
Madrileño de nacimiento y murciano de adopción considera que las empresas de la Región de Murcia disponen de talento, universidades, centros tecnológicos de referencia y de un tejido productivo integrado por grandes empresas y, especialmente, por unas PYMES que deben presentarse como un modelo para el resto de las españolas. Aun así, sostiene que el futuro pasa por la necesidad de que todos los sectores asuman la Inteligencia Artificial. “Quien no lo haga no tendrá lugar en el modelo productivo en el que nos movemos”, señala. Javier Pérez de Vargas, es ingeniero naval y oceánico y desde hace una década ocupa el puesto de director gerente de la Real Academia de Ingeniería de España. Destaca como el problema más importante de la Región de Murcia, la escasez de agua: “este asunto se está gestionando con una falta de visión y estrategia que no se corresponde con su gravedad”, concluye.
Usted es ingeniero naval y oceánico, ¿cuál es el motivo por el que se inclinó por esta carrera?
Siempre he sido un apasionado del mar y de los grandes proyectos. Desde que siendo niño paseaba por los puertos, la grandeza de los barcos me impresionaba. Esto, junto con mi pasión por el mar, forjó mi vocación como ingeniero naval.
Una de las frases que le hemos escuchado es que la ingeniería es una herramienta irreemplazable para construir un mundo mejor.
Soy un firme convencido de que el mundo necesita de una transformación profunda que conduzca a una sociedad ética, equitativa y respetuosa con el medio ambiente. Para conseguir este objetivo, necesitamos en primer lugar talento, después compromiso y, para acabar, una forma de pensar que facilite la definición y solución de los problemas que como sociedad tenemos que afrontar. Esto último es lo que aporta la ingeniería. Es una herramienta a la que debemos darle protagonismo e incorporarla, a través de sus profesionales, a todas las empresas, instituciones y organismos que, de una u otra forma, influyan en nuestra vida.
Sin embargo, el número de las personas que se matriculan en ingeniería actualmente ha descendido, ¿a qué cree que se debe esta circunstancia?
Hay dos factores principales. El primero tiene que ver con el desconocimiento que nuestros jóvenes tienen sobre la ingeniería como profesión. El segundo, sobre algunos estereotipos, equivocados, sobre la profesión. No tenemos que identificar la ingeniería como una profesión solitaria ni aburrida. La ingeniería requiere trabajo en equipo, grandes proyectos internacionales, asumir retos y alcanzar éxitos que repercuten en el desarrollo de nuestra sociedad y en el bienestar de las personas. Otra de las percepciones de los jóvenes tiene que ver con la dificultad de los estudios. Mi opinión es que no es tanta y, sobre todo, que ¡el esfuerzo compensa!
¿Animaría usted a los jóvenes a estudiar ingeniería?
Yo siempre animo a los jóvenes a estudiar ingeniería, en especial a las chicas. Es una profesión que da grandes satisfacciones, que ofrece una alta movilidad internacional y que permite un crecimiento profesional rápido, sin desempleo y con unas condiciones salariales muy por encima de la media de otras profesiones.
¿Ha mejorado el papel de la mujer en este sector o siguen siendo minoritarias, fundamentalmente en los puestos de responsabilidad?
La situación mejora, pero a velocidad insuficiente. Este es un reto que las empresas y los profesionales de la Ingeniería tenemos que asumir. En un escenario en el que España va a necesitar 200.000 nuevos ingenieros en los próximos 10 años, la incorporación masiva de la mujer a esta profesión es fundamental. No podemos dejar de aprovechar el 50 % del talento de nuestra sociedad, que se corresponde con el talento femenino. La buena ingeniería se construye sobre la diversidad y, en este escenario, la diversidad de género es la que se ha mostrado más eficiente y ha dado resultados sobresalientes, especialmente de rentabilidad económica.
¿Cree que la evolución de nuestra sociedad hacia un modelo equitativo, ético y sostenible depende del desarrollo de un nuevo concepto de ingeniería?
Nuestra sociedad afronta problemas muy importantes, de los que, quizás, sólo somos conscientes del todo. El cambio climático, la escasez de recursos, especialmente el agua, la seguridad alimentaria, etc., se muestran cada día más próximos. Su solución pasa por un nuevo modelo de Ingeniería en el que la conciencia social y el compromiso con el planeta sean prioritarios. Debemos impulsar este nuevo modelo de ingeniería que sobrepase las necesidades de la industria y se centre en la persona como protagonista de un nuevo modelo social, orientado al desarrollo y bienestar de nuestra sociedad, al respeto al medio ambiente y a la eliminación de desigualdades. En la esencia de esta nueva ingeniería está la diversidad y, por tanto, su permeabilidad con otras disciplinas de conocimiento y en esto está su grandeza, en el impulso de una nueva innovación diversa, multidisciplinar y apoyada por las nuevas tecnologías, que actúan como aceleradoras de este nuevo modelo. La ingeniería como herramienta de transformación hacia un mundo mejor.
Usted trabajaba en importantes proyectos en Navantia en Cartagena, ¿cuál es la experiencia que adquirió en la factoría y cuál era el papel que usted desarrollaba dentro de la empresa?
Soy muy afortunado. Mi experiencia en el astillero de Navantia en Cartagena me enriqueció mucho profesionalmente, ya que tuve el privilegio de dirigir todos los programas de Submarinos que se han desarrollado en España en los últimos 30 años. Y, muy especialmente, en el aspecto personal, ya que me permitió trabajar en mi ciudad, en una empresa emblemática en Cartagena, que ha contribuido a forjar la historia reciente de la ciudad y, sobre todo, generar unas relaciones personales que, tras muchos años, perduran. Guardo un recuerdo entrañable de mis compañeros, de los buenos ratos compartidos y también de los malos, que, entre amigos, son menos malos.
Desde hace 10 años es el director gerente de la Real Academia de Ingeniería de España, ¿qué supuso para usted este nombramiento y cómo desarrolla su trabajo al frente de esta institución?
Es una gran satisfacción contribuir a la gestión y al impulso de la máxima institución del Estado relacionada con la ingeniería. Especialmente, constatar la importancia que, para las empresas, las Universidades, las Administraciones públicas, y las grandes instituciones del Estado, muy especialmente SSMM los Reyes, otorgan a la Ingeniería como elemento que contribuye a redefinir nuestra sociedad y nuestro modelo productivo. Para mí, la Real Academia de Ingeniería es la plataforma ideal para, entre todos, impulsar la mejora de nuestra sociedad mediante la Ingeniería.
Una de las finalidades de la Real Academia de Ingeniería de España es la promoción y el desarrollo de la ingeniería, la innovación y la tecnología, ¿cómo trabajan estos conceptos?
La actividad de la Real Academia de Ingeniería persigue dos objetivos. El primero tiene que ver con la divulgación de la ingeniería, su importancia en nuestros tiempos y su necesidad incuestionable para conseguir una sociedad equitativa y un planeta sostenible. En este marco, entre otros, desarrollamos diversos proyectos de fomento de vocaciones en ingeniería como, por ejemplo, nuestro proyecto “Mujer e Ingeniería” del que SM la Reina ostenta la Presidencia de Honor, en el que nuestra Universidad Politécnica de Cartagena ha estado implicado. Por otra parte, nos constituimos como organismo consultivo de referencia al servicio del Estado y la sociedad española en general en temas que tengan que ver con ingeniería, industria, digitalización, innovación, emprendimiento y educación. De hecho, en este ámbito, estamos satisfechos de haber servido de apoyo en alguna ocasión al Gobierno de la Región de Murcia.
Usted, además, es el secretario general del “Observatorio de la Ingeniería de España”, ¿cuál es el objetivo de esta plataforma?
El Observatorio de la Ingeniería de España es una iniciativa pionera en España que se ha convertido en el centro de referencia para el análisis, la evaluación y la difusión de la Ingeniería y de su contribución al progreso social y desarrollo económico de nuestro país. El Observatorio integra a las instituciones, las agrupaciones profesionales, las asociaciones empresariales y las universidades con mayor relevancia en la ingeniería española y representa a más de 350.000 profesionales del sector. Su primer estudio se presentó en el Congreso de los Diputados en noviembre de 2022 y en este momento, trabajamos en un segundo estudio que espero, como mínimo, que iguale el impacto que generó el primero.
Este año la Academia va a participar en el III Foro Europeo de Inteligencia Artificial, ¿qué han aportado ustedes?
Nosotros formamos parte del Comité de Organización y Científico del Congreso y nos hemos implicado desde el principio en definir sus objetivos y los instrumentos para alcanzarlos. El Foro, que se desarrollará el próximo 22 de octubre en Alicante, se ha consolidado como un punto de encuentro internacional para profesionales, emprendedores, investigadores y servidores públicos que desarrollan su actividad en entornos donde la Inteligencia Artificial desempeña o puede desempeñar un papel relevante. En general, se comparte una visión optimista del valor que la IA puede generar para la sociedad y, muy especialmente, se presta atención a la componente, obligada desde mi punto de vista, de una IA ética y respetuosa con los derechos de los ciudadanos.
En la mesa redonda titulada “Inteligencia Artificial, Diversidad e Inclusión”, se debatirá sobre cómo la IA puede ser una herramienta clave para promover la diversidad y la inclusión en diferentes sectores.
En lo que se refiere al impacto de la Inteligencia Artificial en la diversidad, tenemos que ser conscientes de la responsabilidad implícita en el diseño y programación de los algoritmos en los que se fundamenta el funcionamiento de la IA. En estos procesos, eminentemente técnicos, debemos asegurar que no existe sesgo alguno, bien sea consciente o inconsciente. De la misma forma, esta exigencia debe considerarse en los datos que se emplean para entrenar a las herramientas de IA. Existe un riesgo, del que debemos ser totalmente conscientes, de que estos datos, extraídos directamente de nuestra realidad cotidiana, pueden generar sesgos involuntarios e indeseados en la IA.
Estamos viendo situaciones en que la IA se utiliza de forma poco ética, ¿cómo podríamos atajar este problema?, ¿cuáles son los límites que deberían de imponerse ante este concepto que ha llegado fuerte?
En mi opinión, los límites están en asegurar que las decisiones propuestas por las herramientas de Inteligencia Artificial no vulneren nuestros derechos fundamentales como personas y no transgredan aquellos principios que consideramos fundamentales en nuestra sociedad, como es el derecho a la vida y a la igualdad de oportunidades, entre otros. Por el momento, detrás de los desarrollos de Inteligencia Artificial están los humanos. Debemos asegurarnos de que estos profesionales son conscientes de la gran responsabilidad que asumen en sus desarrollos tecnológicos y, de esta manera, con suficiente conciencia ética, asegurar que nunca se traspasarán los límites morales y de responsabilidad social en la aplicación de la IA. Nos corresponde a todos, en esto los medios de comunicación también tienen una gran responsabilidad, generar una ambiente positivo y constructivo sobre la implantación de la IA en nuestra vida cotidiana. Ello requiere un cambio de cultura ciudadana que conduzca a la conciencia de las ventajas de la IA pero también de la exigencia de aprendizaje de un nuevo modelo digital. Si somos capaces de general este cambio cultural en nuestra sociedad, estoy convencido de
que la IA nos beneficiará a todos.
Una de las ideas que usted defiende es que los sectores que no asuman la IA como parte de su cadena de valor, no tendrán lugar en el modelo productivo hacia el que nos movemos, ¿estamos condenados a entendernos con ella?
En mi opinión, los sectores que van a consolidarse como referentes en los modelos productivos futuros serán aquellos que aporten un alto valor añadido, que respondan a unas expectativas del cliente de forma rápida, multidisciplinar y a un precio asumible por el mercado. En este escenario de sostenibilidad empresarial, los procesos de digitalización juegan un papel fundamental y, en este gran ámbito, la aplicación paulatina y estratégica de la Inteligencia Artificial se constituye como garantía de supervivencia, crecimiento y éxito. Este planteamiento se aplica con facilidad al modelo productivo de nuestra Región de Murcia. Disponemos de talento, de universidades y centros tecnológicos de referencia, de un tejido productivo integrado por grandes empresas y, especialmente, por unas PYMES que deben presentarse como un modelo para el resto de las pequeñas y medianas empresas españolas. Debemos contemplar la IA como la palanca que facilite la evolución de la economía murciana hasta nuevos niveles, compatibles con su enorme potencial.
Otra de sus afirmaciones, que para los pacientes puede resultar sorprendente, es que la aplicación de IA en el sector salud contribuirá a humanizar la asistencia sanitaria.
Así es. Mi opinión es que la aplicación paulatina y progresiva de la IA en el sector salud contribuirá a humanizar la asistencia sanitaria. Los profesionales de este sector están empezando a asimilar la IA como una herramienta que facilita la ejecución de aquellas tareas repetitivas en las que los sanitarios no aportan un conocimiento diferencial, sino simplemente su capacidad para cumplir una rutina. La IA permitirá agilizar algunos diagnósticos y, lo que resulta muy importante, la gestión e interpretación de multitud de datos biomédicos de cada paciente, otorgando a la medicina preventiva una dimensión y capacidades desconocidas hasta el momento.
Recientemente ha participado también en las jornadas de “La Tecnología de Defensa al Desarrollo Empresarial”, organizadas por el Gobierno de la Región de Murcia, ¿cuál fue su aportación en este foro de debate y a qué conclusión se llegó?, ¿a qué se debe el momento de auge que vive la industria de defensa española?
Una de las fortalezas de la Región de Murcia, localizada específicamente en Cartagena, está en su conocimiento sobre tecnologías submarinas que se ha desarrollado desde finales del siglo XIX —no olvidemos al cartagenero Isaac Peral— y que ha tenido una aplicación, por el momento casi exclusiva, en los submarinos de nuestra Armada. El siglo XXI nos obligará a atribuir una nueva responsabilidad a nuestros mares y océanos. En el fondo de los océanos, por los cables submarinos, circulan el 95% de los datos que se intercambian en el mundo. Los mares y océanos albergan fuentes críticas de recursos naturales, absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos amortiguando el cambio climático, y se constituyen como la mayor fuente de proteínas del mundo. Más de 3.000 millones de personas dependen de los océanos como fuente principal de proteínas animales. Nuestra tecnología submarina, consolidada principalmente en la industria de Defensa, está exigiendo un proceso de “dualización”, apoyado por las universidades y centros tecnológicos, por la empresa, y por los emprendedores de nuestra Región. No dejemos de rentabilizar en los mercados civiles los esfuerzos técnicos que tanto talento, trabajo e inversión han requerido en la industria de Defensa. Todo ello, con un protagonismo más que merecido de la Región de Murcia.
Usted considera que la ingeniería del siglo XXI es la herramienta con mayor poder de transformación social, ¿cómo cree que su colectivo puede luchar contra el cambio climático y el calentamiento global?
La sociedad actual es esencialmente cambiante. El ser humano, especialmente en su vertiente profesional, debe revisar su modelo de relación con el entorno y participar en la evolución social que vivimos. En este escenario, la ingeniería se convierte en un agregador de conocimientos diversos y complementarios, y facilitador de nuevas soluciones para los problemas que la sociedad enfrenta.
Ya han avisado a los agricultores que no tendrán agua para regar sus cultivos, ¿cómo nos puede ayudar la ingeniería a paliar la terrible sequía que sufrimos en la Región de Murcia?
El problema de la escasez de agua en la Región de Murcia no es más que la punta del iceberg de un problema que afectará a toda España y al sur de Europa en las próximas décadas. Mi percepción es que este problema se está gestionando con una falta de visión y estrategia a largo plazo que no se corresponde con su gravedad. Hay circunstancias en las que las decisiones a tomar y las soluciones a aplicar deben responder, en un marco de estricta solidaridad interregional, a criterios técnico-científicos, y no como instrumentos de coacción política. Y esto no se está haciendo en este momento. La industria de la Región de Murcia es referente en soluciones tecnológicas de aprovechamiento del agua. El uso de estas tecnologías, que serán muy necesarias en el futuro próximo, nos diferencia como Región y se constituye como una ventaja competitiva de nuestras empresas y un mercado con un gran potencial de desarrollo.
Usted, que nació en Madrid y se considera también de la Región de Murcia, ¿qué solución cree que tiene el lamentable estado del Mar Menor?
En las últimas décadas, el desarrollo del modelo productivo de la Región de Murcia se ha concentrado en el crecimiento del turismo y de la agricultura intensiva. Estos dos sectores han evolucionado con asombrosa rapidez, generando unos “efectos colaterales” de los que la principal víctima en nuestra Región ha sido el Mar Menor. Mi opinión es que la situación del Mar Menor es reversible, asumiendo, quizás exigiendo, el compromiso de nuestros conciudadanos, empresas y Administraciones públicas, no solo la murciana, sino también desde el Gobierno del Estado y la Comisión Europea. Su solución, más allá de las medidas tácticas, sin duda necesarias, que poco a poco se están implementando, pasa por una renovación del modelo productivo de la Región de Murcia. Tenemos que dar paso a una nueva economía murciana de servicios de alto valor añadido, a una industria totalmente respetuosa con el medio ambiente, a una nueva agricultura murciana en la que las tecnologías de aprovechamiento del agua y optimización de las cosechas por medios respetuosos con el medio ambiente sean los protagonistas. Este es el futuro, completamente alcanzable, que asegurará la recuperación del Mar Menor que todos conocimos y mantenemos en nuestro recuerdo.
Usted es partidario de construir puentes entre Madrid y Murcia, ¿cuál es el cauce adecuado para establecer sinergias empresariales y humanas?
En Madrid vivimos cerca de 25.000 personas que disfrutamos de una vinculación personal con la Región de Murcia. Somos un colectivo que llevamos a la Región de Murcia en nuestro corazón y ofrecemos un compromiso muy firme de apoyo a nuestra tierra desde Madrid. Este sentimiento nos llevó a constituir una asociación de “murcianos en Madrid”, ASMUMAD, que a finales de este septiembre ha cumplido los cuatro años de edad. Actualmente, ASMUMAD es un proyecto consolidado, que sirve como punto de encuentro de personas, de apoyo a las empresas murcianas que buscan desarrollo en Madrid, de representación de los muchos activos y atractivos de nuestra Región y de apoyo en aquellos procesos en los que la solución de los problemas que acucian a la Región de Murcia pasa por Madrid.
¿Qué hace usted cuando no trabaja?
La mayor parte de mi tiempo libre lo paso en la costa de la Región de Murcia, disfrutando de esa luz tan especial y de esas personas que convierten a la Región de Murcia en un territorio inigualable. Los deportes al aire libre, la familia y los amigos son los principales destinatarios de esos buenos momentos.
Inteligente, familiar, disciplinado y perfeccionista
Enamorado de la costa de la Región de Murcia, lugar donde ha vivido muchos años junto a su familia, Javier Pérez de Vargas disfruta de “esa luz tan especial y de esas personas que convierten a esta comunidad en un territorio inigualable”. Los deportes al aire libre, la familia y los amigos son, a su juicio, “los principales destinatarios de esos buenos momentos”.
Su mujer, la cartagenera Belén Belmonte, describe a Javier como una persona “muy honesta, gran amigo de sus amigos y amante de su familia por encima de todo”, con ella y con sus dos hijos comparten muchos momentos de ocio. Inteligente y muy disciplinado, tiene mucha fuerza de voluntad para todo lo que se le ponga por delante. “Desde el punto de vista profesional es muy exigente y perfeccionista”, concluye

