los premios regionales y algunos nacionales, habiendo actuado también con gran éxito en el extranjero. Si hablamos de baile, Almudena Roca es una gran promesa a nivel mundial. Todos nuestros conciertos son a base de grandes virtuosos locales. En nuestra comarca hay excelentes músicos de distintos estilos, y esta es su casa.

 

Una de las cosas más valoradas del complejo es el restaurante, reconocido por Tripadvisor como Travellers’ Choice en 2021 y 2022, en el que ofrecen productos frescos locales de gran calidad, elaboración artesana y cocinado todo a la leña.


No tenemos secretos, es lo que hacían nuestras abuelas y hemos recuperado sus sabores genuinos. Hacemos cocina artesana de productos frescos, locales, de primera calidad y siempre a la leña, regado con vinos locales muy correctos que impresionarán a cualquier entendido. Pioneros en postres caseros incluso de garrofa, incluso en verano también elaboramos helado de garrofa y sinceramente no hay nada que envidiar al chocolate que viene de la otra parte del mundo, a miles de kilómetros. La especialidad son los asados en horno moruno y es nuestro factor limitante a la hora de coger reservas, ya que no trabajamos precocinados ni recalentados.

 

¿Qué hacen para preservar la huella de carbono en el complejo?


Sería largo de enumerar, pero desde una rehabilitación reutilizando materiales, mejorando aislamiento térmico-acústico, aprovechando ventilación natural cruzada, pasando por nuestros proveedores y trabajadores que residen locales, con cortos desplazamientos, producción propia en huerto y elaboración de mermeladas, repoblación con xerófilas autóctonas, encurtidos, leña, mantelería de tela, recolección de pluviales, etc. Hasta usar fuentes de energía renovables para agua caliente y electricidad. Tenemos una piscina conectada a un molino que parte de su depuración se hace por el viento, es decir, te bañas en una piscina que la limpia el viento.

 

¿Cuál es el perfil de la gente que acude a sus instalaciones? Sus referencias en las redes son muy positivas.


Casi todos los clientes se sienten tan a gusto que vuelven, esto crea lazos de confianza y amistad que luego se refleja en nuestra ventana al mundo que es internet. Como cualquier actividad honesta.

 

Ustedes inauguraron en 2018 y al poco tiempo llegó la pandemia de la COVID-19, ¿cómo les afectó y cuál fue la enseñanza que sacaron de este periodo de tiempo?


Fue muy duro. Con una gran inversión recién hecha, estar más de un año parados, luego cierres perimetrales en 2021. La puntilla fueron los 4 meses con la carretera de La Azohía cortada para arreglarla tras unas lluvias. La enseñanza fue que con esfuerzo y paciencia hay posibilidades de superar hechos inesperados e insalvables. Fue emocionante ver la luz cuando empezaron a volver los primeros clientes que tuvimos antes de la COVID.

 

Ustedes han recibido numerosos premios en reconocimiento a su labor y su trabajo con el medioambiente, ¿qué suponen estos reconocimientos para usted y su equipo?


Honestamente, pienso que cumplimos una buena relación calidad/precio tanto en el restaurante como en las casas rurales, y que ya nos van conociendo a pesar de estar en uno de los rincones más bellos de España, pero no suficientemente conocido ni valorado. Pienso que nuestra liga en cuanto a sostenibilidad es nacional e internacional y está por llegar, ya falta un día menos.

 

¿Cómo cree usted que está el sector turístico en España?


No tengo criterio solvente ni formado al respecto. Oigo decir que en algunos lugares se están creando problemas por masificación y falta de respeto.

 

Y la Región de Murcia, ¿cree que está bien posicionada?


Es bastante desconocida en cuanto a la oferta tan diversa e interesante que ofrece, desde la costa hasta Yecla. Tenemos el clima y el lugar; puede que falte que nos conozcan más y que la experiencia vivida entre nosotros cumpla las expectativas creadas para que los que vienen vuelvan con más viajeros. Esto depende de muchos factores, pero pienso que el turismo de calidad bien regulado puede ayudar a dinamizar mucho nuestra Región.

 

¿Cuál es el principal problema del turismo rural?


El intrusismo, por bajar la calidad, el precio y en consecuencia menoscabar los grandes valores que exhibimos en toda nuestra Región por las altas probabilidades de que la experiencia no sea positiva.

 

¿Qué demandaría usted como empresario a los dirigentes de la Región de Murcia de cara a mejorar el sector?


Que entiendan que la burocracia desangra al emprendedor.

 

¿Hay relación entre turismo y el medioambiente?


Por supuesto, pienso que los paisajes son de lo poco deslocalizable hoy en día. Conocer, amar y respetar nuestros paisajes tanto urbanos como rurales puede ser bueno para la salud, nuestra vida diaria y la economía.

 

¿Hacia dónde camina Ecoturismo Cabo Tiñoso y cuáles son sus planes de futuro?


Una vez que las obras de rehabilitación concluyeron, estamos consolidando nuestra oferta de alojamiento y gastronómica, y siempre desarrollando nuevas ideas en cocina, huertos, energías renovables, actividades programadas… Somos un proyecto vivo, en constante evolución y tengo un gran equipo.

 

¿Qué hace usted cuando no trabaja?


Siempre trabajo o estudio, es mi disfrute. No tengo tele desde hace unos 15 años.

 

 

Solidario, familiar y un trabajador incansable

 

Enamorado de la música, muy familiar y un gran amigo. Así describen a Miguel Pérez-Guillermo las muchas personas que lo conocen y tienen el privilegio de formar parte de su círculo de amistades más cercano. La presidenta de la peña Flamenca Antonio Piñana, María Luisa Saura, dice que estamos ante “una gran persona, un trabajador incansable que tiene la virtud de unir a todo el mundo, un empresario lleno de ideas y un apasionado del folclore y del flamenco”.

 

Miguel Pérez-Guillermo Valdés nació en Fuente Álamo y es miembro de una saga de farmacéuticos que aman la naturaleza. Él explica que “siempre trabajo o estudio, es mi disfrute” e insiste en que “ni en Cabo Tiñoso ni en mi casa tengo televisión”. Esos ratos libres de los que dispone se los dedica en cuerpo y alma a su mujer Dori y a sus dos hijos.

 

Miembro de la Cuadrilla de Fuente Álamo y la Cuarentuna de Cartagena, actualmente es patrono de la fundación Juan Carrión (el profesor de inglés cartagenero que convenció a John Lennon para que incluyese las letras de las canciones en los álbumes de los Beatles). Vicepresidente de la comunidad de ucranianos GROMADA de Cartagena, es, en opinión de todo el que lo conoce, “una persona muy solidaria”.

 

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