SIN ARGUMENTOS CONTRA VINICIUS
Por el título de la columna de hoy ya se imaginará que vengo dispuesto a meterme en un jardín. No lo niego. Es más, lo afirmo (y lo disfruto). Pero antes de seguir disfrutando, aclaro mi posición personal con respecto al asunto y después entro en harina con lo que de verdad me interesa: los pseudocontraargumentos que se han utilizado contra las palabras de Vinicius.
Mi posición personal: por un lado, no estoy de acuerdo con que España sea racista y, por otro lado, considero que Vinicius ha metido la pata planteando la posibilidad de que a España le impidan ser país anfitrión durante el mundial de fútbol de 2030. Y ahora, si a usted le parece bien, hagamos un análisis sosegado y desde una perspectiva retórica del revuelo que se ha montado con las últimas declaraciones del jugador brasileño con respecto a estos dos temas. Mi intención no es, en ningún caso, defender o atacar al jugador, sino proporcionar un análisis, desde la perspectiva de la Retórica, acerca de las respuestas que ha recibido en forma de contraargumentos.
Establezcamos el contexto: hace unos días, el futbolista del Real Madrid Vinicius junior realizó una entrevista en la cadena estadounidense especializada en deportes ESPN hablando de, entre otros asuntos, el racismo en España. Durante esta entrevista, Vinicius deslizó la posibilidad de que, si el panorama con respecto al racismo en nuestro país no evoluciona de aquí a la celebración del mundial, quizá habría que sopesar la posibilidad de negar a España la oportunidad de albergar ese evento.
La repercusión de estas palabras ha escocido en algunos sectores del periodismo. Digo que lo que ha escocido es la repercusión y no las palabras porque parece que nadie ha accedido a las declaraciones originales y, claro, esto siempre genera confusión. Desde el punto de vista de la Retórica, concretamente desde el punto de vista de la argumentación, podemos afirmar que se han esgrimido diferentes pseudoargumentos contra la postura de Vinicius. Es decir, se han utilizado falacias para desacreditar sus palabras. Porque una falacia, en el campo de la argumentación, es un argumento que parece válido pero no lo es. Para no embarullar este artículo con explicaciones demasiado farragosas sobre la lógica informal, la forma de un argumento y los criterios utilizados para analizarla, procedamos a continuación a destacar tres de las falacias que más se han usado contra las palabras de Vinicius y a explicar por qué son pseudoargumentos o argumentos inválidos. De esta manera se entenderá mejor.
El primero: «España no es racista». Para los olvidadizos: ya he aclarado, en el segundo párrafo, que no estoy de acuerdo con que España sea racista. Lo recuerdo porque vienen curvas. Esta falacia es una de las más usadas, la falacia del hombre de paja. Consiste en simplificar o distorsionar deliberadamente el argumento de la otra parte. Si accede usted a la entrevista original de Vinicius, podrá comprobar que lo que dice el jugador es, sin agregar ni eliminar una sola coma, lo siguiente: «Hay muchas en personas en España que no son racistas, la mayoría, pero hay un grupo pequeño que acaba afectando a la imagen de un país». Después de eso dice que le encanta vivir en España, estar aquí y jugar para el Real Madrid, pero esto ya no es relevante para lo que nos ocupa. Lo relevante es que Vinicius, literalmente, dice que la mayoría de los españoles no son racistas, que es sólo un grupo pequeño. ¿Qué hacen muchos periodistas, deportivos y no deportivos, para contraargumentar? Utilizar una falacia, es decir, un contraargumento inválido: «Vinicius ha dicho que España es racista». Acabamos de ver que Vinicius no dice que España sea racista, sino que hay unos pocos racistas en España. Falacia del hombre de paja, contraargumento inválido. En todas mis formaciones y cursos incido en la importancia de acudir a las fuentes primarias cuando queramos citar a alguien. Que nos saquen los colores con un error de este calibre es bochornoso, más aún para un profesional de la información. Pero sigamos con nuestro análisis.
Segunda falacia que se ha usado contra las palabras de Vinicius: «Vinicius es un provocador en el campo y fuera de él, que cuide primero sus formas y después hable». Otra de las falacias más usadas, el argumento ad hominem. Esta falacia consiste en atacar a la persona y no el argumento. Contraargumentar las palabras de Vinicius sobre la necesidad de erradicar el racismo en España diciendo que Vinicius es un provocador es contestar con el clásico «manzanas traigo». Que Vinicius sea un provocador no quita un ápice de validez a su argumento (uno puede ser un provocador o estar intelectualmente poco dotado y al mismo tiempo tener razón o desarrollar un argumento formalmente impecable). De nuevo, contraargumento inválido. Vamos a por el siguiente.
Tercera falacia utilizada en este asunto: «¿Es que en otros países no hay racismo?». Aquí estamos ante el más difícil todavía, el triple mortal hacia atrás sin red, ya que podemos considerar que se trata de la combinación de dos falacias: en primer lugar, el argumento de la pista falsa porque se trata de introducir en el debate un asunto sobre el que no se está discutiendo (la existencia o no de racismo en otros países distintos de España); en segundo lugar, también se puede detectar cierto aroma a argumento ad populum, la falacia que se usa para defender que si todo el mundo hace algo, es que ese algo es bueno, o que ese algo no es tan malo. Hay muchísima gente que fuma, no creo yo que fumar sea tan malo o que el tabaco tenga un sabor tan desagradable y otros razonamientos del estilo. Que en otros países también exista racismo no invalida la afirmación de Vinicius de que en España hay racismo, pero sí ayuda a desviar la atención. No hace falta ahondar mucho más, aunque el refranero, como siempre, lo explica con brillantez: «Mal de muchos…», ya se sabe.
En definitiva, puedo asegurar que, de momento (y ya ha pasado bastante tiempo, así que casi estoy perdiendo la esperanza), no he oído ni un solo argumento válido contra las palabras de Vinicius. ¿Es torpe el jugador madridista en estas declaraciones? Bastante, en éstas y en otras muchas que ha realizado anteriormente. ¿Se mete donde no debe hablando de si España debería o no debería estar autorizada a organizar el mundial de fútbol? Desde luego, en mi opinión esta consideración por su parte sobra de todo punto. ¿Está mal aconsejado? Probablemente; o eso, o no está entendiendo bien los consejos que le dan.
Pero no utilicemos argumentos inválidos para atacar una postura contra la que no estamos de acuerdo porque, si lo hacemos, puede parecer que nos picamos porque ajos comemos…





















