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Opinión | CULTUREANDO CON LAURA
Miércoles, 23 de Octubre de 2024
Laura Conesa

SOMOS SIN IGUALES

 

Cartagena es especial por muchos motivos, uno de ellos que para mí la hace única es que si nos retrotraemos miles de años atrás y hacemos una línea del tiempo, podríamos explicar casi la totalidad de la historia del mundo desde sus piedras. Siglos y siglos contados como el engranaje perfecto de la cadena de una bicicleta.

 

Pero mi alusión a nuestra “unicidad” es por esa inscripción cervantina que algunos quieren rectificar. Resulta que el ilustre escritor Miguel de Cervantes visitó nuestra ciudad en dos ocasiones, quiero creer que quedó tan maravillado de lo que contempló, que decidió dedicarnos unos versos que están incluidos en su obra “Viaje al Parnaso” de 1613. Pues bien, situado frente a la Plaza de Ayuntamiento, hay un mosaico con una inscripción extraída de su obra, en la que al parecer hay una errata.

 

Donde pone “singular renombre” debería poner “Sin ygual renombre”. Para mí es sin duda, un singular error sin igual, y por esa misma razón quiero que se quede como está.

 

Todo aquel que desciende de un crucero y que sea un turista ansioso de cultura, observador y curioso podrá leer en menos de cinco minutos la tan comentada errata, sin percatarse de ella y con la maravilla que supone su significado.

 

Nosotros no tenemos parangón (ni abuela) y somos singularmente sin iguales. Creo además que Cervantes nos daría su beneplácito a este juego de palabras, pues alguien con ese virtuosismo dialéctico no restaría la gracia y la gallardía que nos otorga la inscripción.

 

Miguel de Cervantes, antes de embarcar hacia la Batalla de Lepanto en 1571 donde perdería la movilidad de su mano izquierda, nos deja satisfechos de gloria.

 

Este mosaico se hizo en la fábrica sevillana de Antonio Vadillo Plata, sucesor de la reputada fábrica de José Mensaque y fue pintado por Eloy Recio. A la derecha de la misma se encuentra un segundo friso en formato apaisado, cuyo motivo central es el escudo heráldico de la ciudad.

 

Como señalaría con gran acierto el cronista Alberto Colao: “es un piropo para Cartagena”, y es que no dudo que el creador del loco más cuerdo de la historia, quedara embelesado con la dársena donde fondeaban e invernaban las Reales Galeras, con las cinco espléndidas puertas de acceso a la ciudad o con esa fábrica donde dicen que se fabricaba la mejor pólvora del mundo.

 

Señores y señoras cartageneros, dejen intactos los versos, pues el homenaje de Cartagena a Cervantes se pensó primitivamente en cuatro lápidas verticales fraguadas por todo el casco antiguo de la ciudad. Al final quedaron en dos porque ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, pero yo siempre me quedaré con ganas de ver al hidalgo caballero y al Licenciado Vidriera y que no sean una espinita carmesí.

 

Para los amantes de la literatura Cervantes es un icono, para nosotros este mosaico es un icono y ya se sabe que los iconos no se tocan. Igual me da el sin ygual renombre, pues ya todos saben que detrás del hombre hay un súperhombre y Cartagena tiene especial predilección por ellos, si no… que se lo digan a un tal Peral.

 

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