Juegos navideños en Cartagonova
![[Img #106272]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2024/795_captura-de-pantalla-2024-12-28-120710.png)
…El casco de la ciudad es cóncavo; en su parte meridional presenta un acceso más plano desde el mar. Unas
colinas ocupan el terreno restante, dos de ellas muy montuosas y escarpadas, y tres no tan elevadas, pero abruptas
y difíciles de escalar…
Polibio describe Cartagonova. Siglo II a.c.
Un fragmento del historiador griego Polibio nos introduce en otro aspecto de la historia de Cartagena, poniendo el acento en lo cotidiano: los juegos infantiles en este tiempo navideño. Y es que, por encima de todo, somos latinos. Lo romano (partiendo de las tradiciones paganas, en este caso las fiestas llamadas Saturnales) ha dejado profunda huella en lo que fue la extensa provincia cartaginense, y también en los calendarios escolares y vacacionales de los niños.
La imagen de Joaquina López Alarcón, que representa un niño correteando junto a las canteras romanas de nuestra ciudad, nos introduce en el mundo mágico del solsticio de invierno (luego convertido en la Navidad cristiana), que hacía posible por las vacaciones invernales que niños patricios de domus como la hoy todavía existente Casa de Salvio e insulae donde vivían jovencitos plebeyos se relacionasen recorriendo en grupos los diferentes cardos y decumanos que ajedrezaban la urbe.
A los niños de la Antigüedad les gustaba jugar en la calle, y su forma de hacerlo se asemejaba a como solíamos hacerlo hasta no hace mucho: los niños salían hasta el foro y otros espacios públicos acompañados de pequeños animales, desde insectos como cigarras, cucarachas o grillos; a perritos, corderos, pájaros, conejos, patos, gansos y otras mascotas (deliciae), de las cuales tenemos referencias en los mosaicos y los sepulcros de los niños.
Las niñas se entretenían con pequeñas vajillas y cocinitas; y también con muñecas de marfil articuladas. Jugaban al arco, el escondite, la gallinica ciega y en los columpios, considerados algo sagrado por ser obra del dios Baco, que elevaba metafóricamente a los infantes hasta las alturas del Ars Asdrubalis (actual Molinete).
Los juegos de los niños eran algo más movidos: batallas y luchas, hacer casitas de piedra y construir carros tirados por ratones o perros. Jugaban a la pelota y a la morra, que era un juego parecido al de los chinos, donde había que adivinar cuántos dedos sacaría el contrario. También gustaban de las tabas (pequeños trozos de hueso), las peonzas de madera (buxus), las canicas de arcilla y madera (ocellates), deportes de golpear objetos (ephedrismo), cara o cruz con la moneda (caput aut navis), pares o nones, juegos de manos (micare) y mormolycion o dar sustos ocultando el rostro tras una máscara. Los juegos de mesa abrían a los más mayorcitos un peligroso camino que de adultos les podría llevar a perder su fortuna, su estatus social e incluso su propia libertad.
El solsticio (Navidad, Saturnales) ha sido siempre un tiempo para relacionarse, vivir en la calle y jugar en libertad.




















