Francisco Espejo y Mariano Asensio. Foto: G.V.P.
En pleno corazón del casco histórico de Cartagena, Francisco Espejo y Mariano Asensio han emprendido un proyecto que combina la pasión por la gastronomía y su amor por la ciudad: "La Tita Fina".
Este nuevo establecimiento no es un bar convencional, sino una gildería que rinde homenaje a la tradición culinaria del norte de España, donde la gilda (el pincho que combina la aceituna y la guindilla, con una conserva de pescado, generalmente una anchoa, unidas por un palillo) es protagonista. Con su ubicación en el centro de Cartagena, el local busca ofrecer una alternativa gastronómica original, al tiempo que se integra en la vida cultural y social de la ciudad.
A lo largo de esta entrevista, abordamos con Espejo y Asensio diversos temas, desde los desafíos y oportunidades del centro histórico hasta su visión sobre el papel de la Semana Santa en la economía local. La conversación refleja tanto la ilusión que tienen en su nuevo negocio como su visión sobre el Casco Histórico cartagenero.
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¿Qué les llevó a montar "La Tita Fina" y por qué eligieron una gildería como concepto?
Francisco Espejo: Bueno, la idea surgió porque es un concepto distinto y que tiene un encanto especial. Abrir "La Tita Fina" ha sido fruto de muchos años hablando sobre la posibilidad de abrir un negocio juntos, pero nunca llegábamos a dar el paso. Principalmente porque sabíamos que la hostelería es un sector muy exigente. Requiere una dedicación completa y recursos, y eso siempre nos echaba un poco para atrás. Sin embargo, al toparnos con el concepto de la gildería, vimos que podía ser viable al no necesitar una cocina convencional ni grandes infraestructuras. Solo requerimos un microondas y un lavavajillas. Además, las gildas son un pincho que nos apasiona, así que decidimos lanzarnos.
Mariano Asensio: No queríamos abrir cualquier bar. El concepto de gildería tiene algo especial, es un tipo de local que en ciudades del norte de España es más común, pero aquí en el sur es prácticamente desconocido. Queríamos traer esa tradición a Cartagena y ofrecer un lugar donde la gente pueda disfrutar de una tapa de calidad. Además, lo bueno de este tipo de negocio es que no tenemos merma, todo está envasado y se sirve al momento, lo que nos permite mantener una alta calidad sin desperdiciar nada.
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¿Cómo ha sido la aceptación del público desde que abrieron las puertas? ¿Qué tipo de cliente suele acudir a "La Tita Fina"?
Espejo: La respuesta del público ha sido muy positiva, pero, como en todos los negocios, depende mucho del momento del día y de la época del año. Por ejemplo, a primera hora, que para nosotros es alrededor de las doce y media o la una del mediodía, recibimos a clientes que vienen a tomar el aperitivo. Son personas que se toman dos gildas o una marinera y luego siguen su camino para ir a comer a casa. Sin embargo, los fines de semana se nota un mayor flujo de grupos que van de ''ruta de tapas". Se toman unas gildas aquí, y otras tapas allá.
Asensio: Además, hemos notado que hay momentos en los que se convierte en un lugar para cenar de tapas. La gente empieza con unas gildas, continúa con marineras, y luego sigue con platos más contundentes, como rabo de toro, carrillera o callos. La ventaja de "La Tita Fina" es que tenemos una variedad que se adapta a diferentes momentos del día. Incluso en la noche, muchos de nuestros clientes optan por cenar a base de pinchos y tapas.
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Sobre la peatonalización del centro de Cartagena, ¿creen que ha contribuido a revitalizar la zona?
Asensio: Absolutamente. La peatonalización ha demostrado ser un éxito rotundo en muchas ciudades, y Cartagena no es una excepción. Cuando una calle se peatonaliza, la hostelería es el primer sector que se beneficia, seguido por el comercio, y finalmente, la gente comienza a mudarse a vivir a esas zonas. Es un proceso gradual, pero las calles ganan mucho valor. La gente sale a pasear, a disfrutar del ambiente sin el estrés del tráfico, a tomar un aperitivo o simplemente a dar una vuelta. Es fundamental que se sigan peatonalizando más calles en el centro histórico para continuar con esta transformación.
Espejo: Estoy de acuerdo. Sin embargo, todavía hay aspectos por mejorar. Por ejemplo, calles como la San Fernando, requieren más infraestructuras y un mejor mantenimiento. Hay que limpiar el cableado, renovar las marquesinas y, algo muy importante, cambiar las ordenanzas para permitir la instalación de filtros de carbono, que son dispositivos que permiten que los establecimientos de hostelería puedan tener cocinas sin necesidad de sacar humo al exterior. Esto ya se hace en otras ciudades con cascos históricos similares y ayudaría mucho a fomentar la apertura de nuevos negocios en la zona.
¿Cómo ven el futuro del comercio tradicional en Cartagena? ¿Puede competir con los centros comerciales?
Asensio: Claro que puede. El comercio tradicional tiene un futuro siempre y cuando se apueste por la especialización, la calidad del producto y el trato cercano al cliente. Es cierto que los centros comerciales atraen a mucha gente, sobre todo los festivos y domingos, pero durante el resto de la semana, la gente prefiere el centro de la ciudad. Le gusta pasear, tomarse algo en una terraza, y si ven alguna tienda que les interesa, acaban entrando.
Espejo: Además, no se trata de competir directamente con los centros comerciales, sino de ofrecer una alternativa diferente. En un centro comercial todo está en el mismo pasillo, pero en el centro la experiencia es distinta, el entorno es mucho más agradable y permite que la gente disfrute de una manera diferente. Los comercios del centro deben centrarse en crear experiencias únicas y en ofrecer productos que no se encuentran en las grandes superficies.
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La Semana Santa, mesas, sillas... respeto y silencio al paso de las procesiones, un tema recurrente todos los años...
Espejo: La Semana Santa en Cartagena es un evento único y de interés turístico internacional con un esplendor que no se encuentra en ninguna otra parte de España. No tiene sentido intentar cambiar algo que lleva funcionando muchos años y que forma parte de la identidad de la ciudad.
Cualquier decisión que se tome con respecto a las terrazas hosteleras debe de estar consensuada por el gremio de la hostelería, y desde el máximo respeto a lo que siginifica la Semana Santa de Cartagena. Sabemos que la Junta de Cofradías puede tener su propia perspectiva, pero creemos que es importante mantener un diálogo entre todos los implicados, incluyendo el Ayuntamiento, para llegar a una solución que beneficien tanto a la hostelería como al desarrollo del Centro Histórico.
¿Es cierto que Cartagena sigue dependiendo de grandes eventos como la Semana Santa o la Navidad para atraer movimiento al centro, mientras que el resto del tiempo la ciudad permanece más apagada?
Asensio: Se nota muchísimo la diferencia, especialmente en el centro, que es lo que mejor conozco porque es donde tengo mi establecimiento y también donde vivo. Cada vez que hay un evento en la ciudad, que casi siempre se organiza en el centro, el impacto en el paso de clientes es muy evidente. Los fines de semana en los que no hay nada especial, la ciudad se mantiene activa gracias a la temporada, especialmente después del verano, y funciona bien.
Sin embargo, cuando el Ayuntamiento propone algo, como la Feria del Libro, la Feria Outlet, 'Cartagena Suena en los Balcones', las Cruces de Mayo o cualquier otro evento, esos fines de semana son un auténtico "respiro" para la hostelería. La razón es que, además de las ventas habituales, se suma la afluencia de vecinos de Cartagena que bajan al centro para participar en todas estas actividades, lo que genera un ambiente más dinámico y beneficioso para los negocios de la zona.
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Finalmente, para quienes aún no han visitado "La Tita Fina", ¿qué pueden esperar al entrar? ¿Qué diferencia a su gildería de otros locales?
Asensio: "La Tita Fina" es un lugar donde buscamos ofrecer una experiencia única, con una carta basada en la tradición de la gastronomía del norte de España pero adaptada a nuestro estilo. Empezamos con seis tipos de gildas y ya hemos ampliado la oferta a más de veinte pinchos distintos. Ofrecemos productos de alta calidad, todos envasados individualmente para mantener la frescura. Además, nos gusta traer conceptos diferentes, como nuestro "arroz sin leche", que es una opción vegana, y una "gilda dulce" como postre, lo que le da un toque original a la experiencia.
Espejo: Queremos que en "La Tita Fina" la gente pueda disfrutar de una tapa en un entorno agradable y acogedor, con un servicio cercano. Es un sitio para aquellos que quieren probar algo diferente y saborear una parte de la gastronomía que, aunque no es tan común en el sur, tiene mucho que ofrecer.
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