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SEMANA SANTA

Marién García Boj: “Cada Domingo de Resurrección es único y se vive con mucha pasión”

La Hermana Mayor habla sobre el legado de la cofradía y el orgullo de celebrar el 80 aniversario con una procesión en mayo muy especial

Alicia Pérez de la Piñera / José Antonio Muñoz Sábado, 12 de Abril de 2025 Tiempo de lectura:
Marién García BojMarién García Boj

La Cofradía del Resucitado de Cartagena se encuentra en un año de conmemoración, celebrando con satisfacción sus 80 años de historia. En este aniversario tan especial, la Hermana Mayor, Marién García Boj, reflexiona con MurciaEconomía sobre el profundo significado de la Semana Santa, un tiempo de devoción y unidad que trasciende generaciones. En sus palabras resuena la emoción de quienes, como ella, han visto en la Resurrección no sólo un acto litúrgico, sino un símbolo de esperanza y renovación. La cofradía, que seguramente recobrará las mismas calles que vio nacer su primer paso en 1945, se prepara para una procesión extraordinaria el próximo 31 de mayo, en la que la memoria se entrelaza con la fe, rindiendo homenaje a los inicios humildes de una institución que ha marcado la identidad de Cartagena. Además, el lanzamiento de Maiestas, que recoge el proceso de restauración de sus imágenes, es un testimonio de cómo el pasado y el presente se abrazan para legar un patrimonio vivo a las generaciones futuras.

 

Este año la cofradía celebra su 80 aniversario, una fecha muy significativa. Estáis preparando una procesión especial en el mes de mayo. ¿En qué va a consistir y qué la hace tan especial?

 

Así es, este 2025 es un año muy especial para nosotros. Estamos celebrando ocho décadas de historia como Cofradía del Resucitado, y lo estamos haciendo con una serie de actos extraordinarios. Uno de los momentos más emotivos será, sin duda, la procesión triunfal extraordinaria que tendrá lugar el próximo 31 de mayo.

 

Será una procesión cargada de simbolismo, porque seguramente recorreremos las mismas calles por las que pasó en 1945 la primera procesión del Resucitado como cofradía. Aquel cortejo estaba formado por los heraldos y unos niños con alas representando angelitos, el Tercio del Cristo Resucitado, el trono del Cristo, una banda de música y un orfeón. Aunque en aquella ocasión solo procesionó el trono del Cristo, fue la primera vez que se hizo como cofradía, no como agrupación, y eso marca un antes y un después en nuestra historia.

 

Este año queremos rendir homenaje a ese momento fundacional. Por eso, además del trono del Cristo, contaremos con la participación de hermanos de todas las agrupaciones que forman parte de la cofradía.

 

Recientemente habéis presentado Maiestas, un libro muy especial que supone todo un orgullo para la cofradía. ¿Qué representa esta obra y cómo ha sido el proceso que hay detrás?

 

Maiestas es el resultado de un trabajo intenso que llevamos desarrollando desde hace más de un año y que nace a raíz del proceso de restauración de todas las imágenes titulares de la cofradía. En total, han sido 23 imágenes las que forman parte de nuestra procesión y que, en los últimos tres años, han pasado por un proceso cuidadoso de restauración. Durante este tiempo, fuimos detectando las necesidades que presentaban muchas de ellas y, tanto las agrupaciones como la propia cofradía, asumimos el reto de preservar nuestro patrimonio, que en algunos casos se encontraba en una situación delicada.

 

Fruto de todo ese esfuerzo nace Maiestas, un libro de más de 200 páginas que recoge ese proceso de restauración con un enfoque muy visual y emotivo. Las fotografías, realizadas por Ángel Maciá, nos permiten redescubrir nuestras imágenes desde una perspectiva muy íntima. Muchas veces, al verlas en los tronos, no apreciamos todos los detalles; pero en este libro, gracias a las imágenes a página completa, el lector podrá contemplarlas con una mirada distinta, más cercana y reverente.

 

Además, la obra incluye información sobre los escultores que han formado parte de la historia de la cofradía, y busca también rendir homenaje a su legado. Es una manera de valorar lo que hemos recibido y de asegurarnos de que las generaciones futuras encuentren ese mismo patrimonio cuidado y preservado. Ha sido una feliz coincidencia que este proyecto culmine justo en el año del 80 aniversario, lo que le da aún más significado.

 

Recientemente, se presentó la nueva talla de San Juan realizada por el escultor Antonio Jesús Yuste Navarro. ¿Qué significa esta incorporación para la cofradía?

 

La incorporación de la talla de San Juan es un hito muy importante para nuestra cofradía. Antonio Jesús Yuste es un escultor de renombre que ha sabido captar una expresión única en esta obra. Su trabajo ha ganado prestigio en la Región y, sinceramente, no habría sido posible contar con él hace dos años, debido a la demanda y el reconocimiento que ha alcanzado recientemente.

 

La talla de San Juan que nos ha entregado es muy diferente a la anterior, le ha dado una expresión nueva, ese momento de asombro al ver el sepulcro vacío, como si San Juan estuviera diciendo “¿qué ha sucedido aquí?”. Esta nueva obra no solo completa nuestra procesión de una manera excepcional, sino que también eleva el nivel de nuestra cofradía a una categoría artística mucho más alta. Los hermanos, tanto dentro de la agrupación como en la cofradía en general, están encantados con esta incorporación. Es la última pieza que nos faltaba para que toda nuestra maquinaria procesional sea realmente excepcional.

 

Cuando comenzó su legislatura, expresó su intención de impulsar la digitalización de la cofradía y de aumentar el número de hermanos. ¿Diría que está cumpliendo esos objetivos?

 

Sí, y además con muy buenos resultados. Pero este logro no es solo mío, sino del equipo extraordinario que me acompaña. Es un grupo comprometido que trabaja con ilusión y sin poner pegas a nada. En especial, quiero destacar la labor de nuestra archivera, que lleva ya tres años volcándose en este proyecto. Antes de poder digitalizar cualquier documento, era imprescindible poner orden en el archivo, y durante dos años y medio se ha dedicado a clasificar y organizar todo minuciosamente.

 

Hace aproximadamente un año comenzó ya el proceso de digitalización propiamente dicho, y si todo va bien, cuando termine el mandato en unos seis meses, podremos tener al menos el 90% del archivo digitalizado. Es un paso enorme hacia la modernización de la cofradía.

 

En cuanto al crecimiento del número de hermanos, también estamos muy satisfechos. Solo en el último año se han incorporado más de 100 personas, lo que demuestra que la cofradía sigue viva y atrayendo a quienes quieren formar parte de esta gran familia. Desde que comenzó esta legislatura hasta hoy, hemos conseguido duplicar el número de hermanos, lo cual nos anima a seguir trabajando. Aún queda mucho por hacer, porque este tipo de trabajo nunca se termina del todo, pero creo que vamos en la dirección correcta.

 

Después de todos estos años al frente, ¿qué ha significado para usted ser Hermana Mayor de la cofradía?

 

Para mí ha sido, y sigue siendo, un auténtico privilegio. He vivido la cofradía desde niña. Poder estar al servicio de mis hermanos, ayudarles en lo que necesiten, acompañarlos, apoyarlos y trabajar por engrandecer nuestra cofradía ha sido una experiencia profundamente gratificante.

 

Me siento muy agradecida a todos los hermanos por haberme permitido vivir esta etapa tan especial.

 

Su abuelo, Joaquín Boj, también fue Presidente del Cristo Resucitado como fue usted. ¿Qué significa para usted haber seguido sus pasos? 

 

Es algo muy especial para mí, una emoción difícil de describir con palabras. Muchas veces pienso en ello, porque fui Presidenta del Cristo Resucitado, al igual que lo fue mi abuelo. De algún modo, siento que estoy recorriendo el mismo camino que él.

 

Desde que asumí el cargo, siempre he procesionado con su vara de doble cruz. Nunca he utilizado la mía porque para mí llevar la suya es una forma de tenerlo presente.

 

¿Qué emociones le despierta cada Domingo de Resurrección?

 

Cada Domingo de Resurrección es único y se vive de una forma distinta, pero siempre con una emoción muy intensa. Estar en la puerta de Santa María y ver los nervios de los penitentes, la ilusión en los ojos de los niños del Santo Ángel, te invade una ternura enorme. En esos momentos pienso que ellos son el futuro de la cofradía y eso me llena de esperanza.

 

También es muy emocionante ver a los portapasos entregados, volcados en llevar el trono con orgullo y devoción. Y cuando finalmente salimos a la calle y vemos a tantas personas esperando con emoción ese momento, es simplemente maravilloso.

 

Representamos la Resurrección del Señor. Es un honor poder anunciar por las calles de Cartagena que Cristo ha resucitado.

 

¿Cuál ha sido su mayor reto desde que asumió la legislatura?

 

Mi mayor reto ha sido lograr la unidad dentro de la cofradía. Tuvimos una época complicada, especialmente tras la dimisión del Hermano Mayor anterior, lo que causó descoordinación y desunión. Para mí, era fundamental restaurar esa armonía. Ahora, tras mucho esfuerzo, puedo decir que somos una familia. Esa unión, que era imprescindible, se ha logrado.

 

Además, me ha resultado crucial engrandecer la cofradía y darle el lugar que merece dentro de la Semana Santa. Si Cristo no hubiese resucitado, no existiría la Semana Santa como la conocemos. Por eso, considero que nuestra cofradía ha resucitado también, y el mensaje que transmite es esencial. Hoy, la cofradía tiene su visibilidad y un espacio importante dentro de los actos de la Semana Santa y eso me llena de orgullo.

 

Este año, Cartagena vive un hecho histórico con la salida de un viacrucis de una nueva cofradía. Usted fue presidenta de la Junta de Cofradías. ¿Por qué no se les invita a integrarse dentro de la Junta?

 

Esta situación viene de una separación antigua de una cofradía que ya está dentro de la Junta. Ellos quieren algo que ya existe, un acto que se celebra el mismo día. En concreto, coinciden dos Cristos de la Misericordia en la misma jornada, lo que no tiene sentido ni fundamento dentro de la estructura actual.

 

Por supuesto, respetamos que se haya formado una nueva cofradía y les damos la enhorabuena por su trabajo. Sin embargo, según los estatutos de la Junta, ya están representados por las cuatro cofradías la pasión, la muerte y la resurrección. Cualquier incorporación debe hacerse dentro del seno de una de ellas. Esta nueva cofradía no aporta algo que no exista dentro de nuestra organización.

 

Se podría decir que el caso del Resucitado es similar a cuando en su momento salió de la Cofradía Marraja. ¿Qué opina al respecto?

 

Es una comparación que, aunque pueda parecer similar, no lo es en realidad. El Resucitado salió hace 80 años de la Cofradía Marraja, pero no fue una separación voluntaria, más bien se les invitó a hacerlo. En ese momento, no existía la Resurrección en el seno de la Junta, por lo que la estructura de la Pasión y la Muerte no estaba completa. Eso sí que fue un cambio necesario para que la Semana Santa estuviera representada en su totalidad.

Por tanto, los casos no son comparables. Lo que hace esta nueva cofradía no aporta algo nuevo dentro de la Junta y eso es algo que no se puede ignorar.


 

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