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El alquiler de una vivienda en la Región de Murcia supone destinar de media el 29% de los ingresos netos familiares, una cifra inferior al promedio nacional del 35%, según un análisis de la consultora AIS, especializada en Big Data y Analytics.
El estudio se centra en viviendas de uso residencial común, de hasta 120 metros cuadrados y con un máximo de tres dormitorios. De acuerdo con el análisis, con unos ingresos netos medios en la Comunidad de 30.500 euros anuales y un alquiler medio mensual de 730 euros, los nuevos inquilinos destinan menos de un tercio de sus ingresos al pago de la renta.
"Este porcentaje coloca a Murcia en una posición más favorable que muchas otras comunidades, permitiendo un mayor margen económico a las familias para otros gastos", ha destacado Germán Sánchez, responsable de Big Data y Analytics en AIS.
A nivel nacional, la tasa de esfuerzo ha crecido en los últimos años, superando la recomendación de que el gasto en vivienda no debe exceder el 33% de los ingresos familiares.
Según Sánchez, este aumento tiene efectos económicos y sociales importantes: "El acceso a la vivienda es cada vez más difícil para ciertos colectivos, especialmente los jóvenes que buscan independizarse. Además, destinar más del 35% al alquiler incrementa la dependencia de otros recursos financieros y fomenta el endeudamiento".
Además, la situación varía en gran medida entre regiones. Mientras que la Región presenta una tasa de esfuerzo del 29%, comunidades como Baleares enfrentan una situación crítica, con tasas que alcanzan el 58%, llegando incluso al 65% en temporada alta. En contraste, Castilla-La Mancha registra la tasa más baja, con un 19%.
Regiones como Cataluña y Madrid superan el 40%, mientras que la Comunidad Valenciana y Canarias se sitúan por encima del 38%. Por otro lado, comunidades como Aragón, Extremadura y Castilla-La Mancha presentan tasas inferiores al 25%, posicionándose como las más accesibles.
En paralelo el informe también destaca las diferencias en la tasa de esfuerzo entre las capitales provinciales y otras localidades. Aunque las capitales suelen tener mayores ingresos medios, los precios de alquiler son más altos, lo que resulta en tasas de esfuerzo más elevadas.
Por ejemplo, alquilar en Barcelona puede suponer hasta el 59% de los ingresos netos, mientras que en municipios de su provincia la tasa se reduce al 32%. En Madrid, el esfuerzo requerido en la capital es del 46%, frente al 27% en otras áreas de la comunidad.



