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Las autopistas de peaje rescatadas por el Estado en 2017, tras la crisis financiera de 2008, lograron en 2023 un beneficio neto de 16,9 millones de euros, multiplicando por más de seis las ganancias del año anterior, cuando registraron 2,7 millones de euros, según las cuentas de Seitt, la empresa pública que las gestiona. Los ingresos totales ascendieron a 91 millones de euros, de los cuales 81 millones correspondieron a peajes, un 7% más en comparación con 2022.
El aumento de tráfico, con tarifas que se mantienen constantes desde 2018, ha impulsado los beneficios. Las autopistas R-3 y R-5, que conectan Madrid con Valencia y Extremadura, continúan siendo las más rentables, aportando casi el 30% de los ingresos totales y generando 8 millones de euros en beneficios, la mitad del total.
En el lado opuesto, la AP-41 Madrid-Toledo sigue siendo la menos rentable, con ingresos de solo 3 millones de euros y pérdidas de 2,4 millones. La M-12 Eje Aeropuerto de Madrid también cerró el año con pérdidas cercanas al millón de euros.
Entre las autopistas con menores ingresos destaca la AP-7 Cartagena-Vera, que obtuvo 11 millones de euros en ingresos y 2,2 millones de beneficios, mientras que la AP-7 Circunvalación de Alicante, que será gratuita hasta el 15 de octubre, generó 5 millones de euros y un beneficio de 427.000 euros.
Además de su gestión de autopistas, Seitt cerró su negocio de obras de infraestructuras en carreteras y trenes con un beneficio de 5,6 millones de euros, con un resultado total de 22,5 millones de euros en 2023. Por otro lado, las previsiones para 2024 apuntan a ingresos superiores a 93 millones de euros, con un beneficio estimado antes de impuestos de 15 millones.



