El misterio del crecimiento sin inversión
Es un verdadero misterio. Al menos para mí. Todo empezó cuando oí decir a nuestros máximos responsables del Gobierno que este país pronto empezaría a crecer, que los brotes verdes lo confirman, y que ahora lo único importante es controlar el déficit, que la inversión puede esperar. Y seguimos con eso del síndrome del último trimestre o con signos evidentes de cambio de tendencia. O con las dos cosas a la vez.
Pero evidencia, lo que se dice evidencia, así cono suena…sólo la deben tener quienes lo proclaman sin perder la compostura y tras un largo entrenamiento frente al espejo.
No hay dinero para invertir, pero se sigue gastando una pasta gansa en actividades improductivas, con lo que crece la cifra de desempleados, no la actividad económica.
No es cuestión de fe en los gastos improductivos, basta con dar un vistazo a los Presupuestos Generales del Estado. Y se podría invertir con austeridad y rigor, de forma que la inversión fuese rentable y productiva. Y se podrían poner en marcha colaboraciones público privadas, CPP, en las que empresas constructoras españolas mantienen un liderazgo a nivel mundial, dando entrada a capital privado en la inversión pública. Bastaría con preparar los pliegos de contratación a tal efecto en los que los servicios técnicos y jurídicos de las administraciones públicas analicen de forma exhaustiva las características a incluir en las licitaciones.
Pero no, nada de CPP, que eso es muy complicado y siempre puede surgir algún problema a nada que se te olvide algo, a pesar de haberlo estudiado bien.
¿Alternativas? Ninguna, salvo no hacer nada y seguir gastando -que no invirtiendo-, aunque no tengamos dinero. Y eso de suprimir gastos…
¿Y así creceremos? ¿A que es un misterio?
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Pero evidencia, lo que se dice evidencia, así cono suena…sólo la deben tener quienes lo proclaman sin perder la compostura y tras un largo entrenamiento frente al espejo.
No hay dinero para invertir, pero se sigue gastando una pasta gansa en actividades improductivas, con lo que crece la cifra de desempleados, no la actividad económica.
No es cuestión de fe en los gastos improductivos, basta con dar un vistazo a los Presupuestos Generales del Estado. Y se podría invertir con austeridad y rigor, de forma que la inversión fuese rentable y productiva. Y se podrían poner en marcha colaboraciones público privadas, CPP, en las que empresas constructoras españolas mantienen un liderazgo a nivel mundial, dando entrada a capital privado en la inversión pública. Bastaría con preparar los pliegos de contratación a tal efecto en los que los servicios técnicos y jurídicos de las administraciones públicas analicen de forma exhaustiva las características a incluir en las licitaciones.
Pero no, nada de CPP, que eso es muy complicado y siempre puede surgir algún problema a nada que se te olvide algo, a pesar de haberlo estudiado bien.
¿Alternativas? Ninguna, salvo no hacer nada y seguir gastando -que no invirtiendo-, aunque no tengamos dinero. Y eso de suprimir gastos…
¿Y así creceremos? ¿A que es un misterio?
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