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ENTREVISTA

Borja Niso: “para vivir de la música hay que encontrar un equilibrio entre técnica y negocio"

El pianista, que emocionó el pasado septiembre en Cartagena, pretende que los espectadores encuentren su verdadera pasión y el sentido de la vida

Ángela de la Llana Domingo, 06 de Octubre de 2024 Tiempo de lectura:
Borja NisoBorja Niso

 

Se ganaba la vida como empresario e ingeniero informático y al ver un anuncio de televisión su existencia cambia de forma radical y empieza a dedicarse de lleno a la música, profesión de la que vive actualmente. Tras
escuchar al pianista italiano Ludovico Einaudi, Borja Niso descubre su “verdadera pasión y el sentido de la vida”. Hoy, llena escenarios, como así ocurrió el pasado mes de septiembre en Cartagena, una circunstancia que
no le ha hecho perder su ternura y cariño hacía el público. Pianista de forma autodidacta, ya que confiesa que “no sabe leer partituras”, recomienda a los músicos que se formen en empresa. “A los músicos no les forma nadie en empresas y en cómo llevar un negocio, y esta carencia hace que no puedan vivir de esto”.

 

Usted pasó de trabajar como ingeniero informático a ser pianista profesional en tan solo tres años, ¿qué le llevó a dar este giro tan radical?

 

El giro me lo dio una pieza del pianista y compositor italiano Ludovico Einaudi, a quien descubrí gracias al anuncio de la lotería del año 2016, por eso yo siempre digo que me tocó la lotería porque gracias a un anuncio de televisión sentí que me tenía que dedicar al piano. Yo llegué a casa de trabajar una noche a finales de noviembre y vi un anuncio de la lotería de Navidad: “Justino y la fábrica maniquís”. Me encantó su música y descubrí que la pieza se llamaba “Nubes Blancas” y que la había compuesto un compositor italiano que yo no conocía. Esa casualidad fortuita me llevó a escuchar su música ya intentar descubrir más de este pianista y compositor. Al día siguiente en el trabajo vi que venía a dar un concierto al Teatro Real y sentí que tenía que ir y compré la entrada. Esto es noviembre de 2015, el concierto era en abril del 2016, compré la entrada meses antes y me entero por los medios de comunicación que en un día ha llenado el teatro. En la vida hay que aprovechar las oportunidades cuando llegan y me fui a ese concierto. Me siento en mi butaca y recuerdo la primera hora estar alucinando y preguntándome dónde he estado yo estos años perdiéndome cosas tan bonitas. A las nueve se apagan todas las luces del teatro y se queda Ludovico solo en el escenario y empieza lo que es la parte íntima del concierto. Empieza a tocar los acordes de la canción de la lotería y en ese momento empecé a llorar ya pensar “qué cosa más bonita” a la vez que empiezo a temblar de una forma descontrolada y me dejé llevar por la música. Empecé a ver pasar imágenes muy rápido, de repente se paró una imagen en negro, un punto de luz al fondo y como a 1.000 metros alguien tocando el piano se acerca a esta imagen y me veo yo. Abrí los ojos fuera de sí, desconectado de la realidad. Estaba totalmente sorprendido y no entendía lo que me estaba pasando. Lo podemos llamar de muchas maneras; la voz de nuestro interior, del alma, la voz de Dios... En un momento podemos llegar a recibir un mensaje de nuestro yo interior. Venga de donde venga lo recuerdo a la perfección porque me transmitieron un mensaje que me cambió la vida ya que dejé todo lo anterior. Las palabras que escuché en mi interior fueron “Borja, te estábamos esperando”. Después de 35 años, por fin había descubierto mi propósito de vida que es tocar el piano y emocionar a la gente con mi música. Nunca me había pasado nada así. Ese día tuve muy claro que me iba a dedicar a la música, a componer discotecas ya emocionar a la gente.

 

En abril de 2016 empieza a tocar el piano de forma autodidacta, ¿qué le ha reportado esta experiencia?

 

Desde que empiezo a tocar el piano de forma autodidacta con el piano eléctrico de mi hijo en 2017, se ha cumplido un sueño, lo que yo entendía como mi propósito de vida. Yo sentí en ese concierto que tenía que emocionar a la gente y hoy, 8 años después, estoy emocionando a miles de personas y para mí es un sueño.

 

Tres semanas después del flechazo que tuvo con la música logró componer sus primeras canciones, ¿se considera un ser privilegiado?

 

El concierto de Ludovico fue un sábado y el domingo me pongo a tocar con un piano eléctrico de mi hijo que ya no se utilizaba. A las pocas semanas, aparte de que ya estaba tocando de oído, empiezo a escuchar en mi interior canciones y no sé cómo, yo ponía las manos en el piano y la música fluía y la sabía expresar. Es como si estuviera escribiendo un dictado. Yo realmente me siento afortunado, que es distinto a privilegiado. Afortunado es que yo he encontrado mi amor por la música. Todo el mundo tiene un propósito de algo más grande de lo que hace en su vida, y yo digo que soy afortunado porque encontró la voz en mi alma. Todo el mundo puede encontrar esa voz, pero el problema está en que vivimos en un mundo que no nos escuchamos a nosotros mismos. En los conciertos lo que busco es que la gente desconecta de todo y se conectan consigo mismos para que escuchen esa voz. La vida me ha dado la oportunidad de ayudar a gente que encuentren ese propósito a través de mi música.

 

¿Cómo hace usted para conseguir dar esos conciertos tan espectaculares habitada cuenta de que no tenía formación musical y no sabe leer una partitura?

 

Yo dejo de trabajar después de un concierto, me encierro y me pongo a estudiar por mi cuenta. En los siguientes años empiezo a probar y llega la pandemia, y desde entonces sacó 5 discotecas, 3 de ellas en solitario. Todo ello con un trabajo intenso porque no sé leer partituras. He aprendido a transcribir partituras porque para componer tengo que crear una partitura y lo hago a través de aplicaciones informáticas. Soy ingeniero y me ha servido. Como yo colaboro con músicos, he podido incluso escribir partituras de lo que yo quiero que suene el chelo, el violín, etc. Me cuesta menos tocar de oído porque tengo la música muy interiorizada. Todo ello lo llevo con mucho trabajo, mucho esfuerzo y dedicación. Además de ello gracias al equipo que tengo. El salto grande es nada más salir de la pandemia y ahí conozco a mi directora creativa Cristina Gatell, y ella me propone hacer algo mucho más grande y espectacular que se componga de luz, de iluminación, de nuevos instrumentos, de audiovisuales, etc. y empezamos a crear lo que yo quería, los espectáculos del futuro, y en el año 2022 arrancamos la gira. Sin todo el trabajo que ha hecho Cristina y mi ingeniero de sonido Óscar Velasco, esto no hubiera sido posible.

 

¿Cómo calificaría la técnica pianística?

 

La técnica pianística es fundamental para poder hacer sonar cualquier instrumento, ya que todo pasa por la técnica. Yo la he aprendido a base de oído, he escuchado mucho piano a profesionales internacionales y he visto muchos vídeos donde he ido aprendiendo técnica, pero no he recibido clases. He leído libros sobre técnica y me he ido formado. La técnica la creo necesaria e imprescindible, pero otra cosa es cómo se enseña. Yo toco así porque hago muchas horas de trabajo, pero el piano es un instrumento muy difícil.

 

¿Se arrepiente ahora de la decisión que tomó en su vida?

 

No, no, para nada.

 

Después de 4 años dando conciertos cosecha más de 400 espectáculos y cerca de 90.000 espectadores, y las previsiones indican que no tocará el techo porque actualmente tienes toda la agenda llena, ¿cómo se siente por ello?

 

Yo siento que soy afortunado, algo que empezó siendo un sueño ha llegado a ser una realidad y eso te emociona. Ya lo conté en Cartagena este pasado mes de septiembre: cuando empecé di un concierto en el aula de la CAM con muy pocas personas, y la directora del aula me dijo que en unos años llenaría el auditorio del Parque Torres, como así ha sido. Esto me llena de orgullo y satisfacción porque es un sueño cumplido y me hace feliz.

 

Es increíble cómo ha pasado a vivir de la música sin tener experiencia previa, ¿se puede salir adelante económicamente siendo artista?

 

A los músicos no les forma nadie en empresa, en negocio, y las carencias hacen que no se puedan dedicar a vivir de la música porque les falta toda la capa de negocio. Yo he sido emprendedor toda mi vida y he estado con negocios propios hasta que lo dejé por la música. He estado 17 años desarrollando la capacidad de mi negocio relacionado con la ingeniería. Yo he desarrollado en mi trabajo anterior muchos conocimientos que me han servido ahora. Si aprendes a tocar un instrumento y además tienes todo el conocimiento de base de negocio y de empresa, eres capaz de vivir de la música. Tuve que tomar la decisión de crear mi propia productora con Cristina, porque muy poca gente me ha apoyado. Somos nuestros autoproductores. No puedes vivir de la música si no lo enfocas como un negocio. Todos me conocen, me han dicho que tengo habilidad para saber gestionar y vender los productos. Los músicos son muy buenos en la técnica, porque se pasan 14 años estudiando con lágrimas y acaban siendo “monstruos del instrumento”, pero les falta lo más importante: es que para poder vivir de eso no puedes esperar que te lleguen los contratos, porque no llegan solo a unos pocos. Les falta una parte de formación de negocio y de empresa.

 

Usted ha dicho que la música es “arte puesto a disposición de los sentidos gracias a los matices que aporta el piano”. ¿Cree que es el instrumento estrella de la música clásica?

 

Yo no toco más instrumentos y no lo sé, pero sí diría que es un instrumento muy completo porque permite interpretar al mismo tiempo melodía y armonía en un solo instrumento, ya que reúne y abarca todo. Lo veo como muy completo. El piano me ha hecho sentir mucha conexión cuando he tocado con los chelos, los violines, etc. Es muy completo porque puedes estar solo y llenar el escenario. Además, me permite conectarme con diferentes partes del público a través de otros lenguajes.

 

¿Qué le recomendaría usted a la gente que se plantea la posibilidad de darle un giro a su vida y dejar su estabilidad para ser artista?

 

Lo primero que les diría es que estudien nociones básicas de negocio, hacer un curso de empresa, de cómo funciona el marketing y cómo funciona la industria musical, que hay muchos cursos. Su corazón tiene que estar guiado para querer ese objetivo. Tener claro que te vas a caer muchas veces y tener claro que te van a criticar. Hacer un curso y aprender de gestión de los diferentes sectores que hay en la industria. Luego ser capaz de ofrecer algo al público, puede ser algo propio, tienes que diferenciarse en algo.

 

¿En España cómo cree que está el nivel de la música clásica? ¿Tenemos grandes artistas para exportar?

Sinceramente, creo que la música clásica está mal entendida por el público en general. En mi caso, por ejemplo, yo estaba alejado de la música clásica porque era para mí algo como raro. Yo creo que se entiende como grupos muy específicos de personas muy concretas. La música no hay que entenderla, hay que sentirla. La música es el idioma del corazón, no se está haciendo bien. Lo que yo hago no se considera música clásica, no se rige por los patrones de la música clásica convencional. Para mí estoy más cerca al público con un idioma más complejo que te hace transmitir emociones. No se está comunicando correctamente. Yo creo que Ludovico ha ayudado mucho a universalizar la música y ese es mi objetivo.

 

¿Cuáles cree usted que son los grandes problemas a los que se enfrentan los músicos actualmente?

 

Conseguir espacios para tocar. Alquilar un teatro y encontrar lugares donde actuar y hacer conciertos. Poder hacer conciertos y espectáculos se consigue a base de esfuerzo y mucho riesgo. Es muy difícil porque poca gente nos ayuda.

 

¿Cómo se comportan los gobiernos con los artistas desde el punto de vista económico?

 

Yo, en mi caso, nunca he pedido ayudas ni subvenciones. Requiere esfuerzo y al final no lo hago. Hay ayudas, pero hay muchas peticiones y es difícil que te lleguen. Si la gente no entiende la música clásica es porque desde las áreas de cultura algo está fallando, no se está programando bien. Yo hago conciertos por toda España y los llenamos, el público quiere ir.

 

¿Tenemos respeto por la música clásica?

 

Yo creo que hay bastante respeto, solo me llama la atención que la gente llegue tarde a los conciertos. Un día te puede pasar algo, pero en todas las ciudades hay que empezar tarde porque a la hora del concierto falta la mitad del aforo. Quitando este extremo, hay respeto.

 

Usted ha confesado también que ahora es mucho más feliz y equilibrado, ¿el poder de la música quizás o el haber encontrado su camino?

 

El haber encontrado mi camino, que encuentres tu propósito, te vas a equilibrar con la vida y con el mundo. Te vas a reconciliar contigo mismo. En mi caso, lo encontré en la música y la experiencia está resultando maravillosa.

 

Recientemente actuó en el Auditorio Paco Martín de Cartagena, ¿qué sentimientos le provocó este concierto?

 

En Cartagena se juntaron dos cosas muy importantes. La primera, la anécdota que ya he contado, cuando actué ante solo 36 personas. La segunda es que fue mi concierto más multitudinario con 1001 personas de aforo. Pero lo más importante es que yo pasé muchas vacaciones con mi hijo cuando era pequeño porque tenía una casa en La Manga, y yo he pasado muchos años aquí. Ese concierto fue muy bonito y muy emocionante.

 

 

 

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Tras el concierto salió a besar, abrazar y saludar a los espectadores, ¿quizá esta forma de conectar con la gente sea una de sus grandes cualidades como artista?

 

Yo siempre digo que yo no nací artista, nací humano y soy persona. El ser artista no me ha cambiado mi forma de ser. Esa conexión con el público me devuelve todo lo que me dais los espectadores. Ese sentir, el hablar, hacernos una foto, darnos un abrazo, etc., me devuelve esa parte de ese regalo que yo os doy. Es como un sentimiento recíproco, es un momento muy bonito de mucha conexión. Tras dos horas y media de concierto, estoy dos horas dando abrazos y cuando quiero cenar son las dos de la mañana y acabo muerto.

 

¿Se ha planteado dar un salto internacional?

 

A mí me encantaría, pero no tengo capacidad económica. No he conseguido aún una empresa para hacer conciertos en España, lo tenemos que hacer todo nosotros. Yo no puedo hacer más. Un sueño sería hacer una gira por Latinoamérica porque creo que tendría mucho sentido, de hecho, para mí es un objetivo a largo plazo, pero yo solo con mi equipo no podemos hacerlo.

 

¿Hacia dónde camina Borja Niso?

 

Hacia muchos caminos. Acabo de sacar mi último disco Evolution , que es mi tercer álbum en solitario, un doble CD con 16 temas, dos de ellas concertadas con la orquesta sinfónica. A nivel musical me voy a metro en un nuevo espectáculo para dar a conocer este álbum. Me gustaría tocar en el Auditorio Nacional de Madrid con una orquesta de cámara y estamos trabajando para que así sea. Además, me gustaría actuar en el Teatro Real, aunque no puedo pagarlo. Me gustaría que mi música estuviera en el cine francés, que me encanta y me parece que tiene una calidad humana extraordinaria y utilizan mucho una música muy expresiva. Para mí es un sueño. Antes de saltar al panorama internacional, pretendo desarrollarme en España porque me faltan por recorrer muchas capitales.

 

¿Qué hace usted cuando no trabaja?

 

Lo que más me gusta es sentarme en el piano a tocar sin necesidad de estudiar, así es como voy componiendo. Me encanta la naturaleza, tengo una casa en Asturias y me voy a descansar con mi familia. Me apasiona el mar, la paz y la tranquilidad. Suelo disfrutar del tiempo libre con mi pareja y mi hijo, desconectar con ellos en el campo porque la vida es muy rápida.

 

Sensible, sensitivo y un alma emprendedora


Borja Niso es pura emoción. “La música no hay que entenderla, hay que sentirla. Es el idioma del corazón”, explica. Los que hemos asistido a sus conciertos hemos visto como, tras dos horas y media de intensa actuación, ha salido a saludar a su público, a besarlo y abrazarlo. “Esa conexión con el público me devuelve todo lo que me dais los espectadores, es un momento muy bonito, de mucha conexión”.


Tranquilo, pausado y tremendamente cercano, Borja confiesa que lo que más le gusta es “sentarme en el piano a tocar, sin necesidad de estudiar. Así es como voy componiendo”. Ama la naturaleza y su casa de Asturias, el refugio donde se va a descasar con su familia. Le “apasiona el mar, la paz y la tranquilidad. Suelo disfrutar del
tiempo libre con mi pareja y mi hijo, desconectar con ellos en el campo porque la vida es muy rápida”.


Si directora creativa, Cristina Gatell, lo califica como una persona “muy sensible, muy sensitiva”. Para ella, Borja posee también “un alma muy emprendedora. Además de ser muy perseverante ya que no se resiste ante las dificultades. Si tiene algo en la cabeza no para de trabajar hasta conseguirlo”, concluye.

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