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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Miércoles, 02 de Abril de 2025
Paco Morales

¡Cartagena, cálida!

Para opinar sobre cómo nos va en esta nuestra Cartagena, podríamos comenzar por conocer si se dan en nuestro municipio las condiciones óptimas de calidad ambiental para vivir. Sabemos con certeza de la alta incidencia que está teniendo la contaminación en la salud de los ciudadanos, especialmente por la contaminación de los suelos en la Sierra Minera, terrenos de las antiguas fábricas de Potasas, Española del Zinc y de Peñarroya en el puerto. ¿Podemos hacer algo para cambiar esta situación?, ¿Nos importa a los cartageneros el aumento de casos de enfermedades por cáncer? Cuidado, porque según el Dr. Francisco Ayala de la Peña, nuevo jefe del servicio de Oncología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, la Región de Murcia sigue sin un plan regional de cáncer. ¿Nos estamos quejando? No. ¿Significa que todo está bien en Cartagena? Supongo que sí.

 

Visto lo visto hablaremos de otro tema.

 

El rincón de Europa con menos lluvias está en la Región de Murcia. Es un triángulo que va desde la Sierra de Cabrera (Almería) hasta Cabo Tiñoso (Cartagena), abarcando el Guadalentín (Lorca), y deja a Cartagena, Lorca y Águilas en el podio continental de las tierras secas. De hecho, algunos años El Portús llega a ser el lugar más seco del continente europeo (Víctor Ruiz Álvarez, Dr. En Geografía y profesor en la Universidad de Sevilla).

 

La aridez crece imparable en la Región y el suelo puede quedar inservible. En una década 1/3 región ha pasado de semiárida a árida, convirtiéndose en desértico. Nuestras autoridades regionales y locales aún no tienen conciencia de la gravedad del problema y creen que con poner algunos árboles en alguna calle se convierte en zona verde.

 

Al ser Cartagena uno de los municipios más áridos de Europa, deberíamos ser ejemplo en la lucha europea contra la desertización -causas naturales-, para el que sí tendríamos que pedir ingentes cantidades de dinero de Fondos Europeos; nos va nuestro futuro, nuestra vida en ello.

 

Según Pablo Díaz Luque, profesor del programa de Turismo de la Universidad Abierta de Cataluña, “la subida de temperaturas podría reducir los visitantes en el sur de Europa hasta en un 10%. Los destinos con altas temperaturas están adoptando medidas para reducirlas, como más sombras, vegetación y áreas refrigeradas. La carencia de agua provoca, lógicamente, sequías más largas que acaban generando restricciones de agua afectando a residentes y turistas”.

 

El calor urbano se está convirtiendo en una de las principales preocupaciones de muchas ciudades de todo el mundo, ya que plantea muchos retos y problemas medioambientales y sanitarios.

 

Cada verano recibimos una o varias olas de calor, y nos encontramos en un ciclo por el que cada año son ligeramente más fuertes que las anteriores. Estas olas de calor son especialmente intensas en las ciudades debido al denominado efecto “isla de calor”, que provoca sensaciones térmicas más sofocantes para sus habitantes. De hecho, según el servicio suizo de meteorología, la diferencia de temperatura entre los entornos rurales y urbanos puede ser de hasta 6ºC. Las plantas ayudan a refrescar el ambiente porque a través de la transpiración van enviando agua a la atmosfera que las rodea. Este efecto podemos experimentarlo en Cartagena sentándonos en un banco bajo los árboles de la plaza del General López Pinto. Y pueden refrescar también el ambiente aunque no proporcionen sombra.

 

Según el Panel MoMo, el verano de 2024 cerró con 2.190 muertes por calor en España, con Cataluña y Madrid a la cabeza. En Madrid murieron concretamente 459 personas por las 347 registrados en Cataluña. Media docena de personas habrían muerto por esta causa en la Región de Murcia en el mes de julio de 2024.  Por ello, numerosas ciudades han diseñado planes de acción contra el calor y los están intercambiando con otras ciudades. En Cartagena tenemos unos 8 meses en lo que pasear desde las 10 hasta las 18 h. es insoportable, pero es lo que obligamos a hacer a los visitantes que recorren el puerto y nuestras calles en sus recorridos turísticos. En Murcia cubrirán con toldos los patios de 40 colegios y el Plan Sombra contará con más de 120 espacios sombra para disminuir la temperatura en un centenar de jardines y parques. ¡Bravo por nuestro  ayuntamiento de Cartagena  por querer implementar las sombras en las calles más transitadas por los peatones! (por algo se empieza).

 

¡FRENTE A LAS OLAS DE CALOR, MÁS ZONAS VERDES!

 

La superficie de bosques del planeta supone un elemento imprescindible para la vida ya que regulan el clima actuando como pulmón del mundo al limpiar el aire que respiramos y filtran el agua que bebemos. La ONU calcula que el mundo pierde al año 13 millones de hectáreas de bosque. Por ello, el día 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques. Sin embargo, la superficie forestal de la Unión Europea ha crecido en aproximadamente 11 millones de hectáreas entre los años 1990 y 2010. De hecho, España ocupa la tercera posición de los estados miembros de la UE con más superficie forestal arbolada, con 19,2 millones de hectáreas detrás de Suecia y Finlandia. Francia, Alemania y Polonia se encuentran detrás. Según el MITECO, Cáceres, Badajoz, Cuenca y Huelva son las provincias con mayor extensión de monte arbolado, y las de Almería, Alicante y Las Palmas, las de menor. La Región de Murcia cuenta con 311.084 hectáreas arboladas y otras 197.275 desarboladas, y Cartagena cuenta con 10.318 arboladas y 8.638 de pastizal y matorral.

 

Las zonas verdes son popularmente conocidas como elementos para mitigar la contaminación urbana, pero, además de servir como sumidero de CO2, los espacios ajardinados (sí, esos de los que tantos tenía la Cartagena Modernista y que hemos ido retirando de las plazas y calles) contribuyen a refrescar el ambiente y reducir el exceso de ruido. De hecho, en otras zonas de España, los tejados se están convirtiendo en jardines que absorben parte de la contaminación ambiental producida por el propio edificio; ayuda a refrescar las temperaturas y retendría gran parte de las precipitaciones sobre la fachada. También se están pintando los tejados de blanco para aumentar el porcentaje de radiación solar que refleja el edificio. Según Nature Reviews, los techos y paredes verdes reducen la temperatura de la superficie ¡unos 17 º C! Y están creando zonas refrigeradas en bibliotecas, centros deportivos y museos para permitir el descanso y refresco de las personas que están en la calle las horas de mayor riesgo de calor.

 

Llegará el momento en el que las ciudades recogerán en sus planes urbanísticos la obligatoriedad de construir los nuevos edificios con soportales para proteger del sol a los viandantes.

 

La primera innovación en la lucha del municipio contra el aumento de las temperaturas y la desertización debería ser la reforestación a gran escala, a pesar de que la escasez de lluvias dificulta la regeneración natural y hay que suplirlas con las técnicas vanguardistas -como la colocación de máquinas generadoras de agua extraída directamente del aire-. Ahora, que aún no se aprobado definitivamente el -mediocre- PGOU de Cartagena, que contempla llegar a los 600.000 habitantes, la ciudad debería proyectar un super parque pegado a la ciudad como en Valencia, que aunque nunca ha padecido la aridez de Cartagena tiene el Jardín del Turia que cuenta con 160 hectáreas (Valencia tiene 134,6 km2 y Cartagena 558,3 km2).

 

Dada la alta contaminación del suelo de algunas zonas de la ciudad y la gran incidencia en la calidad ambiental de las industrias locales, sería aconsejable que la ciudad dispusiera de un gran pulmón, convertido en un parque verde (espacio natural o semi-natural que está situado en el interior de una ciudad y se utiliza como prado, jardín o arbolado para el esparcimiento de los ciudadanos) con una superficie mínima de unas 500 hectáreas. En el municipio de Madrid, que tiene 604,45 km2, el parque de la Casa de Campo tiene una superficie de 1.722,6 has.

 

El municipio -ciudad y pueblos- necesita para que los ciudadanos puedan pasear los meses más cálidos del año, más árboles y jardines en sus calles y plazas -las del Rey, de Bastarreche, San Francisco, San Diego, Risueño, Juan XXIII y Universidad son más propias de Bilbao-. Al puerto le sucede lo mismo: han puesto para recibir a los turistas palmeras como en el Caribe en vez de personalizarlo poniéndole árboles autóctonos que singularicen el destino turístico, den grandes sombras e inviten a pasear incluso a las 14:00 h en pleno verano. En la Avenida del Cantón, durante al menos 5 meses al año, nadie usa ninguna de las nuevas aceras y carriles (paseo, bici y correr). ¿Qué tipo de árboles se pondrán en la carretera del Faro de Navidad para que los usuarios a pie puedan hacerlo todo el año sin riesgo al sol? Y en La Manga, donde no pasea casi nadie a las horas de sol ¿sería razonable hacer la prueba sustituyendo en un km. de La Gran Vía las palmeras por árboles autóctonos de gran sombra?

 

¡DISFRUTEMOS DE NUESTRO MARAVILLOSO CLIMA SOLEADO CON PRECAUCIÓN!

 

El cuidado y repoblación con especies autóctonas es doblemente beneficioso, ya que al ser plantas adaptadas al medio natural de Cartagena precisarán de poco mantenimiento, además de prestar a nuestra ciudad una fisiología natural propia.

 

Y hay que continuar con la necesaria repoblación arbórea de los montes que rodean la ciudad. Sería un gran gesto con Cartagena el que entre todas las empresas de Valle de Escombreras se ocupen de la reforestación de los montes que rodean sus empresas. Y ya puestos, Telefónica podría hacer lo mismo en el monte de San Julián, al mismo tiempo que retira las antenas que tienen “clavadas” en los muros del Castillo.

 

Cinco años atrás, los que subíamos andando hasta el parque de Tentegorra aún podíamos contemplar con alegría a ambos lados de la carretera unos pocos ejemplares de lo que posiblemente fue un jardín botánico, hoy arrasado (al limpiarlo posiblemente sin valorar lo que había). Si mirábamos con detenimiento, aún descubríamos plantas y árboles, tales como tilo, morera, arce, almez, ciprés, higuera, fresno, pino, salvia, lavanda, romero, ortiga, rúcula, sabina, tomillo de invierno, tomillo limonero, mora, achicoria, palmito, olivo, sauce, hinojo, acacia, correhuela y otros. Incluso era posible ver mariposas y algunas preciosas mariquitas. Posiblemente, parte de la población cartagenera y principalmente los niños, no sepan que teníamos esas muestras de gran riqueza botánica, especialmente autóctona, ahí, junto a todos nosotros. Tanto a ambos lados de la carretera que lleva a Tentegorra como en el propio parque sería conveniente añadirle más árboles para aumentar la superficie de sombra y así estimular el uso durante las horas de más sol.

 

La ciudad de Paris celebró el pasado domingo, 23 de marzo un nuevo referéndum. El anterior fue para prohibir los patinetes eléctricos y el actual, para la creación de 500 calles-jardín. Nuestro municipio debe tener claras cuáles deben ser sus prioridades: carriles bici, pasos de peatones ‘inteligentes’, subvenciones para muchas asociaciones cuyo único fin es el entretenimiento de sus miembros, fiestas sin ningún arraigo (4,9 millones en 2023), majaderías como conferencias sobre zoofilia con visión de género... Más racional sería prepararse para afrontar un clima adverso y sus consecuencias: pérdida de especies animales y vegetales, inseguridad alimentaria, pobreza, emigración forzosa, aumento de enfermedades, inundaciones, sequias e incluso vientos huracanados.

 

¡Lamentablemente, al paso que vamos nuestro nuevo modelo de ciudad por cuestión climatológica tendremos que buscarlo entre las ciudades del norte de África!

 

Algunos datos de lo que significa el aumento de las temperaturas para el desarrollo del turismo:

 

La Comisión Europea predice que, con un incremento de 4 grados, el turismo del sur de España, la Comunidad Valenciana y Cataluña podría caer hasta un 9%, mientras que en Gales y Escocia podría aumentar hasta un 16%. Esto redistribuirá la masificación a otras zonas.

 

El Estudio “Regional impacto of climate change on European tourism demand” del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, publicado en julio de 2023. Incluye estimaciones de la vulnerabilidad del turismo al cambio de temperaturas en las diferentes regiones europeas. Y la Región de Murcia se encuentra entre las más vulnerables de Europa ante escenarios climáticos adversos.

 

El estudio “La reciente diversificación de los flujos turísticos internacionales hacia España”, publicado por el Banco de España a finales de 2024, señala que el número de pernoctaciones hoteleras de extranjeros “ha crecido más en las regiones del norte de España en comparación con los archipiélagos y el sur peninsular”. El aumento de la temperaturas “podría estar originando desplazamientos de turistas hacia destinos con temperaturas más moderadas en verano”. Estudios de las entidades bancarias dicen: las zonas más cálidas tienen un crecimiento del gasto turístico más lento entre 2019 y 2023. Estiman que de seguir subiendo las temperaturas 4 grados, la Región de Murcia y las Islas Baleares verían caídas de llegadas de turistas superiores al 5% en el conjunto del año. ¿Nos lo podemos permitir?

 

La geógrafa Asunción Blanco, profesora de la UAB subraya que el aumento de las temperaturas puede estar provocando disminución de la “confortabilidad” de los turistas en determinados destinos como el de la costa mediterránea, “pero esto no implica exactamente que el turista vaya a dejar de venir, sino que quizá lo haga en otras épocas del año”.

 

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